Prometieron plata para el Fondo de Seguridad y ahora no aportan
El Ejecutivo y el Concejo Deliberante iban a reunir unos 55 mil pesos mensuales en donaciones de sus miembros para destinarlo a seguridad. Sin embargo, sólo hay 20 mil que pusieron los funcionarios, ya que en el Concejo Deliberante apenas aporta Adrián Macenet y el resto renunció. Monfasani prometió cámaras de seguridad con ese dinero.
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Los concejales oficialistas habían propuesto a fin de año un gesto para paliar la problemática de inseguridad que aqueja a la población. Luego de insistir ante el Gobierno provincial y proponerle a las entidades representativas de comerciantes y productores la creación de una tasa afectada, de entre 30 y 100 pesos, que rechazaron de plano, había llegado esa idea de poner dinero de sus propios salarios.
Fueron los ediles del Frente para la Victoria los que hicieron punta. Se sumaron los del Frente Social guaconista y los de Unión Peronista. Luego hicieron lo propio los funcionarios del Ejecutivo. Sin embargo, después de que les liquidaran a todos por primera vez con descuento a las ganancias, comenzaron a desertar de su altruismo.
En efecto, de los diez concejales que donaban entre 900 y 1.000 pesos mensuales al Fondo de Seguridad, no quedó ninguno. Es más, en el Concejo Deliberante, el único al que le apareció el descuento en el último recibo de sueldo es a uno de los principales impulsores de la idea, el Secretario Legislativo Adrián Macenet.
Del lado del Ejecutivo también hubo algunas bajas. Del número inicial que pensaban recaudar entre todos, unos 55.000 pesos, hoy sólo ingresan apenas 20.000 a las debilitadas arcas municipales.
Así lo confirmaron a La Opinión fuentes provenientes tanto desde el HCD como desde el Ejecutivo. Varios renunciaron por el abultado monto que les descontaron por impuesto a las ganancias. Otros porque consideraron que el Fondo de Seguridad era “más de lo mismo” y nunca supieron qué hicieron o pensaban hacer con ese dinero.
Aun así, el Presidente del Concejo Deliberante Daniel Monfasani hizo anuncios que tienen que ver con ese fondo, que fue aprobado por ordenanza pero que maneja el Ejecutivo, aunque debe tener anuencia de los ediles.
Monfasani dijo semanas atrás en un programa de televisión que con el dinero del Fondo de Seguridad comprarían cámaras para el cementerio local, cuya problemática estaba en pleno debate. En ese sentido, también anunció domos y otras acciones relacionadas con la seguridad ciudadana, cuyos fondos saldrían de ese aporte que, aseguró, hacían todos menos la oposición. Le faltaban datos o faltó a la verdad.
Todavía resuena la frase que un concejal opositor lanzó para justificar por qué no donaría para la constitución del fondo: “Prefiero darle la llave a los ladrones que entregarle una parte de mi sueldo a este gobierno para que lo administre”, gritó.
Los concejales del Frente para la Victoria que hicieron la propuesta original, planteaban la donación del 9 por ciento que estaban por cobrar en noviembre como última cuota del incremento salarial planteado para 2012.
“Se puede contribuir con la instalación y adquisición de elementos que ayuden a la prevención y disuasión de los hechos delictivos pero sin dejar de tener en cuenta que para poder satisfacer las necesidades, el Estado municipal debe hacerse con los recursos económicos para este fin”, aseguraban.
Luego llegó la formalidad y aprobaron, sin el voto opositor, una ordenanza que reglamentaba esas donaciones. Allí ya no hablaban de porcentajes, sino que el Fondo Especial de Seguridad quedaría constituido “con los recursos aportados por los funcionarios políticos que voluntariamente así lo expresen”. Admitía también “fondos de privados a modo de donación”, previa aprobación del HCD.
Hasta ahora, el Fondo es una quimera de escasos recursos y poca inversión. Como de anuncios vive la política, antes de que finalice enero Guacone visitó a Massa y planteó la construcción de un polo judicial y de seguridad en la escuela agrotécnica. El primero de febrero pensaban comenzar con las obras. Hasta ahora, nada.
