Preocupación en el barrio Azahares por la presencia de animales sueltos y personas desconocidas
Distintas situaciones que se han dado en los últimos días reanimaron la preocupación entre los vecinos del barrio ubicado en inmediaciones del callejón de Pascual y las vías del ferrocarril. Otra vez la presencia de extraños en el lugar generó el reclamo de quienes viven allí.
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Un episodio acontecido el último fin de semana en el barrio Azahares volvió a generar la reacción de los vecinos que siguen padeciendo los mismos inconvenientes que en más de una vez los tuvo como víctimas.
En realidad todo trascendió por un incidente en el que un caballo cayó al interior de una pileta perteneciente a una casa del barrio.
A partir de allí comenzaron a surgir las denuncias y las quejas por la constante presencia de personas desconocidas que circulan por el lugar o animales sueltos que los supuestos propietarios dejan en los campos aledaños y terminan metiéndose en las casas de familias.
Los reclamos que los vecinos han realizado en diversas oportunidades no han tenido respuestas y aseguran que después de una etapa donde los hechos delictivos había mermado ahora vuelven a suceder situaciones poco habituales.
Lo planteado por los vecinos es muy similar a lo señalado en otros sectores también en la zona suburbana, donde la presencia de desconocidos, de a pie y dentro de los campos han provocado quejas y denuncias ante la preocupación que esto genera.
“Hay un camino que pasa por detrás del barrio y a pesar de los reclamos nunca lo cerraron”, dijo una vecina a La Opinión y agregó: “Por ahí van y viene las personas; se nos meten en el barrio y dejan los caballos sueltos”.
El sábado, previo a que uno de los animales cayera a la pileta, fueron entre siete y diez los caballos que una persona fue y dejó en el mismo sector. A la mañana siguiente uno de esos equinos fue el que rompió el cerco y terminó cayendo a la pileta a pesar de que tenía una malla protectora además de provocar importantes daños en la propiedad.
Por ese hecho intervino la policía, bomberos y los arrieros pertenecientes a la Municipalidad. El caballo pudo ser rescatado y se encontraba en buen estado.
De todos modos, grande fue la sorpresa cuando los damnificados tomaron contacto con las autoridades y les informaron que “de prepo”, el dueño de los caballos se los llevó sin que se pudieran tomar medidas y ni siquiera responsabilizarse de los daños ocasionados a la familia en el lugar donde se produjo el incidente.

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