Por ahora, los subsidios de gas y luz sólo se quitarán a empresas
La Coopser recibió instrucciones para que empresas de 41 actividades económicas dejen de percibir subsidio en la factura de energía eléctrica. Agencias de quiniela, bancos, areneras, compañías telefónicas, entre otras, son las afectadas. Aún no hay información sobre lo que sucederá con el consumo domiciliario y desde el Oceba sólo pidieron relevar los barrios cerrados y quintas de fin de semana.
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La disposición del Gobierno nacional para la quita de subsidios al consumo de energía llega a San Pedro sólo para empresas de determinados rubros, según lo que les fue informado al respecto a la Coopser. En ese sentido, desde la cooperativa señalaron que, por lo pronto, no recibieron instrucciones desde el Organismo de Control (Oceba) para implementar reducciones de tarifa a los consumos domiciliarios.
Mientras en el Ministerio de Planificación Federal los funcionarios del gabinete nacional, con la Presidenta Cristina Fernández a la cabeza, comenzaron a renunciar al subsidio, posibilidad que estableció el Gobierno para aquellos que consideren que pueden vivir sin él, en las ciudades del interior bonaerense como San Pedro no hay demasiadas novedades.
Desde la Coopser, su tesorero Oscar Silva informó a La Opinión que entre los 22.302 socios que tiene la cooperativa, la quita de subsidios afectará de manera inicial a una serie de empresas que integran el listado de 41 actividades que llegó a la ciudad como referencia para comenzar el cruce de información.
“En San Pedro abarca areneras, compañías telefónicas, bancos, financieras, tarjetas de crédito, casas de cambio, de quiniela y agencias hípicas. Al que está declarado dentro de esa actividad, se le retira directamente”, explicó Silva.
Además, indicó que les pidieron que informen respecto a barrios cerrados, countries, barrios náuticos, barrios de chacras, de quintas de fin de semana, etc.”, lo que fue visto como un “indicio para extender la eliminación de subsidios”.
Respecto al consumo domiciliario y las renuncias, Silva señaló que “hoy por hoy no tenemos nada, pero va a llegar en algún momento. Esto salió para Capital, la Provincia está pidiendo información y a las cooperativas todavía no le informaron nada”.
En Capital Federal, Edenor, Edesur y Edelap comunicaron por carta a sus usuarios para que notifiquen su decisión de renunciar al subsidio o bien solicitar su continuidad. Para ello habrá un cruce de información entre Afip, Arba y Anses, a los efectos de analizar la situación de cada persona que pida continuar percibiendo el beneficio.
“En este país no está muy clara la situación de todo el mundo. Uno renunciando paga un poco más pero no es controlado de tan cerca (por Afip). Nadie está renunciando como un héroe”, opinó el Tesorero del Consejo de Administración.
En San Pedro, lo saben los usuarios, el importe final de la factura de electricidad es sensiblemente mayor al de otros territorios. La presencia de los subsidios funciona en ese sentido como un aliciente para el bolsillo de la población, que establece su comportamiento económico general en términos de consumo teniendo en cuenta los gastos corrientes, entre los que se encuentran con preeminencia los servicios públicos.
Los subsidios sostenidos hasta el momento en materia energética no tuvieron desde el inicio una concepción redistributiva total, sino que no discriminaron entre usuarios con consumos altos y los de niveles más bajos. En ese sentido, sectores altos y medios con capacidad de pago se ven beneficiados desde entonces con la medida.
Es importante destacar que la presencia de subsidios en las facturas de energía de sectores con capacidad de pago se transforma en un boomerang que incentiva el consumo excesivo hasta los límites del derroche.
Prueba de ello es que desde que se dispuso el sistema de premios y castigos a través del Programa de Uso Racional de Energía Eléctrica (Puree), los niveles de consumo no han bajado, a pesar de los mayores importes que deben pagar quienes se pasan del límite establecido por el gasto durante igual período del año anterior. La mayoría de los usuarios percibe el castigo y lo paga, sigue consumiendo energía sin preocupaciones mayores por el futuro al respecto.
