Piden colaboración para mejorar los refugios de animales
La entidad inició una campaña para que la comunidad done cualquier material de construcción que les permita seguir construyendo caniles. Diariamente reciben animales abandonados y por eso deben ampliar el espacio. Los voluntarios dicen que todo se hace sin ningún subsidio o fondo del estado, y con el aporte de apenas 120 socios que abonan 5 pesos mensuales. Se angustian porque reciben muchas críticas y poca colaboración de la sociedad.
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“La gente nos critica en todos lados, hablan despectivamente de la “perrera” pero no se acerca para ver qué es lo que hacemos y a dar una mano”, dicen las pocas personas que trabajan en la Sociedad Protectora de Animales de San Pedro y que colaboran para mantener en las mínimas condiciones aceptables el refugio ubicado sobre la calle Lucio Mansilla.
Ese espacio privado, donado por un particular hace años con ese único objetivo, alberga hoy a más de 500 perros de diferentes razas, tamaños y edades.
Los animales son cuidados por un encargado cuya tarea es alimentarlos, curarlos y brindarles atención. Pero también en forma diaria los voluntarios que integran la comisión, concurren al lugar para realizar mejoras y colaborar en la ardua tarea, porque entre otras cosas, dos veces por semana se limpian los caniles, para extraer los restos de comida. Olga Santarelli es una de las mujeres que todas las tardes, va a trabajar “con las botas de goma puestas” en el campo donde se alberga a los animales.
Pero en la ciudad, otras tres mujeres recorren los barrios y asisten a perros callejeros o en domicilios particulares. “Ellas hacen contención en las calles, y tienen días y horarios fijos de visitas en barrios”, explica Santarelli.
Nueva campaña
La comisión lanzó esta semana una campaña para pedir colaboración a los sampedrinos y en forma constante solicitan más voluntades para trabajar. “Nos pueden ayudar con lo que tengan. Necesitamos materiales para armar más refugios y mejorar los que hay. Pueden ser maderas, ladrillos, cemento, chapas, alambres, cualquier material sirve”; explican. Pero también necesitan “manos” que se sumen a la tarea.
“Nosotros no somos subsidiados por nadie”, recalcan. Los únicos ingresos fijos son los aportes de $ 5 mensuales de unos 120 socios, y el resto se logra mantener con donaciones constantes. La comida para los animales, por ejemplo, se obtiene con los restos que le entrega un frigorífico local y otras colaboraciones particulares.
Los veterinarios en general, también colaboran cuando la Sociedad los convoca, pero en casos puntuales, porque en general los propios voluntarios se ocupan de curar a los perros que necesitan atención.
El problema mayor es que este albergue recibe diariamente más animales que les acercan vecinos o llegan desde el área de Bromatología porque tienen un convenio con esta dependencia municipal para recibir a los perros que se interceptan en las calles.
“Ahora está lleno de cachorros, porque pareciera que las pariciones se producen por temporada todas juntas”, agrega Santarelli.
Las necesidades son muchas y ninguno de los voluntarios desconoce que reciben muchos comentarios despectivos de la sociedad, porque existen ciertos prejuicios acerca de la labor que desarrollan. Pero recalcan que su trabajo es más que necesario para resolver el destino de animales que viven en las calles, en muchos casos por la irresponsabilidad de sus dueños.
