Preocupa en el Náutico el “alto grado de violencia y descontrol” juvenil
Las autoridades del club manifestaron su preocupación ante la cantidad de hechos producidos por jóvenes socios de la institución que provocan destrozos en las instalaciones y conminaron a los padres a llamarles la atención. El problema no está sólo en los daños sino también en las “reacciones y actitudes” de los protagonistas. Hubo un llamado a la reflexión y elaboran un ambicioso plan de monitoreo con cámaras de seguridad.
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El club Náutico es una de las instituciones sociales y deportivas con mayor cantidad de socios de la ciudad que desde un tiempo a esta parte se ha transformado en un espacio de reuniones juveniles los fines de semana por la noche como parte de las “previas” adolescentes antes de salir a los boliches.
Las autoridades del club han puesto el acento en la problemática suscitada producto de destrozos, roturas y daños diversos en las instalaciones, lo que provocó un llamado a la reflexión por parte de la Comisión Directiva tanto para los protagonistas de estos hechos como para sus padres, bajo la consigna de “cuidar lo que es de todos”.
Desde el club señalaron que se trata de “un problema recurrente que necesita de nuestra atención” y manifestaron “gran preocupación por destrozos y conductas”. En ese sentido, la situación se repite desde hace varios fines de semana con intensidad y hasta hubo suspensiones de socios por insultar al personal que fue a llamarles la atención ante los hechos registrados.
“El Club, o sea todos los socios, realizan con su aporte un gran esfuerzo permanente para mantener cuidados y atendidos los espacios más importantes del predio”, indicaron desde la institución y explicaron que a pesar de reiterados pedidos realizados entre la comunidad náutica, el fin de semana pasado “volvió a quedar al descubierto el alto grado de violencia y descontrol que por momentos se apodera de algunos de nuestros chicos”.
Daños y reflexión
La crónica da cuentas de daños, destrozos, roturas y robo de elementos, “especialmente en baños y dependencias claves para el funcionamiento de la institución”. El problema no sólo estriba en los materiales que el club debe reponer, sino que además hay “reacciones y actitudes de quienes provocan este tipo de situaciones” que preocupan. “Es por eso que hacemos un llamado a la reflexión de todos los adultos con responsabilidades sobre socios adolescentes, niños y jóvenes para que colaboren, interesándose en estas situaciones que nos llenan de amargura, impotencia y gran preocupación”, indicaron.
“El problema es la reacción”
El descontrol de los fines de semana entre los jóvenes puede describirse desde cualquier marco social donde el relato ponga el foco, puesto que estos hechos suceden desde el club Náutico a los barrios llamados “conflictivos”.
Una de las preocupaciones es precisamente la reacción que los padres tienen ante las sanciones o apenas los “retos” que sus hijos reciben por este tipo de situaciones. El amparo bajo el argumento de que “son chicos” también es parte de lo que se debate a la hora de discutir públicamente este tipo de cosas.
El Comodoro del Club Náutico Marcos Arana explicó a La Opinión que “el tema es que a veces a la noche rompen vidrios, canillas, y a través de la Comisión de Convivencia se hace un llamado a los padres para que sus hijos cuiden lo que es de ellos” y sostuvo: “Vemos que los padres están un poco ausentes”.
Proyecto de monitoreo
En el marco de los intentos de la institución por poner límites y coto a lo que sucede, además de vallar la zona de mesas detrás del gimnasio comenzaron con un importante proyecto de monitoreo que implica la instalación de cámaras de seguridad en espacios clave, de manera tal que haya “no sólo control y vigilancia, sino un poco de respeto que genera la cámara, por prevención”, según señaló Arana.
El Comodoro indicó que ya hay algunas cámaras instaladas en los quinchos, “como prueba piloto”, pero que los costos son importantes como para extender la red en el corto plazo: “Cuesta aproximadamente 2.500 dólares cada una, en total, pero lo estamos haciendo; ahora hay ocho instaladas”, detalló.
Teniendo en cuenta que uno de los problemas señalados es la reacción de los socios adolescentes y sus padres ante las reprimendas, La Opinión consultó a Arana respecto de cómo han tomado la presencia de los dispositivos en esta prueba piloto que llevan adelante. “Los socios lo han tomado bien, algunos no están ni enterados”, manifestó el Comodoro.
“Dentro de todo hemos tenido tiempos muy tranquilos, hace diez años esto era peor”, dijo Arana, aunque se quejó: “Abren la puerta a patadas, ven un cartel lo patean y hay que cuidar las cosas que son de todos”.
