Pararon la pelota
El Municipio y el Club Atlético Banfield buscan acordar la sesión del terreno de Aulí y 11 de Septiembre para la construcción de una Unidad Académica.
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En Marzo, durante la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, el Intendente Municipal Mario Barbieri anunció la construcción de una Unidad Académica. Sería en donde funcionaba la cancha del Club Atlético Banfield, comprendida entre las calles Combate de Obligado, Aulí y 11 de Septiembre, un predio cedido por el Municipio allá por la década del ‘30 y que fue escenario de grandes alegrías para esa populosa barriada. Con el paso de los años esas alegrías se fueron desvaneciendo, la crisis del país y las malas administraciones de los dirigentes de turno fueron haciendo mella en lo institucional. La cancha de fútbol fue uno de los sectores del club que mayor efecto sintió hasta dejar de ser disponible.
Hace prácticamente 12 años que la cancha de fútbol no es utilizada con esa finalidad ni ninguna otra. Hace unos 7 años, cuando Arturo Fente era Director de Deportes, y de la mano de algunos dirigentes del “Taladro”, cambiaron la apuesta y pusieron otra vez la cancha de pie, pero no alcanzó para mucho, porque sólo fue habilitada para que jugasen las inferiores y en la temporada siguiente quedó inutilizable nuevamente.
Hace pocos días el Ejecutivo les comunicó a las autoridades del club que comenzaría con las obras. Pero sorpresivamente, si bien la predisposición está intacta, surgieron algunas posturas que por estos días todavía continúan analizándose. Desde el club exigen al Municipio la sesión de otro predio para construir su cancha, de lo contrario no estarían dispuestos a dejar el espacio que hoy posee frente a la sede social. “No nos oponemos a la construcción de la Unidad Académica, sería de locos pensar en eso”, dijo un dirigente de Banfield. “Queremos que nos aseguren un lugar para poder tener nuestra cancha”, agregó.
A esta altura de las circunstancias han existido reuniones y distintas posturas. Finalmente, se ofreció la sesión del Estadio Municipal para que los equipos del “Taladro” jueguen allí de local y la búsqueda inmediata de un predio con las medidas reglamentarias para ser adjudicado a la institución. De todos modos, un alto funcionario exclamó: “La plata está, y si no es en ese lugar, la Unidad Académica se hará en otro”.
Mientras tanto, y como era de esperar por estos días previos a las elecciones, aparecieron distintas versiones con respecto a lo que pasaría y lo que se haría. Muchas de estas cuestiones estarían involucradas más que nada con lo político y no tanto con lo institucional ni lo importante del proyecto. Hay que tener en cuenta que ese predio hoy no sirve absolutamente para nada y cuando hace pocos años algunos colaboradores de la institución quisieron reacondicionar la cancha —se habían colocado alambrados y se construían los vestuarios— todo fue destruido por los jóvenes del barrio. La cancha es hoy sólo una tapera que sirve de guarida de delincuentes y bandas que operan en los barrios que convergen en ese lugar. Los propios vecinos reclamaron por su estado de abandono y tomaron con satisfacción el anuncio de la obra a trazar allí.
Américo Quintana, el pionero
Al César lo que es del César. Quien por primera vez presentó un proyecto de ordenanza propiciando la construcción de una escuela en la cancha de Banfield fue el ex Concejal —hoy candidato por Unión Pro— Américo Quintana. Mientras se terminaba de construir el barrio de las 104 viviendas iniciado durante la gestión de Farabollini y terminado en la de Pángaro, el edil se anticipó pensando que la zona no tenía establecimientos educativos para albergar a todos los chicos que poblarían ese barrio. Por entonces, ni imaginaba la explosión poblacional que se produciría en la última década.
