Profundizarán los controles en talleres mecánicos clandestinos
El Ministerio de Seguridad impartió órdenes a todas las comisarías para que haya controles exhaustivos sobre lo que manda la ley antidesarmaderos. El sábado clausuraron dos talleres porque no tenían habilitación. Las dependencias policiales firman los libros que deben llevar los locales habilitados, por lo que son quienes conocen qué lugares están en condiciones de trabajar y cuáles no en sedes de comisarías donde internet prácticamente no existe, la instalación eléctrica explota y el cruce de datos depende de la memoria de los agentes.
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Desde su sanción en 2003, la denominada “ley antidesarmaderos” tuvo vaivenes en su cumplimiento efectivo. Su espíritu es tender a la eliminación de talleres mecánicos clandestinos, es decir no habilitados, pero con el objetivo fundamental deevitar la generación de espacios para el desguace de autopartes para su posterior comercialización ilegal.
En los últimos meses, desde el Ministerio de Seguridad provincial que conduce Cristian Ritondo impartieron directivas a las comisarías para que haya un control más estricto sobre este tipo de comercios, que tiene en la policía al organismo de control que puede tener mayores precisiones.
Es que todo taller mecánico que exista en territorio bonaerense debe, además de tramitar la correspondiente habilitación comercial en los municipios, llevar un libro foliado y rubricado por el titular de la Comisaría de la jurisdicción donde se instale, en el que dejará asentados datos sobre los vehículos que ingresan y egresan del local.
Ello implica que en cada comisaría hay –debería, podría haber, ya que la tecnología lo permite– una especie de “mapa” de los talleres habilitados, que en un cruce inteligente de datos permitiría al usuario tener acceso a información detallada acerca de qué mecánico cumple con los requisitos legales para trabajar. Una exigencia de ficción para una dependencia donde internet es una lucha y la conexión eléctrica un milagro.
Una ley con precisiones
La ley abarca talleres mecánicos, chapistas, de electricidad y/o de pintura; establecimientos de reparación integral o especializada, de instalación de alarmas y/o sistemas de audio, gomerías, tapicerías, servicio de cocheras, estacionamiento de automotores por más de veinticuatro horas y/o depósitos o guarderías de embarcaciones que funcionen en jurisdicción provincial.
Todos ellos tienen que tener la habilitación comercial municipal y el libro foliado firmado por el Comisario, en el que dejarán asentado nombre, apellido, documento de identidad y domicilio real del conductor; cédula de identificación del automotor o de la embarcación, con número de dominio, nombres y apellidos del titular, documento de identidad, domicilio real, marca, modelo, tipo, número de chasis, número de motor, fecha de vencimiento, número de control y registro seccional; fecha de entrada y salida del automotor y/o embarcación de las instalaciones del taller.
Quienes carezcan del libro o no se hayan registrado –la mayoría no lo hace porque no tiene habilitación municipal– se arriesgan a ser clausurados en forma inmediata hasta tanto acrediten el cumplimiento de las exigencias legales.
Ello sucedió el sábado en dos talleres sampedrinos. Uno de motos y otro de automóviles.
Detalle de las clausuras
Los procedimientos, encabezados por personal del Grupo Operativo Sub DDI San Pedro y de la Comisaría local tuvieron lugar el sábado por la mañana y se desarrollaron en dos locales.
El primero, al que llegaron a las 9.15, tuvo lugar en 3 de Febrero 1270, donde funcionaba un taller de motocicletas denominado “San Pedro Motos”. El segundo, al que arribaron a las 10.30, fue en Rómulo Naón 524, un local de nombre “Taller Roberto”.
En ambos se encontraron con la misma situación: no tenían habilitación comercial, ni libro de asiento de ingreso y egreso de rodados. La policía controló los vehículos que había en el interior, sin que el análisis arrojara resultado alguno respecto de pedidos de secuestro vinculados a causas judiciales.
Los propietarios de cada taller, un joven de 28 años y un hombre de 47, respectivamente, fueron trasladados a la dependencia policial para la notificación de las actuaciones, que fueron elevadas al Juzgado de Faltas municipal.
Las clausuras del fin de semana generaron cierta preocupación en el rubro, ya que muchos de los talleres que hay en la ciudad tienen una larga trayectoria de irregularidad.
La orden que bajó el Ministerio de Seguridad es profundizar los controles y dar parte a la Municipalidad, para que aquellos que no están habilitados puedan comenzar el trámite correspondiente y regularizar su situación.
El plan, sostienen en La Plata, es “no joder a los laburantes” pero no por ello dejar que proliferen los talleres clandestinos. Sobre todo aquellos donde la policía pueda sospechar que es necesario investigar con mayor ahínco, ante el riesgo de algún tipo de vínculo con hechos delictivos.
