Papel Prensa: El conflicto transita por caminos peligrosos
Hoy es el noveno día de paro y no hay resolución “civilizada” a la vista. Los trabajadores que reclaman aumento salarial quedaron en medio de la disputa entre el Gobierno y el Grupo Clarín. Mientras el Ministerio de Trabajo no parece dispuesto a dictar conciliación obligatoria, desde la compañía acusan a los huelguistas de “funcionales” al oficialismo. La tensión podría ser mayor si los empleados fuera de convenio intentaran ingresar a la fábrica, como les pidieron. Según los accionistas privados corre peligro el suministro a los diarios.
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El coloso del papel está paralizado desde hace más de una semana, cuando el martes 4 a las 5.00 de la mañana los trabajadores comenzaron un paro por tiempo indeterminado en reclamo de aumento salarial para el segundo semestre que, aseguran, la empresa había comprometido en abril, cuando sellaron acuerdo para la primera parte del año.
Desde ese momento y hasta el cierre de esta edición mantenían varias carpas a orillas del camino de acceso a la planta, que está bloqueada por los huelguistas, por lo que no sólo no hay actividad fabril sino que además no entran ni salen camiones o personas de la fábrica, con excepción del personal de vigilancia, bomberos y enfermería.
El reclamo salarial de unos 300 empleados enrolados en el Sindicato de la Industria del Papel que a nivel local dirige Gerardo Gelabert quedó en medio de la guerra sin cuartel que el Grupo Clarín mantiene con el Gobierno nacional y en la que Papel Prensa parece un preciado trofeo que este año cobró un protagonismo inusitado a raíz de las investigaciones iniciadas por el Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno a instancias de la Presidenta Cristina Fernández respecto al proceso de venta del capital accionario en 1976.
Así, con un Ministerio de Trabajo que convoca a audiencias que fracasan una tras otras, que no dicta la conciliación obligatoria a pesar de la magnitud del conflicto en términos económicos no sólo para San Pedro sino también para aquellos que necesitan el insumo que allí se fabrica, y con la compañía acusando la protesta como “funcional a los ataques del Gobierno”, las vías de resolución no parecen estar cerca y la situación es cada día más complicada.
Obreros enfrentados y papel para nadie
Al cierre de esta edición la situación era igual: paro por tiempo indeterminado y a la espera de una nueva oferta por parte de la empresa o la conciliación obligatoria emanada desde el Ministerio.
La amenaza de toma de la planta sigue latente y estuvo cerca de hacerse efectiva cuando los trabajadores comenzaron a recibir cartas documento exigiendo que retomen sus puestos de trabajo inmediatamente. “Si la gente decide tomar la fábrica la tomaremos y que venga quien tenga que venir a solucionar el problema, si tiene que venir la Presidenta, que venga”, dijo Gelabert. Por su parte, Roberto Gavito se quejó por las cartas documento: “Mandaron 300; a 45 pesos cada una, gastaron 15 mil pesos en eso, una pavada”.
Afuera de la planta los trabajadores conversan, hicieron asados, mateada familiar el domingo y aguardan las novedades.
Ayer uno de los rumores que corría era que la empresa había solicitado a los empleados fuera de convenio que asistieran a la fábrica y tomaran sus puestos de trabajo, a pesar del bloqueo en la entrada. Un verdadero dislate si se piensa en términos de enfrentamiento de obreros que comparten a diario sus tareas.
En el campamento fueron contundentes: “No se lo vamos a permitir, que lo vayan sabiendo. Esperemos que no vengan para que no haya conflicto, porque no los vamos a dejar entrar de ninguna manera”, aseveraron.
Por su parte, un empleado fuera de convenio confió a La Opinión que recibieron “una directiva de la jefatura” para presentarse, por vía “directa y personalizada”, aunque dijo que “se verá si hay que ir o no” según lo que suceda en una reunión que podría haber en las próximas horas. “En este momento se está esperando”, señaló.
Reclamo
de trabajadores
Lo que desde el Sindicato reclaman es que cuando firmaron el acuerdo salarial para el corriente año, en abril pasado, que significó un incremento del 15 por ciento, convinieron “de palabra” rediscutir la cuestión para el segundo semestre. En ese sentido, plantean que el resultado de la paritaria para el sector arroja “un 29 por ciento de aumento” para 2010 y que ese 14 por ciento que restaría debe ser repuesto desde julio.
Amen de ello, basados en el proceso inflacionario que vive el país y que golpea de lleno los bolsillos, solicitan un 20 por ciento de recomposición salarial total para el período.
Aseguran además que el 8 por ciento adicional al que refiere la empresa respecto a un incremento que corre para este año corresponde a sumas no remunerativas que se perderán el próximo año. Para la empresa, el acuerdo estaba sellado hasta fin de año y superaba con amplitud las cifras que el Sindicato ha logrado para todos sus afiliados a nivel nacional.
