Primeros auxilios emocionales, una cuenta pendiente
Este fin de semana habrá jornadas de capacitación para bomberos en la que una especialista en psicología de la emergencia formará a los voluntarios locales en “primeros auxilios emocionales”. La profesional asegura que es necesario que todos los que intervengan en la escena de un accidente, un homicidio o algo similar estén preparados para actuar.
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Una gran cantidad de profesionales deben afrontar, por su tarea cotidiana, momentos críticos de extrema tensión en los que que deben estar al frente de un proceso para el que no suelen estar preparados: la contención psicológica de víctimas y familiares ante un siniestro tal como un accidente o un homicidio.
En el país, el estudio de lo que se denomina “primeros auxilios emocionaes” (PAE) tiene una síntesis en el equipo que dicta el posgrado sobre la materia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Su directora, Alicia Galfasó, estará en San Pedro este fin de semana.
Psicóloga especializada en psicotraumatología y psicología de la emergencia, Galfasó tiene una vasta experiencia como trainer internacional de equipos de primera respuesta ante situaciones de desastre.
Durante sábado y domingo próximos encabezará una capacitación para el personal del cuartel local de Bomberos Voluntarios. “Se paga caro no tener cuidado emocional de los profesionales y de la población”, dijo en diálogo con La Opinión cuando fue consultada tras el femicidio que le costó la vida a Mariela Figueroa y en cuya escena del crimen el desborde de personas, vecinos, periodistas, curiosos y personal de fuerzas de seguridad fue evidente.
Por ello, la formación en PAE que dictará este fin de semana estará centrada en dos aspectos fundamentales: que los bomberos sepan cómo asistir a víctimas y familiares en la escena de un hecho de esas características y, además, que puedan hacer lo propio con sus pares que hayan sufrido situaciones de desborde emocional o críticas. Los Bomberos Voluntarios de Baradero ya tienen su experiencia en el tema. Hasta el momento no se sabe si otros organismos han sido invitados para colaborar ante emergencias o tragedias.
Leer la escena
Cuando sucede un hecho como un accidente, un homicidio, un asalto a mano armada con tiroteo o cualquier otro que implique un grado de shock emocional para quienes lo protagonizaron, son muchas las personas que intervienen.
Para lo que fuera que esté sucediendo llegan bomberos, médicos, fuerzas de seguridad, periodistas, curiosos de todo tipo. Para Galfasó, “todo el que llega a la escena debería estar preparado para intervenir en esa escena, lo que sería un milagro”.
Lo primero, para la profesional, es “aprender a leer una escena: saber clasificar víctimas, que permite entender a quién debe asistirse, apartar, darle información, cómo tratarlos, porque no se puede echar de la escena a un familiar, y no hay que sacar de mala manera a quienes están y necesitamos que se corran de lugar”.
Por ello es insistente con la necesidad de que quienes deban entrar en ese tipo de escenarios estén capacitados, sepan cómo actuar y cómo contener al resto, que no está preparado ni tiene por qué estarlo.
“Quienes pertenecen al circuito de la emergencia deben disociar. Lo primero es cerrar la escena, lo ideal sería con biombos, telas que se despliegan, hay que cerrarla de verdad, no poner una cinta que diga ‘fragil’; a las
personas curiosas, el primer pedido es ‘¿me podés ayudar?”, aseguró.
Todavía la formación en PAE no está extendida, aunque hay provincias que ya lo aplican en su sistema de Salud, como Neuquén. El concepto de “primeros auxilios emocionales” no está lo suficientemente arraigado en el país: no se estudia en las escuelas de policía o de bomberos ni figura en el currículum obligatorio de carreras de grado como medicina, que no cursan lo que Galfasó denomina el “protocolo de notificación de noticias tristes”.
Lo importante es la información
“Tendemos a focalizarnos en la víctima y en pocos minutos la escena se llena de gente, quienes van a trabajar tienen que estar preparados”, señaló la psicóloga, que reconoce lo difícil que es actuar en estos casos con los familiares, por un lado, y los curiosos de toda índole, por el otro.
Quien está afectado, sea víctima, familiar, amigo o allegado, no puede entender razones que quizás para quien proviene de afuera resulten muy sencillo de asimilar. Está en situación de crisis y debe ser contenido.
Galfasó explicó que lo ideal es que estén ubicados “en un lugar donde pueda ver lo que está sucediendo, pero sin acceso directo a la víctima” y anoticiados de lo que sucede.
“Lo único que calma al familiar de la víctima es la información, quiere saber cómo está, qué le va a pasar. Lo último que habría que hacer es sacarlos de la escena”, sostuvo.
Lo que se diga en el marco del escenario del hecho también es relevante: “Cada persona que ve o escucha en una escena algo que no debía, se lo lleva a su casa”, afirmó Galfasó.
Cuidado: es viral
Alicia Galfasó fue muy precisa a la hora de señalar la importancia que tienen las buenas prácticas de los medios de comunicación. En tiempos de redes sociales, esos protocolos también corren para los curiosos que se acercan con sus celulares.
Qué mostrar, qué decir y cómo debe ser planificado de acuerdo al impacto emocional que puede tener. “Alguien saca una foto de una escena y se viraliza, eso llega a una gran cantidad de gente”, advirtió.
Las fotos de los casos Nicolás Castillo o el reciente de Mariela Figueroa son claros ejemplos de ello.
