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martes, enero 25, 2022
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Presentan pruebas reveladoras en el juicio oral por el crimen de Rodolfo Uballes

El lunes comenzó el juicio contra Rubén Larrosa y Marcelo Fabián Romero por el asesinato del jubilado que fue ultimado hace cuatro años en su propia casa. Sólo en la primera jornada declararon 39 testigos ante los Jueces, entre ellos el Inspector Guillermo Britos. La situación de los dos imputados es complicada porque se presentaron pruebas que demostrarían llamadas telefónicas cruzadas en el mismo momento en que se cometía el crimen. “Por primera vez confío en que se podrá hacer Justicia plenamente”, dijo la hija del anciano asesinado en Marzo de 2002.

 

Esta semana se desarrolla en los Tribunales de San Nicolás el juicio de uno de los casos policiales más complejos y aberrantes ocurridos en San Pedro. El crimen de Rodolfo Uballes, un jubilado que fue asesinado en su casa en la tarde del 12 de Marzo de 2002 por dos personas que lo maniataron y golpearon salvajemente hasta provocarle la muerte.
Después de una larga y tortuosa investigación desarrollada por la fiscal Helena Terreno, y a cuatro años y medio del hecho, se juzgan a dos de los imputados en el hecho. Uno de ellos es Rubén Larrosa, oriundo del Gran Buenos Aires a quien se lo considera autor material del homicidio en ocasión de robo. El otro es Marcelo Fabián Romero, un sampedrino con antecedentes policiales que hasta la semana pasada gozaba de arresto domiciliario. La Dra. Belén Ocariz firmó la orden para que el viernes de la semana pasada Romero fuera detenido y alojado en la Comisaría. El motivo: el incumplimiento de las condiciones dispuestas por la Justicia que son por supuesto, las de permanecer dentro de su domicilio hasta ser juzgado.
Entre el lunes y ayer martes declararon la totalidad de testigos citados en el marco de la causa por el Tribunal. Hoy, el juicio quedaba en suspenso por tratarse de un día festivo para la vecina ciudad –se celebra el día de San Nicolás de Bari- y por eso no habrá actividad. Mañana jueves se presentarán los alegatos y el próximo martes, el Tribunal podría dar a conocer su veredicto.

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Desfile de testigos
Un detalle llamativo de la primera jornada es que Larrosa presentó como excusa una indisposición física y no estuvo presente. Sí lo hizo Romero que visiblemente afectado, declaró ante los jueces.
En total, fueron 39 las personas que prestaron su testimonio, 23 lo hicieron durante la mañana y otras 16 durante la tarde. Entre otros, el Inspector Guillermo Britos, entonces Subcomisario y a cargo de la Comisaría San Pedro cuando ocurrió el crimen. Pero también fueron relevantes las declaraciones del hijo del occiso, Rodolfo Uballes, y del propietario de la inmobiliaria que tenía en venta la casa de La Nación 1160 donde ocurrieron los hechos, el martillero Jorge Beneventana. También declaró la secretaria de éste, quien llevó en la tarde del crimen a los supuestos interesados en la compra que resultaron ser más tarde los agresores, y el remisero de apellido Rico que fue quien trasladó en su auto a los sujetos.
Pero el punto fuerte que la fiscalía expondrá como prueba reveladora, desconocida al menos hasta el juicio, es la confirmación de una serie de llamadas cruzadas entre los teléfonos celulares de Larrosa y de Romero. Serían más de 15 comunicaciones realizadas algunas, en la misma tarde del hecho y en un horario que demostraría que los delincuentes estaban cometiendo en ese momento el crimen.
El mencionado remisero, por ejemplo, aportó con su testimonio haber escuchado que Larrosa hablaba por teléfono celular cuando se bajaba de su auto en la casa de Uballes. Y por la hora, la Justicia podría demostrar que hablaba a un teléfono celular cuyo propietario era Marcelo Fabián Romero.
El aporte de Guillermo Britos fue el puntapié de la investigación porque declaró cómo se había descubierto la serie de llamados que involucraron a Romero. La primera fue recibida por el martillero Beneventana a las 9 de la mañana. Un hombre le decía entonces que había visto el cartel de venta en la casa de Uballes y quería ver durante la tarde la propiedad. Después se descubrió que la llamada se realizó desde un locutorio de la Capital Federal. Y en el mismo locutorio la policía secuestró un ticket en el que figura además de esa llamada, otra posterior realizada al celular de Romero.
La investigación arrojaría que el contacto entre Romero y Larrosa se estableció varios días antes, el 7 de Marzo.

“Sentimos que se va a hacer Justicia”
Durante la primera jornada del juicio, estuvieron presentes los tres hijos de Uballes. La mujer, Sonia, dijo que fue una jornada “durísima” porque nunca se había enfrentado cara a cara con los acusados pero confía en el desempeño del Tribunal. “Tuve la sensación de que esta vez sí se va a hacer Justicia”, dijo emocionada.
Por su parte, Rodolfo adelantó que una vez terminado el juicio y conocida la sentencia evaluarán con sus abogados los resultados, porque el criminalista que los asesora había considerado algunos “baches” en el trabajo desarrollado por la fiscalía.
Hay que tener en cuenta que a pesar de considerarse un hecho esclarecido, uno de los autores materiales que habría participado del crimen junto a Larrosa –de apellido Verón- permanece prófugo y nunca fue detenido. También faltaría determinar la situación del policía Miguel Escalante que fue sobreseído de la causa. Pero la medida se apeló y hoy está en manos de la Cámara. Escalante, a quien se lo vincula a Romero por otros casos delictivos, se lo considera instigador porque fue involucrado en este caso por un testigo que dijo haber sido convocado por este ex policía para cometer este robo que luego terminó en homicidio. La principal hipótesis, es que el crimen de Uballes fue el producto de un pase de “dato falso”. Una información errada sobre un monto de dinero que la víctima nunca tuvo en su poder y que le costó la vida.

“El celular lo tenía Chediak”
El lunes también declaró otro testigo clave del caso, Jorge Luis Chediak. Este comerciante propietario de un negocio de venta de celulares fue quien vendió el teléfono de Romero un día después del crimen, el 13 de Marzo. Lo hizo a una persona de apellido Cejas, quien también declaró en este juicio. La esposa de Fabián Romero, Miriam, explicó a este medio que su marido le había entregado varios días antes ese teléfono a Chediak para que lo vendiera. “Hay un montón de contradicciones. Es cierto que Cejas lo compró el día 13, pero Chediak lo tenía desde hacía varios días. En la declaración no dijo nada porque tenía un susto bárbaro, no se acordaba de nada. Ni siquiera que este fin de semana me compró a mí un teléfono porque como los dos nos dedicamos al mismo negocio nos solemos vender y comprar cosas”, dijo a este medio. Con respecto a la confirmación de que igualmente Larrosa llamó a ese teléfono, Miriam explicó que “puede haber habido llamadas, pero mi marido nunca pudo haber atendido”. La mujer aseguró que tampoco en el desarrollo del juicio “la policía de San Pedro pudo explicar cómo obtuvieron el ticket del locutorio de Capital Federal porque no fue un procedimiento con orden judicial”.

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