Por el don de la sonrisa
Hola Lili, disculpá que te moleste, necesito pedirte un favor. Me gustaría regalar este poema a todas las personas que me quieren y conocen, en general a todos. Te preguntarás ¿por qué?, es que observo mientas camino por nuestras calles, las miradas, los rostros de las personas, los veo tan amargados, agresivos, preocupados y tristes. Creo que sería bueno recordarles que no deben olvidar algo tan simple “una sonrisa” a todos nos hace falta y nos reconforta. Especialmente para mi familia que gracias a ellos nunca pierdo mi sonrisa. Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho… enriquece a quien la recibe y no empobrece a quien la da. No dura más que un instante, pero su recuerdo puede ser eterno. Nadie es tan rico que no la necesite, nadie es tan pobre que no pueda darla. Creadora de felicidad en el hogar, es ayuda en los negocios. Es el signo sensible de la amistad profunda. Es reposo para nuestro cansancio, renueva el coraje perdido. Es antídoto natural de todas nuestras penas. Es un bien que no se puede comprar, ni prestar, ni robar… porque sólo el valor en el momento que se da… Pero, si encuentras alguna vez que no te dan la sonrisa esperada… se generoso y da la tuya; porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás. Sandra N

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