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La noticia sorprendió a todos los que en noviembre de 2006 celebraron uno de los primeros trasplantes de corazón practicados sobre el cuerpo de un niño de siete años. Mariano Mársico fue operado y prontamente regresó a San Pedro para cursar la primaria, la secundaria, practicar deportes, cultivar amigos y desarrollar una vida normal de adolescente.
La semana pasada se supo que el menor que cumplirá 17 años el próximo 12 de Julio necesita un nuevo órgano y por ello permanece en el listado de Emergencia Nacional del Incucai e internado en el Hospital Garrahan. Su mamá, Gabriela, pidió solidaridad y cadenas de oración para fomentar una campaña que lleva el nombre de su hijo y consiste en compartir fotos de manos que lleven la inscripción “un corazón para Mariano”.
El caso cobra particular interés porque los problemas en su salud comenzaron hace alrededor de dos años cuando los médicos detectaron que la membrana que recubre el órgano trasplantado hace una década, no crecía al ritmo adecuado y se endurecía sin permitir el caudal necesario en el flujo de sangre. Temen que su caso sea el primero de los centenares que recibieron la donación de ese órgano y el monitoreo es constante porque han llegado a la conclusión de que una cirugía reparadora sería más riesgosa que el nuevo trasplante.
“Mariano está compensado, estamos bien”, dijo Gabriela Caironi, la madre del menor que permanecerá internado hasta que aparezca una donación y se estudien las compatibilidades. “En diez años la vida nos puso otra prueba”, dijo la mamá a este medio y destacó “que nos acompañen con cadenas de oración como hizo el milagro anterior se tiene que dar este”.
La Opinión rescató de su archivo las notas que en 2006 cobraron repercusión nacional por el avance en materia de promoción de la donación de órganos con la que por entonces trabajaba el Incucai.
