El miércoles pasado, el INTA realizó una actividad conjunta con el INASE, destinada al sector viverista (específicamente al dedicado al cultivo de rosas) presentando una propuesta que apunta a encontrar material libre de virus, según pruebas serológicas, para luego multiplicar. Las variedades seleccionadas para su evaluación resultaron las: Papa Meilland, Grisby y Iceberg; roja, amarilla y blanca respectivamente. La idea es que los técnicos del INTA recorran algunos viveros para tomar muestras de estas variedades. La técnica indica sacar dos o tres hojas por planta y marcarlas, sin producir daño alguno al vivero. En el caso de obtener resultados negativos, se tomarán yemas de esas plantas y se injertarán sobre pie testeado, para multiplicar.
En el encuentro de la semana pasada se presentó la propuesta y se realizó un repaso general por las enfermedades que afectan a los rosales (mancha negra, viruela, oidio y tizón) se hizo hincapié en la poda de tejidos enfermos y en el tratamiento con fungicidas, destacando la prevención por la salud del trabajador, para cerrar la reunión con apuntes sobre los costos operativos para la producción de plantas de rosa, en este programa que apunta a revalorizar una actividad que supo ser uno de los principales impulsores de la economía de la zona.
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