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lunes, julio 26, 2021
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Pagaron $ 787.000 por el resto de Arco de Oro

El predio que quedaba en pie de la ex fábrica, se remató el jueves. Lo adquirió una firma desconocida, que estaría integrada por capitales sampedrinos. Nadie sabe por el momento, cuál será su destino.

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El martillero Guillermo Chiappetti cumplió su cometido el jueves de la semana pasada: rematar lo que restaba de la vieja Arco de Oro, una fábrica que fue el medio de vida de tantas familias sampedrinas, décadas atrás.
Chiappetti había sido responsable de una primer subasta que en el 2003, le permitió a la firma San Pedro Crece adquirir los terrenos donde hoy se construye un barrio de viviendas. Casi tres años más tarde, el martillero repitió su labor para rematar la segunda parte, el predio ubicado sobre la Av. 3 de Febrero, entre Maestro Reyna y 3 de Febrero.
La subasta tuvo lugar también en esta ocasión en la Cámara de Martilleros porteña, ubicada sobre la calle Pte. Perón. Según el propio Chiappetti informó a este medio, hubo muchos interesados. Entre cincuenta y sesenta personas participaron del remate, que duró apenas unos 15 minutos. Antes de las 11 de la mañana, se bajó definitivamente al martillo y de esta manera, el predio de la ex Arco de Oro se vendió por un total de $ 787.000. Bastante más dinero que el obtenido por la venta del primer sector, que en 2003 fue adquirido por $ 410.000. La diferencia radicaba no sólo en la ubicación, sino en las mejoras con las que contaba el predio, porque en este sector permanecían intactas varias líneas de producción de mermeladas y otros productos que elaboraba la planta. Además de los galpones y maquinaria que aún reviste valor comercial.

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Capitales sampedrinos
La base con la que se inició el remate del predio era de $ 250.000. La oferta fue subiendo en escalas de $ 10.000 hasta llegar a los 780 mil y luego en fracciones de $ 1.000, hasta que se obtuvo un ganador.
El martillero dijo desconocer quiénes integran la firma que compró la segunda mitad de la fábrica. “No sé si toda la gente que estaba presente era de San Pedro, no puedo saberlo. Pero sí les puedo decir que hubo mucha puja, y que fue un buen remate”, sintetizó Chiappetti.
El “particular” que habría adquirido la planta, tenía el jueves, tres días hábiles para denunciar en el Juzgado que intervino en la quiebra quién es el conmitente o comprador, plazo que vencería mañana. Extraoficialmente, trascendió que se trataría de una empresa formada, entre otros, por capitales sampedrinos. Lo que nadie confirma aún, es si tiene alguna relación con la firma que adquirió el primer sector donde hoy se construye el barrio de viviendas. Si así fuera, es probable que la construcción se amplíe y que todas las manzanas que formaban la fábrica, se transformen en un nuevo barrio. Una posibilidad que añoran los vecinos de esa zona, que esperan que mejore el aspecto de ese sector de la ciudad largamente abandonado.

Fin de la historia
El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 25, Secretaría Nº 49 fue responsable de instruir la quiebra y ordenar las dos subastas con las que se aceleró la desaparición de Arco de Oro. En el 2003, además de la mitad del predio físico, se remató también la marca de la fábrica de dulces que alguna vez llevó como slogan publicitario la frase: “una empresa sampedrina con proyección nacional”.
Cerró definitivamente en 1997, y dejó tras de sí deudas con sus empleados que jamás se pagaron ni se pagarán en tiempo y forma.
En Junio de 2003, después de que unos pocos ex empleados movilizados por un dirigente del Partido Obrero, realizaran un fallido viaje hacia la Capital Federal intentando impedir el remate, se remataron los 23.758 metros ubicados entre las calles Depietri y Maestro Reyna. Incluía las oficinas, piletones y tanques, playas de estacionamiento y depósitos, y se remató “por monedas” porque a pesar de la magnitud del predio la base era de $ 110 mil.
La liquidación de la histórica fábrica sumó también el remate del Hotel Obligado, con una recaudación de $ 670.000 pesos, y de la marca que adquirió una firma de dulces y que sumó apenas otros $ 17.500.
En pesos, Arco de Oro dejó tras de sí una recaudación menor a los dos millones de pesos. “Monedas” si se lo compara con la inversión que se debería hacer para instalar ahora una planta como ésta, que fue modelo en su época, además de un verdadero orgullo para todos los sampedrinos.

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