Policías golpeados, patrulleros apedreados, cuando acuden a enfrentamientos barriales
En las últimas semanas crecieron las sitaciones de violencia contra las intervenciones de la policía. Desde que una bala de un efectivo terminó con la vida de Angel Gabriel Luna, los cuestionamientos crecieron y el accionar de los agentes se pone en duda pero con consecuencias graves. Los llaman cuando la violencia es inevitable y hay bandos enfrentados pero cuando arriban se unen todos para agredirlos. El video que grabó un vecino de Obligado al 2100 y los cinco disparos que ese escuchan antes de la retirada del operativo que también terminó con un vehículo abollado en el techo.
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Desde la muerte de Angel Gabriel Luna tras un llamado que su propia familia efectuó para pedir ayuda policial, recrudecieron los episodios violentos contra agentes y patrulleros. Aquel dia fue su padrastro quien reconstruyó los pasos que le permitieron al Fiscal Marcelo Manso y ahora al Dr. Hernán Granda, sacar conclusiones sobre el verdadero escenario donde se produjo el disparo letal. Esa mañana, la furia contra las fueras de seguridad era inocultable.
Efectivos poco preparados y operativos que no siempre pueden complirse como son ordenados, terminan heridos o como protagonistas de situaciones de violencia como los que se registraron el pasado viernes en calle Obligado al 2200, cuando una discusión de familia terminó con disparos que provocaron lesiones en medio de una situación descontrolada que obligó a las fuerzas de seguridad a emprender la retirada.
También allí el denominador común fue la convocatoria a las fuerzas de seguridad por agresiones entre jóvenes mujeres que se salieron de cauce. Una vez que arribaron las patrullas, los gritos y los piedrazos culminaron con corridas y varias horas de conflicto hasta que en horas del atardecer llegaron a la redacción de La Opinión, dos hombres a solicitar aclaraciones.
Lo mismo había sucedido el martes, cuando un matrimonio que había presenciado la reyerta entre policías y sus hijos, solicitaron a este medio que aclare que "no eran perros pitbull" los que atacaron a los efectivos que también protagonizaron en el lugar un episodio que pudo haber terminado en tragedia, cuando un agente cargo el arma para amenazar a un menor de 17 años. En esa ocasón otro vehículo de la bonarense quedó averiado por los piedrazos que arrojaban vecinos enojados.
La preocupación ahora llega por el traslado de la Jefatura Comunal que está en Sargento Selada y Fray Cayetano Rodríguez, en una zona estratégica hacia una dependencia cedida por una empresa privada en 1001 y Crucero General Belgrano, muy próxima a la de la Policía Científica.
El techo de otro patrullero deteriorado por el golpe con un block de motor.

