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Esta vez se trata de una colección de insectos fosilizados en resina vegetal cedida por la Empresa Gruta Minerales, de Capital Federal.
La valiosa colección está formada por veinte piezas de copal, una resina petrificada de origen vegetal, con insectos que quedaron atrapados en su interior hace miles de años.
El copal es una resina fósil que exudaron ciertos tipos de árboles en la antigüedad, compuesta por ácidos, aceites, alcoholes y compuestos aromáticos, que con el paso del tiempo se evaporan, dando origen a una sustancia de mayor dureza, conocida bajo el nombre de copal.
Este material, procedente de Colombia, da como resultado la formación del ámbar.
Se supone que la antigüedad de esta resina es de unos cuantos miles de años, precisamente del período Pleistoceno Superior y fue emanada por un árbol de la familia de las leguminosas del género Hymenaea.
En el interior de las piezas, se pueden observar larvas de termitas, huevos de éstas, hormigas, ácaros y pequeñas avispas y moscas.
El valor de esta colección, que pronto estará en exposición en el Museo Paleontológico de San Pedro, es muy significativo ya que es prácticamente imposible hallar insectos fosilizados en la zona.
Los ejemplares presentan un perfecto estado de conservación mostrando detalles verdaderamente sorprendentes, que pronto podrán apreciar los visitantes de la vieja casona de calle Pellegrini.
