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El paro de la última semana en la guardería náutica que funciona en el interior del predio administrado por Mansa Lyfe podría ser el eslabón final de una cadena de situaciones que molestaron a los responsables del lugar.
Empleados de la guardería realizaron un reclamo, sostenido por el gremio de Marina Mercante y otros sindicatos de FEMPINRA, en el que denunciaron falta de seguridad e higiene, retrasos y desdoblamientos en el pago de sus sueldos.
El sector dedicado al resguardo y amarras de embarcaciones está concesionado a un empresario de la ciudad de Buenos Aires. A diferencia del crecimiento basado en la prolija administración del resto del predio, a cargo de Benito Larraburo, las desprolijidades en el manejo de la guardería se fueron multiplicando en el último año.
Los seis trabajadores finalmente acordaron con el concesionario que se harían cargo de la administración del lugar durante el fin de semana largo, de manera tal de garantizar que lo recaudado sea utilizado para saldar la deuda que con ellos tenía.
Matías Franco, de FEMPINRA, explicó que todo comenzó hace seis meses, cuando la empresa empezó a pagar el sueldo en cuotas y a incumplir con parte del convenio.
Además, la concesión ingresó en etapa de definiciones. Más allá de la cautela con que todos los involucrados manejan la información, todo parece indicar que podrían producirse cambios en un futuro inmediato.
Los representantes de los trabajadores, los responsables del camping y la Federación de Luz y Fuerza apuestan a optimizar el funcionamiento de la guardería, lo que otorgaría coherencia con lo que ocurre en el resto del espacio costero.
