Preocupa el alto riesgo en el transporte de trabajadores rurales
A medida que avanza la campaña de cítricos en San Pedro y la zona, aumentan las denuncias informales de familiares de trabajadores que expresan su preocupación por el modo en el que son trasladados los peones. Además de viajar en acoplados o en camiones sin ningún tipo de protección contra el frío, enfrentan situaciones riesgosas y algunas amenazas de pérdida del trabajo, ante la más mínima queja.
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Todos tienen una parte de responsabilidad en lo que viene sucediendo en los últimos 20 días con el traslado de trabajadores rurales a diferentes establecimientos frutícolas de la zona.
En realidad, nadie lee o recuerda el “Estatuto del Peón Rural” y las disposiciones sancionadas por el Concejo Deliberante a iniciativa del Ex Intendente Guillermo Farabollini.
Los productores que integran la Cámara y aquellos que sin hacerlo, toman personal “en negro” por fuera del sindicato, comparten en algunos puntos, el desafío al destino confinando a sus trabajadores a viajar en pésimas condiciones en plena madrugada hacia los montes.
El sindicato, que provee el personal a la gran mayoría de los establecimientos también enfrenta denuncias sobre algunas actitudes de jefes de área o coordinadores que no admiten la más mínima queja sobre el particular transformándose en verdaderos cómplices de la situación de peligro a la que se somete a sus afiliados.
Desde la conducción del gremio se reconoció que la situación es compleja y delicada, admitiendo que se está desconociendo tanto el estatuto del trabajador rural como la ordenanza vigente. Ambas reglamentaciones tienen aspectos “exagerados” con respecto al modo en el que deben viajar los peones rurales, pero el contraste cotidiano coloca a ese recorrido al filo del máximo riesgo.
En los últimos días, según comentó un trabajador que concurre desde hace tiempo a la zona de La Buena Moza, “dos compañeros tuvieron que tirarse del acopladito en el que nos llevaban porque con los saltos que dio en las vías del ferrocarril no se podía hacer pie”.
No hay barandas de contención, no hay lonas y tampoco hay medida, cuentan, porque en pequeños transportes en los que deberían transportarse como máximo a 10 personas van 20 o más.
Las consecuencias de un accidente de este tipo no son desconocidas. Ya han ocurrido desgracias y algunas con consecuencias fatales. “No tenemos que esperar a que pase algo así para tomar medidas”, reconoció un productor que se justificó sin dar su nombre, en la necesidad de abaratar costos para el traslado.
Controles ausentes
La Unión de Trabajadores Rurales le ha pedido a los productores en diferentes reuniones posteriores al acuerdo salarial, que cumplan con todo lo que dispone el estatuto. Sin embargo, una vez que se arriba a un entendimiento en lo económico todo lo demás deja de parecer importante. El control de cumplimiento del estatuto lo debe hacer UATRE y el Ministerio de Trabajo que por estos días está muy complicado con otros conflictos y además no cuenta con todo el personal que necesitaría para ello.
La ordenanza municipal vigente (3.953, de Diciembre de 1985) determina las condiciones de seguridad y salubridad mínimas de los albergues de trabajadores y el transporte de los mismos. En 1985 se les otorgó un plazo de seis meses a los productores para ponerse al día. Sí, hace 21 años, pero no hay nadie para ejercer un control real de lo que dice, esta y cualquier otra ordenanza.
La norma prohíbe el transporte de trabajadores rurales desde y hacia el lugar de trabajo, ya sea por rutas y caminos nacionales, provinciales y municipales en los siguientes vehículos y condiciones:
a) Sobre tractores.
b) Sobre tractores con acoplados.
c) Sobre camiones con acoplados.
d) Sobre la carga de camiones chasis y/o Pick-Up
Además exige un control y registro de los productores y sus métodos de transporte entre otras cuestiones que no se cumplen. Está claro que con mucho menos alcanzaría, sin llegar a que como pide la ordenanza se empleen “Ómnibus o Colectivos y Pick-Up o camiones/chasis caja sin acoplado, con puerta para ascenso y descenso, escalera incorporada en la parte posterior y un cerramiento perimetral o bandas de dos metros de altura que impidan exponer a los trabajadores parte de su cuerpo fuera del perimetro carrozado del vehículo.
No estaría mal que tanto los productores como los gremialistas y hasta los concejales plantearan una necesaria revisión de la ordenanza vigente y al mismo tiempo se imaginasen viajando en esas condiciones o teniendo que responder por la responsabilidad que les cabe ante un desagraciado accidente.
