Preparan nuevos consultorios médicos privados
Funcionarán en la casona de Ituzaingó 979, que está siendo remodelada. Habrá capacidad para siete consultorios y se les ofrecerán todos los servicios a los profesionales. Cuando se pongan en marcha, la cooperadora obtendrá un ingreso mensual importante para destinar a su tarea en el Hospital, en especial la construcción de nuevas habitaciones para internación.
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Durante el transcurso de este año podría culminarse la obra que se está llevando a cabo en la casona de Ituzaingó 979, para habilitar allí un grupo de consultorios que serán alquilados a profesionales particulares.
El proyecto le pertenece a la Cooperadora del Hospital San Pedro que es propietaria de ese inmueble desde hace varias décadas, y que lo recibió como parte de una donación. Anteriormente, estuvo alquilado a una familia pero cuando la misma se mudó, la casa quedó deshabitada por un largo tiempo generándoles variados inconvenientes porque al no contar con demasiada seguridad, se metían extraños y la utilizaban para fines poco decorosos. “Encontrábamos de todo adentro”, explicaron Matilde Santi y Mirta Borrel.
La primera obra que pudo desarrollarse fue la edificación de una sencilla oficina en el ex garage de la casa, y que ahora utilizan los integrantes de la comisión.
Por el estado en que se encontraba el resto del edificio, se decidió refaccionar totalmente y construir consultorios. La tarea está a cargo del arquitecto Sergio Mantovani, y se inició hace varios meses pero aún no se sabe cuándo culminará por los costos.
Borrel y Santi explicaron que la intención es habilitar los consultorios, que serán siete u ocho, en el transcurso del año y que ya tienen profesionales interesados en alquilarlos. Dos tendrán baño privado, uno de ellos estará destinado a la atención de ginecología, otro para odontología, y hasta podría utilizarse un espacio para la instalación de aparatología de alta generación que permita realizar exámenes específicos. Además de la sala de espera, se habilitará un baño general para los pacientes.
El objetivo de la comisión es brindar a los profesionales todos los servicios necesarios, incluidas una recepción que será atendida por una persona contratada por la cooperadora. Y para ese sector, se cuenta con una flamante computadora que fue donada por el Colegio de Farmacéuticos.
En total, podrían ser más de 20 los médicos que atiendan allí dependiendo de los turnos que se dispongan. Teniendo en cuenta esta cifra, la explotación de este inmueble le dispensará a la Cooperadora un ingreso fijo mensual con el que ahora no cuenta y que le permitirá continuar con su tarea en forma más ordenada.
Más habitaciones
Los consultorios de la casona de calle Ituzaingó, están siendo construidos paralelamente a la obra que sigue llevando adelante la Cooperadora en el Hospital. Allí se está edificando una nueva habitación para pacientes y un office para enfermeras, para resolver la capacidad insuficiente del área de internación que desde hace tiempo se encuentra continuamente desbordado. Es importante recordar que ya se habilitaron dos, además de la que se está terminando ahora, y que pronto la comisión comenzará a edificar otras dos más utilizando un sector que actualmente es abierto como patio.
Gracias a estos nuevos espacios, el nosocomio tiene ahora 65 camas, cinco más de la que originalmente poseía.
La ventaja de mantener las dos obras a la vez, en el Hospital y la casona, es que permite compartir la compra de materiales, por ejemplo y abaratar costos. Los fondos de la cooperadora, como es sabido, se obtienen de la contribución que los propios pacientes hacen en el Hospital –la compra de un bono de $ 1 pero que mensualmente llega a sumar unos $ 1.200- y la recaudación de 0.50 centavos a través de la factura de la Coopser. Con este último sistema, la comisión obtiene unos $ 2.400 por mes, pero ahora se iniciará una nueva campaña para sumar adherentes. También se repetirá la denominada “campaña del ladrillo” que permitió obtener gran parte de este material con donaciones de la comunidad.
