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martes, septiembre 21, 2021
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Prear: Despidos por falta de obras y disminución de producción

La producción de la planta descendió casi un 35 % en el último mes y más de un 50% desde diciembre. Hubo despidos y conflictos. La continuidad de las fuentes de trabajo depende de la conquista de nuevos clientes o de la dinamización de la obra pública.

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La protesta por los despidos en la planta de Premoldeados Argentinos es sólo el preanuncio de la realidad de una planta que ha logrados sortear con distintas suerte los períodos de crisis. Muchas veces ignorada en su importancia para la generación de mano de obra y por su incidencia en las compras a proveedores locales, la fábrica sigue en pie en la entrada de una de las localidades señaladas como la de mayor índice de pobreza en la Provincia de Buenos Aires.
El recorte de la realidad que produce la cobertura periodística de los últimos conflictos, donde el justo reclamo de los trabajadores se mezcló con las internas permanentes de la UOCRA, no impide que La Opinión vaya en búsqueda de datos específicos que apunten a requerir a las entidades intermedias que agrupan al sector y a la dirigencia política cuál es la dimensión que se le da a los pocos polos industriales con los que cuenta San Pedro.
Desde que Prear perdió la provisión de sus productos a la papelera Botnia cuando iniciaba su construcción tras haber capacitado a su personal en Finlandia, su volumen de producción fluctuó al ritmo de sus principales clientes. En el caso de los pretensados, la obra pública juega un papel preponderante y sus licitaciones suelen mostrar costados bastante complicados de alcanzar si no se traban acuerdos con empresas de dimensiones más cercanas al volumen que exigen los contratantes.

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Los números de la crisis
La población conoce una parte de los hechos que se vienen sucediendo desde diciembre de 2009, cuando la empresa otorgó una suma requerida por los gremios con el compromiso de no solicitar mejoras hasta marzo de 2010 debido al bajo volumen de producción previsto para la temporada estival. Los conflictos comenzaron en enero, mezclando la necesidad de aumentar el ingreso de bolsillo de los obreros con una interna gremial que no termina de resolverse. Así, la fábrica estuvo parada, con piquetes en la puerta y una situación de presión impensada para muchos de los que componen la estructura jerárquica local.
Las negociaciones selladas en acuerdos y citaciones del Ministerio de Trabajo llegaron a buen puerto hasta que este lunes la protesta impidió nuevamente el ingreso a la planta por el despido de quince trabajadores.
“Sabíamos que esto iba a pasar”, sostuvo uno de los empleados más viejos de la planta tomando como base la merma en el trabajo registrada en los últimos meses y agregando que el sueldo sigue siendo insuficiente para cubrir sus necesidades y las de su familia.
Desde Prear, los números de las planillas dicen que el volumen de producción en noviembre de 2009 alcanzó los 1.483 m3 de hormigón, pasando en diciembre –conflicto gremial de una semana mediante– a 1.604 m3, con un crecimiento nada despreciable. En enero llegó el coletazo y con él la merma, sólo 1.115 m3 con crisis sindical incluida; en Febrero cerraron con 1.200 m3.
En porcentajes implica un 33% menos entre febrero y marzo y un 50 por ciento si se toma el período entre diciembre y marzo.
El dato más significativo: durante 2009 Prear trabajó en simultáneo para 35 obras, mientras que para 2010 el promedio se establece en 19.
Cualquiera que lea estas cifras y se dedique al comercio sabe que la curva se inclina hacia abajo y que los factores que hoy inciden en la cadena de producción son el reflejo claro de la creciente inflación que tarde o temprano devora rentabilidad a una velocidad que ingresa con vértigo en los hogares de los operarios. Hablando sin tapujos. despidos y cese de actividades con preventivos de crisis hasta que los tiempos cambien.

Tras que eramos pocos, la abuela…
Prear, “la hermana pobre de las industrias sampedrinas”, tuvo un 50 por ciento de su actividad durante todo el 2009 a la suerte de una única obra en la que tuvo que asociarse a José Cartellone Construcciones Civiles –la dueña de la planta sampedrina– en la provisión de una sola obra pública. Esa contratación fue la que garantizó la permanencia de una plata de persona que oscila entre los 120 y 150 trabajadores permanentes y jornalizados. El problema más conocido por todos los contratistas de obras públicas del Estado es la demora en los pagos que deprecian los cálculos iniciales de las licitaciones. “Estábamos estratégicamente muy bien posicionados y si no hubiese sido por esa obra, nuestro nivel productivo anual hubiese sido deficitario”, dijo una alta fuente de la planta que agregó: “Obviamente el número de personal en planta hubiese sido sensiblemente menor al que tuvimos”. La fuente remató: “También asumimos el riesgo de fabricar obras públicas a pesar de los sabidos atrasos que venimos teniendo en las certificaciones de las mismas como para no discontinuar la producción y privilegiar el mantenimiento del personal”.
En los últimos dos años la empresa ha hecho varias inversiones con las que lograron adquirir dos camiones, una pala y autoelevadores para los que se contrataron tres choferes y tres maquinistas. El laboratorio fue ampliado con la contratación de dos personas y diez operarios fueron destinados a un taller metalúrgico que fue diseñado por los técnicos de la propia planta para fabricar nuevos moldes.
Prear considera que no es un dato menor que su principal y archiconocido competidor en el mercado, la Planta de ASTORI Estructuras, tenga su planta de General Rodríguez parada por falta de trabajo.

Los sueldos
Los niveles salariales de Prear conocidos tras los conflictos gremiales se establecen para fines de 2009 en un promedio que va de los 1.600 a los 4.200 pesos netos, dependiendo de categoría, antigüedad, horas extras. Es difícil conocer el número final puesto que en estos sueldos no están incluidos los aguinaldos ni las vacaciones. Eso sí, en el detalle que proporciona la planta se tiene una mejor perspectiva: 11 operarios tuvieron un ingreso promedio de entre $ 3.500 y $ 4.300; 31 tuvieron un ingreso promedio de entre $ 3.000 y $ 3.500, es decir el 21.4 por ciento del total del personal. Son 41 los trabajadores cuyos salarios oscilaron entre los $ 2.500 y $ 3.000, representando el 28.3 por ciento de la masa salarial, mientras que otros 46 sólo llevaron a sus bolsillos entre $ 2.000 y $ 2.500. El 11 por ciento de los trabajadores, que suman 16, cobraron entre $1.600 y $ 2.000.
Al cierre de esta edición reincorporaron a los 27 trabajadores despedidos. El lunes se reúnen en la Secretaría de Trabajo, que dictó conciliación obligatoria en la que tratarán el régimen horario de los operarios. Aun así, la crisis en la planta continúa.

La peor vacuna
Los periodistas solemos repetir a quienes no proporcionan datos para cimentar una nota que “la peor vacuna es la desinformación” y a propósito de ello, trabajando en medios locales que dependen exclusivamente del dinamismo de su economía para garantizar su independencia, sigue resultando llamativo que las autoridades políticas y particularmente el Centro de Comercio no posean información básica sobre los verdaderos hacedores del producto bruto interno. Del mismo modo que pasó con la fruticultura, hoy sucede con las industrias que con sus políticas de “hermetismo” impiden la difusión en las ciudades donde se radican conocer la dimensión de su aporte a la más importante herramienta de equidad social: el trabajo.

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