Ello también da cuentas de que incluso con la quita de subsidios –que en las facturas tiene un promedio de entre el 30 y el 40 por ciento por sobre el importe detallado exclusivamente por el consumo de energía– es probable que en los sectores medios y altos con relativa capacidad de pago no haya modificaciones importantes en el consumo.
Es decir, el derroche podría seguir presente, puesto que los bajos precios de las tarifas –que no han sufrido modificaciones importantes desde la devaluación y las pocas que hubo se frenaron con los subsidios – contribuyen a un consumo menos racionalizado y los datos disponibles dan cuenta de que aun bajo la pena de pagar el “exceso”, al ser tan bajo lo facturado el usuario se da “el lujo” de derrochar, porque le alcanza.
Otro tema ligado al consumo, y no menos importante para el análisis general, es que aún hay vastos sectores poblacionales que no acceden a la red de gas natural, por ejemplo, lo que se traduce en mayor consumo eléctrico para calefacción, agua caliente, horno, y un desembolso de dinero en gas envasado cuya relación de precio con el de red es varias veces superior.
No hace falta ir al conurbano profundo o a Formosa para hallar ejemplos: las localidades de Santa Lucía y Doyle viven esa situación. Además no tienen cloacas, por lo que los hogares deben sumar entre sus gastos corrientes el del “pocero” camión atmosférico, y además allí el agua potable es con medidor.
En el caso del agua, en San Pedro sólo hay medidores en determinados comercios. A pesar de ello, no se nota un consumo menor, la Municipalidad emitía el año pasado comprobantes por 40.000 pesos de los que sólo recaudaba 27.000. Por supuesto, también hay artilugios para evitar que el medidor registre el consumo real, algo que desde el Estado local notaron al verificar que empresas del mismo rubro tienen consumos muy disímiles.
La medida de quitar subsidios no suena bien en los oídos de quienes finalmente deberán abonar más por el servicio, y de cualquier manera lo anunciado –determinados barrios de Capital Federal y los countries de todo el país– es un universo pequeño, aunque pueda tener relevancia simbólica.
El precio de la luz y del resto
En San Pedro, como en casi todo el país, la Coopser compra la energía eléctrica con que satisface la demanda local a la empresa distribuidora Cammesa, que administra el mercado mayorista.
La tarifa del servicio está compuesta por generación, transporte y distribución de electricidad. Además, a nivel local hay un incremento importante producto de ítems como Fondo de obras públicas comunitario (Fopc), cinco leyes provinciales y una nacional, el fondo de capitalización del orden del 10 por ciento sobre el costo de energía a abonar una vez contabilizado el subsidio.
Sin la reducción establecida por el gobierno nacional en 2009, los subtotales de energía se calculan de acuerdo a la cantidad de KW consumidos. Desde ese número se establece el porcentaje y monto correspondiente del subsidio.
Por ejemplo, una factura domiciliaria de un consumidor cuya factura final a pagar es de poco más de 77 pesos tiene un consumo sin subsidio cuyo costo es de ese mismo valor. Sin embargo, con un descuento del orden del 40 por ciento, pagará de energía $ 44. A ese número hay que sumarle leyes e impuestos y el número final volverá a ser de $ 77. En todo caso, si le quitaran el beneficio pagaría unos 32 pesos más, es decir un total final de $ 105.
Cuanto mayor sea el consumo, de menor cuantía es el subsidio. Un usuario que tiene un gasto de energía de aproximadamente 1.500 pesos recibe un descuento del orden del 25 por ciento. Es decir que el subtotal por lo que consumió asciende a unos 1.125 pesos y la reducción por subsidio a 375. Una vez sumados los importes correspondientes a leyes e impuestos, el costo supera los 1.500 iniciales. En todo caso, si le quitaran el beneficio, pagaría aproximadamente 2.000 pesos finales.
Desde el Gobierno nacional aseguraron que la idea es que la quita progresiva de subsidios no impacte sobremanera en las tarifas domiciliarias, teniendo en cuenta además que los importes son mayores que en Capital y Gran Buenos Aires por los costos de distribución.
Para ello hay en proceso una evaluación de costos que permita que el impacto del aumento lo absorba la distribuidora y no el usuario, aunque eso implicaría reducciones en los volúmenes de ganancia de la empresa.