Respuesta empresarial
Sin embargo, con el correr de los días y la profundización del conflicto, en el marco de la última audiencia conciliatoria convocada por el Ministerio de Trabajo y tras el fracaso de otras dos, ofrecieron un 6 por ciento escalonado que fue rechazado de plano.
Desde la empresa desconfían del reclamo y aseguran que “las medidas de fuerza adoptadas resultan desproporcionadas” y que “trascienden el ámbito de discusión salarial y es evidente que son funcionales a profundizar el accionar del gobierno en su público hostigamiento a la empresa, sin sustento legal alguno”.
Además, en sendos comunicados sostienen que la medida cuenta con respaldo del Gobierno nacional y que “busca paralizar la producción” de la fábrica, en el marco de la disputa política que mantienen los actores.
El Estado en silencio
Por su parte, desde los organismos oficiales hubo intervenciones del Ministerio de Trabajo para la realización de audiencias conciliatorias pero no se vislumbra por lo pronto la posibilidad de que se dicte una conciliación obligatoria, facultad de la cartera y modalidad habitual en casos como este, para evitar que el conflicto se recrudezca y provoque problemas económicos derivados de la falta de funcionamiento normal de la planta. Un ejemplo claro se da en el rubro del transporte y en el de los proveedores de servicios que ya ven resentidas sus tareas y su situación económica.
Además, la propia Presidenta de la Nación opinó sobre el paro mientras estuvo de visita institucional en Alemania. A través de su cuenta en la red social Twitter, Cristina Fernández señaló: “Noticia sin inflación. Los trabajadores de Papel Prensa están de paro. Motivo, piden aumento de sueldos”, comenzó en su primer posteo y agregó otro: “La Empresa (estamos hablando de Clarín y La Nación) le ha dicho que… ¡con el 15% otorgado a principio de 2010, se cubre la inflación!”.
La mandataria nacional se quejó porque los accionistas privados de la compañía en la que el Estado tiene participación minoritaria “dicen que con el 15 % se supera la inflación”, y se preguntó: “Pero ¿qué dicen todos los días?. Fogonean insistentemente en sus medios que la inflación se comió los aumentos otorgados… por otros empresarios, por arriba del 25 %”. Además, señaló que los socios mayoritarios de la papelera “en los dos últimos meses aumentaron el papel prensa el 25 %” y concluyó: “No tienen vergüenza”.
Respuesta sin Twitter
Los dichos de la Presidenta no cayeron nada bien entre los accionistas privados de la compañía, quienes aprovecharon esa intervención para señalar la presunta connivencia del Gobierno con el gremio y viceversa para el sostenimiento de la medida de fuerza. “Como lo anticipó el secretario de comercio Guillermo Moreno, en septiembre de 2009, entre las variantes del acoso oficial se encontraba la generación de conflictos gremiales”, sostuvieron.
Por su parte, los trabajadores aseguran que el Gobierno “no tiene nada que ver” y que “esto es un reclamo salarial”. Además, los comunicados emitidos por la empresa cayeron muy mal entre los empleados. “Ellos tienen otro conflicto con el Gobierno, que lo solucionen en otro ámbito”, dijo Gelabert.
“Ellos son los que mintieron y se van a tener que hacer cargo de esto”, sostuvo y agregó: “A ellos no les importa absolutamente, estamos ante una dictadura, hay gente que son dictadores. Hay varios de la época de la dictadura que heredaron esos genes, no solamente en la fábrica, sino también en el directorio, seguramente sus dueños, es todo lo mismo, estamos ante dictadores que durante treinta años hicieron lo que quisieron y ahora que hay un gremio que respalda a los trabajadores responden de esa manera”.
Diferencias hasta en los números
En su comunicado, la compañía señaló que “el sueldo mínimo del convenio de la industria del papel ronda los $ 1.800, mientras que el sueldo mínimo de Papel Prensa es de casi $ 4.000” y que “los empleados de Papel Prensa perciben beneficios para sí y sus familias que no se dan en ninguna otra empresa del sector”.
Los trabajadores aseguran que “esa información es falsa” y pusieron como ejemplo: “Un mecánico tornero, con 22 años de antigüedad, cobra 3.200, y el 22 por ciento es por la antigüedad”.
Indicaron que mientras el salario básico está “entre 2.700 y 3.000 pesos”, el promedio ronda los “3.500 a 4.000 pesos”.
Si el conflicto no se soluciona las consecuencias también las pagará la población de San Pedro que ve atada su dinámica económica al ritmo de sus pocas industrias y la dubitativa acción de los máximos representantes políticos y de organizaciones intermedias por temor a quedar atrapados en “la guerra” ajena.
