Policía investiga la vinculación del robo a la familia Oilher con hechos similares
El accionar de los delincuentes y los “datos” con los que éstos contaban son las líneas que siguen los investigadores respecto del salvaje asalto. El matrimonio, una amiga y un empleado fueron maniatados y el propietario, salvajemente torturado.
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Las primeras pistas respecto del robo que sufrió la familia Oilher en su vivienda de Lucio Mansilla y Belgrano apuntan a los “detalles” del violento asalto, respecto de hechos similares. Dos delincuentes dentro de la casa, uno con actitud violenta y otro “conciliador”; y otros dos esperando afuera. La utilización de precintos para maniatar a las víctimas y los métodos de tortura, siempre, con el rostro descubierto, forman parte de esas “coincidencias”.
El accionar de los malvivientes dentro del hogar de Julio Antonio Oilher se asemeja y mucho al robo que sufrió una familia domiciliada sobre calle 25 de Mayo, a metros del edificio de la Prefectura. El ultraje a la familia Juan, en el barrio Villa Igoillo, podría compararse por la agresividad con la que fueron atacados, aunque la diferencia radica precisamente en “los detalles”. Los equipos de VHF y los precintos utilizados dan cuenta de una banda organizada que cuenta con información tan precisa que no vacilan al reconocer a sus víctimas. “A vos te vendieron”, reconocieron los delincuentes.
Del interior sustrajeron dinero en efectivo, aunque no el monto con el que esperaban encontrarse, y algunas joyas pertenecientes a la familia.
Asalto y tortura
El lunes alrededor de las 07.30, Luis Maldonado, fue sorprendido por dos hombres con el rostro descubierto cuando ingresaba a la vivienda de la familia Oilher a finalizar trabajos de pintura que llevaba a cabo en el domicilio. Julio dormía mientras su esposa, Norma, compartía mates con una amiga.
Los sujetos redujeron al pintor y a las dos mujeres, atando sus manos con precintos. Se dirigieron a la habitación, donde sorprendieron al propietario de la vivienda y allí comenzó la tortura. Su hijo, Roberto Oilher, reveló que “es la segunda vez que pasa esto, con el mismo modo de operar”.
“Dos tipos adentro, uno violento y otro conciliador, le pegaron un culatazo en la cabeza mientras estaba durmiendo”, relató Roberto y agregó: “Le cortaron la cara y el antebrazo, donde tiene una herida muy profunda”.
Los delincuentes, de manera cobarde y salvaje, pidieron a Norma la plancha y ésta, creyendo que sólo querían robárla, indicó el lugar.
Conectaron el electrodoméstico, la plancha se calentó y con ella torturaron a su marido apoyándola en la zona abdominal mientras exigían “la guita” y le aseguraban: “Sabemos que la tenés, te vendieron”.
Los sujetos arrasaron con todo a su paso. Durante las dos horas que estuvieron dentro de la casa rasgaron los sillones y colchones buscando dinero en efectivo que suponían, estaba oculto en la casa.
“Se comunicaban con dos personas que estaban afuera a través de un Handy”, explicó Ricardo y aseguró que “nadie vio nada”, cuando los malvivientes escaparon. “Acá hay alguien que vende datos” denunció enfurecido el hijo de las víctimas y expresó: “Prefiero no decir nada más porque la última vez, cuando me robaron un tractor, la justicia se tiró en mi contra en lugar de ir contra los delincuentes”. Del mismo modo reclamó por los derechos humanos de los ciudadanos y fustigó la falta de políticas de seguridad del Gobierno Nacional.
