Otra vez, con la música a otra parte
El Conservatorio de Música se quedará sin edificio en poco tiempo, ya que la propietaria del actual manifestó su deseo de no continuar con el contrato, puesto que la Provincia no paga. Como en 1985, cuando fue inaugurado, el instituto terciario que forma profesores y profesionales del arte sonoro no tiene un lugar propio. El proyecto del Centro Cultural Aníbal de Antón recobra vigencia.
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El Conservatorio Provincial de Música Carlos Guastavino se encuentra una vez más en alerta edilicia. Tal como sucedió el año pasado con el edificio de 25 de Mayo, la nueva sede de Saavedra 282 deberá ser entregada en poco tiempo.
La propietaria “ha manifestado la necesidad de no continuar adelante con la contratación de dicho inmueble debido, entre otras cosas, al atraso en los pagos por parte de la Provincia de los cánones correspondientes a la locación”, informaron los consejeros escolares en una nota elevada al Ejecutivo y al Concejo Deliberante.
La situación fue revelada a los consejeros durante la última reunión de la Unidad Educativa de Gestión Distrital (UEGD) el 4 de septiembre, aunque la mayoría de la comunidad educativa de “el Conser”, como le llaman sus miembros, se enteró el viernes pasado por La Opinión.
Los dueños de la casa habrían manifestado que quieren la reposición del inmueble para los primeros días de noviembre, por lo que el tiempo que resta es tan poco que los profesores y alumnos encendieron la alerta, en procura de reinstalar en la población una problemática que no sólo afecta a quienes estudian allí.
Sin lugar y sin autoridades
El Conservatorio de Música Carlos Guastavino asiste por estos días a la renovación de autoridades, luego de la jubilación de la Directora Viviana Villa de Bottini. El concurso está abierto y todos los que participan guardan algún grado de relación con el instituto.
El “Conser” tiene algunos problemas de inserción en la comunidad, producto de tres décadas en las que la gestión de su visibilidad y relevancia para la ciudad no han sido las mejores.
A ello hay que sumarle que muchos de los que hoy son sus docentes, jóvenes que aman esa casa de estudios por haberse formado allí desde niños, sufrieron parte de esa misma tendencia al encierro: muchos tuvieron que terminar sus carreras en otros conservatorios.
Aun así, la noticia generó repercusión y no se descarta un cronograma de acciones para que la comunidad entera tome dimensión de la importancia del Conservatorio y la gravedad de la situación por la que atraviesa.
Un debate necesario
En su nota, los consejeros escolares Liloff, Cajide, D’Andrea, Romagnano y Paladini solicitan que “se habiliten las posibilidades de desarrollar las actividades en las dependencias del edificio donde funcionaba antiguamente el Correo (Salta y Arnaldo)”, en referencia a la Dirección de Cultura.
Ello reactivó el debate en torno a una propuesta que en 2012 elevó el Centro Cultural Aníbal de Antón, un ambicioso proyecto que buscaba destinar ese edificio para la creación de un espacio para la educación y la cultura.
El Concejo Deliberante envió a archivo esa propuesta –que ingresó como proyecto de ordenanza el Frente para la Victoria cuando lo presidía Monfasani– con el argumento de que una de sus aristas fundamentales, la situación del Conservatorio, estaba resuelta.
El tiempo demostró lo que se sospechaba desde el principio de la mudanza: la casa de Saavedra al 200 era “pan para hoy y hambre para mañana”. El Estado provincial no avanzó en la posibilidad de un inmueble propio y el Municipio desatendió la problemática.
El proyecto de ordenanza no contempló todas las aristas de la propuesta original del Centro Cultural Aníbal de Antón, entre las que figuraban instancias de gestión para su sostenibilidad económica.
El ambicioso proyecto –ni más ni menos que una propuesta de política cultural que deben llevar adelante quienes ganan las elecciones, que para eso las ganan, por cierto– fue desestimado, a pesar de que para algunos miembros del Centro Cultural Aníbal de Antón era y sigue siendo “la” solución a las necesidades de la gestión cultural local. Baste para comprobarlo la carta de lectores que publica La Opinión en esta edición.
La problemática, por estos días, es que el Conservatorio no tiene edificio propio, que el actual deberá ser entregado pronto si no hay una mejora de las condiciones y que, hasta ahora, la única propuesta elevada no fue tenida en cuenta.
Como si fuera poco, el Gobierno municipal carece de recursos para afrontar cualquier tipo de situación problemática, mientras los vecinos de Baradero siguen manteniendo abiertos los brazos para recibir una casa de estudios musicales como esta.
Guacone habló de “un Conservatorio nuevo”
El intendente municipal se refirió a la situación del Conservatorio de Música Carlos Guastavino en el marco de una entrevista que brindó a FM Génesis luego de la situación desatada en el Comité de Crisis, donde analizan pedirle la renuncia o iniciar una Comisión Investigadora.
“Lo que quiero es hacer un Conservatorio de Música nuevo, lo estoy gestionando”, aseguró el Jefe Comunal Pablo Guacone y agregó: “Que sea eterno, para que no tengan que depender de un contrato y se tengan que ir a la casa de Mongo Aurelio, un lugar para toda la vida”.
