Otra vez, Guacone gritó “ganó el pintor”
El Intendente resultó fortalecido tras una seguidilla de conflictos en los que hasta le pidieron que se tome licencia. Firmó acuerdos con los médicos y los trabajadores municipales para que levanten el paro, aunque sin soluciones de fondo para los problemas planteados. Cheyllada y Borgo, los que atajaron todo, fueron a buscar dinero a los ministerios para solventar las promesas. La semana que viene deben pagar y vuelven las dudas. Llegó dinero para escuelas y hay un convenio por los comedores escolares. El Concejo Deliberante constituyó una comisión asesora y sigue marcando errores. Aun así, el balance político de la semana es positivo para el Jefe Comunal.
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Los manuales no escritos acerca de cómo mantener la gobernabilidad dicen que “a problemas políticos, soluciones políticas”. Parece que, al fin, así lo entendió el Gobierno de Pablo Guacone que, tras una semana en la que fue atacado por todos los frentes, logró sobreponerse sin necesidad de establecer grandes gestiones administrativas, aunque sí con una serie de gestos y promesas que le dan un respiro, al menos hasta julio, cuando haya que pagar aguinaldos.
El Estado local sigue atado con alambres en múltiples aspectos, pero la tarea del Secretario de Gobierno Raúl Cheyllada y del de Economía Roberto Borgo calmaron las aguas en los puntos más álgidos de un abril muy complicado: médicos, trabajadores municipales y comedores escolares tienen una zanahoria que destrabó conflictos, por ahora.
Si “ganó el pintor” fue el exaltado grito del Intendente cuando ganó las elecciones que revalidaron su interinato en 2011 y lo dejaron al frente de la comuna con los laureles de una victoria que enfrentó a los experimentados aparatos de Monfasani y Barbieri, cuyo candidato era Sergio Rosa, este lunes el Jefe Comunal debe haber gritado lo mismo porque, a pesar de todo, suyo fue el triunfo político en el análisis que hacen quienes miden cualquier cosa que pase en la administración pública en términos de ganar o perder ante el electorado.
Una tregua con médicos
y municipales
“La seguridad de saberme capaz para algo mejor me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible”, escribió Mario Benedetti en La Tregua. La cita literaria vale para la decisión crucial que tomó el Gobierno: dar la cara ante los problemas, confiar en que la confesión de la crisis ayude a postergar y comprometer al interlocutor.
El jueves, la movilización convocada por los médicos tuvo doble lectura: fueron 400 personas, lo que para San Pedro y un reclamo sectorial es mucho, pero para la salud pública y las denuncias impensadas que hicieron desde Cicop respecto de lo mal que funcional el Hospital fue poco.
Allí, con el Intendente a la cabeza, el Ejecutivo acordó dos puntos con los representantes provinciales del gremio de profesionales de la salud: pagar en tiempo y forma a partir de julio, todo junto; y crear una comisión tripartita de seguimiento para solucionar el resto de los problemas denunciados, como la mala situación edilicia y la falta de insumos.
A pesar de tratarse de promesas que el Gobierno ya les hizo a los médicos en diversas oportunidades e incluso ante el Ministerio de Trabajo, esta vez consideraron que la presencia de Guacone cambiaba las cosas y aceptaron la tregua y levantaron el paro.
Lo mismo hicieron antes de ayer los trabajadores municipales, que el viernes al mediodía habían decidido continuar la medida de fuerza hasta la semana que viene. Por la tarde, se encontraron con un decreto que declaraba “servicios esenciales” a diversas áreas del Municipio y una resolución administrativa que establecía el descuento del día no trabajado a cada agente que no se presentara el lunes, ya que consideraron que no había motivos para la huelga, ya que el salario y las horas extras habían sido pagadas.
Ante ello, los trabajadores temieron por el bolsillo, a pesar de que desde los sindicatos explicaron que ambas medidas del Ejecutivo eran de fácil apelación en la Justicia. Los cuatro representantes gremiales (Kasta, Marelli, Acosta y Parzon) se reunieron el viernes para evaluar cómo seguir y fueron citados para una reunión en Palacio, al otro día.
El sábado al mediodía estaban los cuatro en el Municipio, reunidos, otra vez y cómo no, con Cheyllada y Borgo. Allí debatieron durante cuatro horas y media para labrar un acta en el que dejaron “más prolijas” las propuestas que habían hecho en La Plata, en otra tensa reunión en el Ministerio de Trabajo provincial, del que habían vuelto enfrentados.
