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miércoles, septiembre 22, 2021
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Papel Prensa sin penas ni olvidos

Pese a las noticias que indicaban un precipitado y rápido final para la investigación de los efluentes de Papel Prensa, el Fiscal Juan Patricio Murray insiste en que no se haga lugar al pedido de la papelera para sobreseer a los responsables. El contenido del escrito presentado ante el Juzgado es lapidario. Un “testigo” sampedrino se desdijo tras cobrar su indemnización.

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“Se ve que se aplica esa máxima del periodismo que dice “No dejes que la verdad ni la realidad te arruinen una buena nota”, se le escuchó decir a una renombrada autoridad judicial. Es que no cayó para nada bien en el ámbito de la Fiscalía Federal de San Nicolás el comentario periodístico que aseveraba que “la causa por contaminación de Papel Prensa cayó en el precipicio del olvido”.
La causa que le quita el sueño a varios integrantes del Directorio, y envalentonó al Gobierno cuando sentó a Aníbal Fernández en el lugar del representante del Estado, parecía naufragar, cuando el Estudio del Dr. Pizarro Posse en defensa de la pastera, solicitó el sobreseimiento.
Entre otras cuestiones, valiéndose de lo sucedido con las pericias “que se vencieron” y las contrapruebas que se “perdieron” cuando debían llegar al INA. Tal como lo informó este medio, los vericuetos de las muestras tomadas en el allanamiento, le dieron tiempo suficiente a Papel Prensa, para considerar que ya era hora de terminar con la cuestión y solicitar que le sean devueltos los libros de actas secuestrados en el allanamiento (mantenido por largo tiempo en secreto) en las oficinas de Capital Federal. En síntesis y con endebles argumentos, solicitaron el sobreseimiento inmediato.

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Murray dice NO
Al Fiscal se lo nota verdaderamente molesto, sobre todo cuando se observan algunas de las palabras que ha utilizado para acometer contra la posibilidad de que la investigación que promovió quede en la nada. En el escrito figuran vocablos como “inadmisible” cuando se refiere a la devolución de los libros de actas secuestrados u otros de ese calibre, para refutar uno a uno los argumentos que pretenden mostrar que los parámetros de contaminación de los efluentes están dentro de lo normal. Murray está convencido en que logrará demostrar, de una u otra manera, que la papelera más importante de la Argentina, está contaminando el cauce del riacho Baradero. El 12 de Agosto firmó esa lapidaria solicitud por considerar, entre otras cosas, que los efluentes de la planta son “ecotóxicos”.

Residuos Peligrosos
El fiscal elevó su queja manifestando que el pedido de la defensa “resulta, cuanto menos, prematuro”. Para ello, esgrimió fundamentos comprendidos en la Ley de Residuos Peligrosos, y en varios informes del Organismo Provincial sobre Desarrollo Sustentable (OPDS) y de la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires (ADA) en los que se denuncian distintos grados de contaminación por parte de la empresa.
Incluso, señala que el sólo acto de arrojar residuos que pudieran llegar a ser contaminantes y que deban ser sometidos a control, (sin necesidad de comprobar puntualmente el que efectivamente contaminan) ya constituye una violación a la Ley. Para demostrarlo sólo se requiere “que exista” la posibilidad de envenenar o contaminar el agua de un modo peligroso para la salud, para que el delito encuadre dentro de esa norma medioambiental.
En el requerimiento, queda de manifiesto que Papel Prensa no cuenta con el certificado de aptitud ambiental expedido por el Organismo Provincial sobre Desarrollo Sustentable, ni tampoco permiso de vuelco de efluentes líquidos industriales al río Baradero por parte de la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires. En teoría, porque no han podido adecuar la calidad de los efluentes a lo previsto por la legislación vigente.
Consta además en el documento, un informe emitido por la Dra. Nélida Mitre, Jefa de la División de “Control de Vertidos Susceptibles de Impactar en el medio Ambiente” del ADA, en el que se denuncia a Papel Prensa por “efluentes muy coloreados”.
“Es evidente que existe una intensidad en el color apreciable a simple vista que permite establecer si el efluente es incoloro, coloreado o muy coloreado, que es lo que ocurre en este caso” dice el informe. El hecho en sí de colorear el río, ya constituiría en sí mismo una infracción, porque lo que la norma persigue es que no se afecte el aspecto natural del caudal de agua que recibe los desechos.
“La empresa debe avocarse a determinar fehacientemente el origen de la coloración y aunar esfuerzos para impedir el vuelco de sus efluentes en las actuales condiciones” dijo la Doctora Mitre.
La decisión, ahora está en manos del Juez. En caso de hacer lugar al sobreseimiento, quedará el camino de una apelación que con seguridad concretará Murray, quien a todas luces entiende que en esta causa ha habido algunas “coincidencias” cuasi escandalosas.
Por ejemplo, un testigo al que se lo consideraba clave a la hora de prestar testimonios cobró “rápidamente” una jugosa indemnización por parte de la empresa, casi en coincidencia con el trámite de la causa.
El Fiscal, indicó a este medio que no comprende por qué, ese sampedrino que tanto sabía de Papel Prensa, se “arrepintió” en la misma fecha que figura en el cheque que cobró.
Hay que recordar además que aunque no tengan valor jurídico, los análisis efectuados por un profesional de la UBA, a pedido del diario Crítica, marcaba valores más que alarmantes. Tal vez, el conflicto del campo y el humo sobre la ruta 9, hayan logrado sepultar aquella tapa que indicaba los graves resultados arrojados por este laboratorio particular.

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