Para promover en los niños una cultura de los Derechos Humanos debemos integrar la razón y el afecto. Todos entendemos con la razón y las emociones, y ambas implican formas de aprendizaje tan distintas como valiosas. El compromiso y la convicción de cada maestro, al igual que el de los otros adultos, es el factor más importante de enseñanza; su ejemplo transmite tanto o más que libros o palabras.
Enseñar a los alumnos sus derechos y obligaciones no se limita a dar información. Demanda una actitud reflexiva por parte del docente acerca de las oportunidades que les brinda para ir adquiriendo cada vez más autonomía y responsabilidad tanto personal como social.
Como así lo entendemos, nos divertimos un montón compartiendo los ensayos con los chicos de “La Murga Callejera” y… las mamás trabajaron mucho fabricando nuestros trajes.
Un millón de gracias para la Escuela Nº 501 y para la mamis!
Comunidad Educativa de la E. P. Nº 12
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