Pedro Di Mayo aguarda el juicio por la denominada “causa Galati”
El fallecimiento de la exdirectora del Hospital dejó al contratista como único imputado. El Fiscal Hernán Granda elevó la causa a juicio y aguarda la decisión del Juzgado de Garantías. La investigación comenzó en 2011, luego de las elecciones. En el transcurso del expediente, Galati acusó al ahora Secretario de Economía Roberto Borgo de ser “el recaudador de la campaña” de Guacone, de la que ella había participado.
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La denominada “causa Galati”, en la que se investigan presuntos hechos de corrupción ocurridos en el Hospital con el robo de órdenes de compra y la acusación contra la exdirectora de beneficiarse de ello, tiene tras su fallecimiento a Pedro Di Mayo, contratista del Municipio, como único imputado y se espera que pronto haya fecha para el juicio oral.
El Fiscal Hernán Granda culminó su investigación y pidió la elevación a juicio, que debe resolver el Juzgado de Garantías. Antes, la Justicia debe cumplir el paso formal que provocó la muerte de Marina Galati y dictar su sobreseimiento por defunción, algo que ya solicitó el abogado de la fallecida odontóloga, Benito Aldazabal.
El instructor de la causa informó a La Opinión que la solicitud del abogado está “en trámite” y explicó que “las causas de las personas fallecidas se cierran”. El paso judicial que aguardan es que se dé por acreditado el fallecimiento con el correspondiente certificado de defunción.
Marina Galati murió en septiembre pasado, luego de atravesar un cuadro de cáncer contra el que luchó durante mucho tiempo.
Di Mayo irá al banquillo
A pesar del sobreseimiento por fallecimiento de la principal imputada, la causa sigue su trámite ya que luego de la denuncia que presentaron el por entonces Subsecretario de Salud Julio Caraballo y el exadministrador del Hospital, hoy Secretario de Economía, Roberto Borgo, surgió la imputación de Pedro Di Mayo, contratista del Municipio que hacía obras de refacción en el nosocomio, amen de su participación bastante activa en la campaña de las elecciones 2011.
El Fiscal Granda explicó a La Opinión que el proveedor sigue imputado y que el juicio oral lo tendrá como protagonista, cuando el Juez que interviene disponga la fecha del debate.
En su declaración indagatoria Di Mayo confirmó que recibió órdenes de compra para la entrega de materiales y que los retiró de Casa Botto y Electricidad San Pedro junto a su socio Ariel Franzoia.
Sostuvo que “dicha mercadería la llevaron a la casa en construcción que tenía la Dra. Galati en un barrio privado llamado Arco de Oro, situado por calle 3 de Febrero cerca del puerto”.
La causa comenzó cuando Caraballo y Borgo denunciaron el robo de órdenes de compras del Hospital con las que se retiraron materiales de diversos comercios de la ciudad, todas con la firma apócrifa del entonces Subsecretario de Salud. Para ese momento, Galati ya había renunciado a su cargo político. Siempre dijo que quizás “tenían miedo de que hable”, y habló.
La declaración que involucró a Borgo
Marina Galati declaró en la causa y además de asegurar que nada tenía que ver con las órdenes de compra robadas, apuntó contra Di Mayo –dijo que era “puntero” de Guacone y que “participaba hasta de las reuniones de gabinete” – y contra Roberto Borgo, a quien calificó como “el recaudador de la campaña”.
En la última entrevista que brindó a La Opinión sobre el tema, la exdirectora del Hospital dijo que durante la campaña “se ponía gente a trabajar que eran favores políticos, que no se podía cuestionar porque era así y punto”.
Galati dijo que Borgo pedía “facturas truchas” y que eran “para la campaña de Pablo Guacone”. Las mismas cosas dijo durante su declaración indagatoria, lo que abrió una nueva investigación sobre el presunto desvío de fondos para la campaña.
Conocedora de los vaivenes de una rosca de la que participó de manera activa al punto de que se la pudo ver en el bunker guaconista llevando cómputos el día de las elecciones, Galati no se guardó nada contra quienes alguna vez fueron sus aliados políticos, los mismos que luego le soltaron la mano y con quienes más tarde, ya enferma e incluso internada, solía reunirse en son de paz.
“Había un montón de irregularidades”, supo decir sobre el Hospital en medio de la campaña. “Gente a la que le pagaban por títulos y eran pibes que no tenían ni la primaria”, precisó.
Fue ella quien dio detalles sobre lo que luego este semanario investigó y publicó bajo el rótulo del “festival de horas extras”, con múltiples regalos incluidos. Contó que a la Jefa de Mucamas “le pagaban 100 horas al 50 y otras 100 al 100 por ciento” y aseguró: “Cobraba más que yo, que era la Directora. No le alcanzaba el tiempo para cumplir esas horas”.