El acuerdo está relacionado con los “seis puntos básicos” que reclamaban los sindicatos: el pago en tiempo y forma del salario; abono de las horas extras con fecha fija –que quedó el 23 de cada mes, máximo– para que el empleado tenga previsibilidad a la hora de aceptar cumplir con esos adicionales; un cronograma de entrega de ropa que comienza el 20 de mayo y termina el 15 de julio e incluye a los administrativos; recategorización del personal antes de que anuncien el nuevo escalafonamiento, previsto para dentro de dos meses; la creación de una comisión de seguridad e higiene para solucionar problemas como el del cementerio, donde trabajan en pésimas condiciones; y ascender a la máxima categoría de cada agrupamiento a quienes les resten tres años para jubilarse.
Cheyllada y Borgo, los alfiles
El Secretario de Gobierno Raúl Cheyllada y el de Economía Roberto Borgo fueron los artífices de los acuerdos. Dentro del gabinete suman la tarea consejera del de Coordinación Fabián Bianchi para convencer al Intendente de que esté más presente en la ciudad y al Asesor Letrado José Ignacio Macchia, pluma detrás de los decretos y resoluciones.
A los dos primeros se los ve prácticamente a toda hora en el Palacio municipal. Los chistes sobre ellos son muchos. Uno es el que ambos repiten entre risas en momentos de distensión: les dicen Los Hermanos Cuesta, a Cheyllada “cuesta entenderle” y al otro “cuesta creerle”. Los propios funcionarios relatan anécdotas de reuniones donde les hacen chanzas sobre las particularidades de cada uno, sobre todo las discursivas, más marcadas en el Secretario de Gobierno.
“Nos ha tocado en esta etapa hacer esfuerzos adicionales dentro de la legitimidad que se tiene, cuando hay tiempos de retraso después todo junto es más complicado, no es que lo hicimos ahora porque antes no teníamos el espíritu de hacerlo; por lo menos hemos puesto en agenda una serie de compromisos que durante mucho tiempo y por distintas razones no se había podido hacer efectivas”, explicó con su habitual verba que “dice lo que no dice”.
El lunes viajaron a Buenos Aires a una serie de reuniones en busca del financiamiento necesario para lo que viene. El 9 de mayo hay que pagar salarios y ese es el primer objetivo de corto plazo. Luego hay que pensar en el resto de lo acordado, pero también en que en dos meses deben abonar sueldos y aguinaldos, un elevado monto que arranca suspiros a Borgo cada vez que se lo recuerdan.
El Secretario de Economía se siente en medio de un concurso al estilo “Todo por un mango”, en el que cada mínima variable complica al resto. Las medidas que le anunciaron al Concejo Deliberante la semana pasada necesitan una serie de ajustes para ver si son posibles.
Los 30 millones de deuda que quiere tomar el Ejecutivo son de difícil materialización, sobre todo porque los ediles siguen en pie de guerra (ver aparte) y porque ni siquiera se pudo hasta el momento aprobar un desendeudamiento porque no hubo quórum en la asamblea de mayores contribuyentes la semana pasada.
Respiro para las escuelas
Directivos y docentes de 15 escuelas, acompañados por representantes de los gremios Feb y Suteba, mantuvieron una reunión con el Ejecutivo el sábado por la mañana, en el marco de la prometida asistencia con dinero del Fondo Educativo para comprar alimentos frescos que complementen la dieta en los comedores escolares.
La propuesta abarca a siete Centros Educativos y Escuelas Especiales, por lo que repitieron el pedido para que se extienda al resto de las 28 escuelas con comedores. Varios fueron los directivos que salieron poco felices del encuentro.
La provisión de alimentos se completaría en el transcurso de los próximos 10 días. “Se pidió colaboración en alimentos frescos, como carnes, verduras, frutas y lácteos”, señaló Norma Soler, de Feb.
El Gobierno anunció además que el Ministerio de Educación de la Nación envió 29 subsidios de 25 mil pesos para instituciones educativas afectadas por el temporal de principios de febrero.
Fueron beneficiados los jardines 903, 906, 907 y 908; las Primarias 47, 44, 41, 32, 36, 10, 6, 48, 18, 13, 24, 21, 22, 11, 3 y 35; las Secundarias 6, 5, 1, Agropecuaria y Técnica; la Especial 502; el CEC 802; y los terciarios Instituto 119 y Conservatorio de Música.
