Persiguen y multan a un empresario
Fue el Domingo en pleno casco urbano. El hombre, visiblemente alcoholizado, intentó esquivar los controles que se realizaban en la calle. Su Gran Cherokee fue el centro de la polémica y su nombre fue borrado a pedido de un “superior”.
Un conocido empresario, de 53 años de edad visiblemente alterado, protagonizó un llamativo episodio que terminó con la tranquilidad reinante en el atardecer del Domingo.
El hombre, acompañado por un joven adolescente y un niño de corta edad, intentó eludir uno de los tantos operativos que se realizaron durante el fin de semana y se transformó en el protagonista de una verdadera persecución de características cinematográficas.
El conductor se resistió a que lo detuvieran y huyó en el vehículo que se movilizaba, una camioneta Jeep Gran Cherokee. La persecución se extendió por varias cuadras y calles del casco urbano de la ciudad, ante la mirada atónita de quienes transitaban por esos lugares.
La persecución encabezada por móviles de la policía e Inspección General fue en busca de la poderosa camioneta, y en un determinado momento, los efectivos que participaban del seguimiento debieron esgrimir sus armas largas para tratar de amedrentar al ofuscado conductor. Recién al llegar a la esquina de Güemes y 25 de Mayo se pudo lograr que el vehículo detuviera su marcha.
Al descender del rodado, el hombre evidenció un notable estado de ebriedad, y según se supo llegó a agredir al personal que participó de la persecución aplicándole un golpe de puño en el rostro a uno de los agentes.
La otra persona que viajaba con el empresario, también mostró una violenta actitud y prepotencia hacia los uniformados, mientras que el niño que viajaba con ellos quedó llorando en el interior de la camioneta.
Era tal el estado de ebriedad del conductor del rodado que le fue prácticamente imposible trasladarse por sus propios medios. El empresario fue trasladado a la Comisaría en donde se labraron las contravenciones correspondientes y se secuestró el rodado en que se movilizaba.
Hijos y entenados
“Curiosamente” el nombre y el apellido del ebrio conductor fue borrado de los partes policiales. Una orden “superior” impidió que los ciudadanos tomaran cuenta de la identidad del infractor que parece tener buenos amigos en todas partes. Es habitual que muchos nombres y apellidos figuren en los partes, pero cuando se trata de personas de mayor poder adquisitivo o con portación de “prestigio” nada puede decirse. El comportamiento de Omar Enrique Caputo, es un claro ejemplo de los tantos que seguramente no cobran trascendencia pública.

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