Pesar por el fallecimiento de Bartolomé Garau Iglesias, “Bartolito”
Fue uno de los emblemas tangueros de la ciudad y del bandoneón. Había nacido en Mallorca y junto a su familia emprendieron el viaje a nuestro país. Después de una pasada por el barrio Boedo, donde se apasionó con el tango, finalmente se radicó en San Pedro.
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Una penosa noticia se conoció en las últimas horas de este lunes. A los 84 años de edad dejó de existir Bartolomé Garau Iglesias, más conocido como “Bartolito”, como lo llamaron desde niño sus padres.
Había nacido en Muro, Mallorca, el 6 de marzo de 1942. Su familia, encabezada por su papá, Don Rafael, decidió partir hacia nuevos rumbos y eligieron a la Argentina.
En el año 1949, cuando solo tenía 7 años de edad, arribó a Buenos Aires a bordo del barco Tucumán. Allí se radicaron en el barrio Boedo, donde el tango se olfateaba en cada calle y los colores de San Lorenzo atrapaban a cuanto español se afincaba en la zona.
Eso llevó a Bartolito a interiorizarse más por la música y aprender los acordes del bandoneón, que fue un inseparable compañero hasta el último día de su vida.
Luego todos llegaron a San Pedro y junto a Angélica y Jesusa conformaron una familia muy apreciada en el barrio, por su carisma y la condición personas agradables de cada uno de ellos.
Bartolito fue comerciante de diferentes rubros, desde el carnicero de Salta y Urraco hasta el emblemático Rodados Garau, de Pellegrini y Pavón.
Integró diferentes grupos tangueros, orquestas, participó de numerables encuentros de bandoneones y veladas cuyo propósito era disfrutar la música ciudadana.
La Agrupación Mallorca lo despidió: “Escucharlo hablar en mallorquín, conocer sus anécdotas de vida y recordar su viaje a la Argentina serán recuerdos inolvidables para todos nosotros. Gran amigo, socio fundador y actual Vicepresidente de nuestra institución, Bartolomé fue una parte fundamental de la historia de Agrupación Mallorca San Pedro. Su bandoneón supo ser protagonista de tantos encuentros y reuniones, especialmente en los primeros años, dejando en cada oportunidad una huella imborrable”.
Tras la lamentable noticia, solo resta replicar un pedido de Homero Manzi: “Fueye, no andés goteando tristeza”.
Sus restos son velados en Sala 3 de la CoopSer hasta este martes, a las 11.

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