Patovicas golpearon a un joven y se quedaron sin trabajo
Tres trabajadores de seguridad golpearon a un joven, que terminó en el Hospital con diversas lesiones en su rostro. Los propietarios del comercio decidieron prescindir de sus servicios y se pusieron a disposición de la familia. El sindicato de patovicas ahora tiene sede en San Nicolás y no hay demasiado control sobre la tarea en los boliches sampedrinos. El mismo día hubo disturbios en otro bar.
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El sábado a la madrugada, un joven de 24 años fue trasladado al Hospital por personal policial luego de que recibiera una paliza por parte de personal de seguridad del local nocturno denominado HH Club, ubicado en 25 de Mayo al 900, cuyos propietarios se comunicaron con la familia del agredido para ponerse a disposición e informarles sobre la decisión de prescindir de los servicios del personal que participó del hecho.
Según pudo reconstruir La Opinión, el joven protagonizó una situación que provocó la reacción de los de seguridad. Como en tantos otros casos, se sobrepasaron y el tema terminó con el chico hospitalizado.
La situación se dio a conocer cuando Macarena Iglesias, hija del reconocido piloto de automovilismo Fernando “Pichi” Iglesias, hizo público en las redes sociales que el joven agredido era su hermano Juan María, a quien se lo conoce como “Toto”. Señaló que fueron tres los patovicas que lo golpearon y “le quebraron el tabique nasal, además de romperlo a golpes en todo el cuerpo”.
El domingo agradeció a los dueños de HH Club “por la actitud de bien que han tenido” al comunicarse para prestar “todo su apoyo con lo sucedido” y les agradeció: “Han demostrado responsabilidad y humildad por sobre todo”.
De poli-ladron a violento patovica
El lunes, Macarena Iglesias informó a La Opinión que su hermano estaba “mejorando” y que además del tabique quebrado tiene sendos golpes en la cara. De la misma manera señaló que los titulares del local nocturno “dejaron sin trabajo a estos patovicas”, cuyas identidades la familia del agredido desconoce, al tiempo que ofrecieron hacerse cargo de los gastos que ocasione la recuperación.
“No es lo que buscamos, al contrario, lo que nos movilizó sinceramente es que no vuelva a ocurrirle a ningún chico”, señaló la hermana de la víctima.
Un dato que reveló la joven llamó la atención: “La información que nos dieron es que el patovica que lo golpea en el suelo trabaja en una Penitenciaría”. La Opinión hizo las averiguaciones pertinentes y pudo dar con al menos dos de las identidades de los tres que habrían participado.
Uno es un empleado de una mensajería. El otro sería el expolicía Manuel Frías, exonerado de la fuerza luego de que un allanamiento encontrara un verdadero arsenal en su casa, en el marco de la investigación por el intento de robo en la joyería Taibo que le costó la vida al teniente Juan Gabriel Reyna, en cuyo caso está involucrado, sospechado de haber colaborado con la logística.
El problema de siempre
La familia Iglesias recibió datos de otros jóvenes que habrían sido víctimas de los mismos patovicas pero que no se animan a contar, por temor a represalias. “Ellos deben cuidar a los chicos y la mayoría no lo hacen”, dijo Macarena.
Tiene razón: la legislación vigente es muy férrea al respecto, pero hasta el momento no ha habido una intervención efectiva en el tema.
El nuevo titular regional del Sutcapra es de San Nicolás y no tiene aún representación local. Estuvieron en algunas reuniones con empresarios y autoridades locales. Allí recomendaron a los bolicheros que contraten a una empresa para que nuclee a los trabajadores, los capacite y así el control pueda ser más efectivo. En San Pedro no hay. Donde sí habría, oh casualidad, es en San Nicolás.
En la noche local hay de todo: desde personal de seguridad que trabaja hace mucho tiempo y conoce a la perfección cómo reaccionar, hasta nuevos que, además de quebrantar la ley porque pertenecen a alguna fuerza de seguridad, no están capacitados para contener a jóvenes muchas veces en estado de ebriedad, a quienes deben hacer entrar en razones, y que casi siempre se tornan violentos.
Otro bar con disturbios
Durante la madrugada del sábado, una vez más, hubo disturbios en la zona de Mitre y 3 de Febrero, en las afueras de un local nocturno que ya es famoso por este tipo de hechos.
Vecinos de la zona, que reportan todos los fines de semana lo que sucede en ese lugar, informaron a este semanario que hubo una gran cantidad de peleas, con intervención policial, lo que fue confirmado por otras fuentes relacionadas con el Gobierno municipal.
En la intervención participó el Grupo Operativo de Coordinación Departamental (GOC), que reemplazó al Grupo de Apoyo Departamental (GAD) y que tiene asiento en San Pedro. Unidad táctica antidisturbios, fue creada por la gestión Arslanian para oficiar de apoyo cuando la policía de calle se viera sobrepasada.
Actúan poco, por lo que tienen cierta tendencia al uso de la “fuerza mínima indispensable” cada vez que entran en acción. “Hubo un montón de cacos golpeados”, dijo el vecino, con evidente prejuicio sobre los protagonistas, lo que confirmó la tendencia.
El parte policial del sábado no informó sobre lo disturbios a la salida de Alternativo. Sí dejó asentado que alrededor de las 5.00, “en el radio céntrico, personal policial trasladó a siete personas por ebriedad y desorden”.
