OSPRERA gastaba $ 20.000 mensuales en traslados
La prestadora de los trabajadores rurales es una de las obras sociales con mayor cantidad de afiliados, porque tiene 7.300 asociados en el distrito San Pedro. Muchos de ellos son monotributistas que la eligen por el servicio que presta, pero la gran demanda derivó en abusos y gastos siderales en traslados realizados en remises. “Hasta por dolores de cabeza pedían viajar a Buenos Aires”, reconoció el titular de OSPRERA, Cecilio Salazar, quien ratificó que el servicio sigue siendo el mismo pero se recortaron privilegios.
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Es frecuente que la buena voluntad se confunda y termine facilitando el abuso, y esto parece haber ocurrido con el funcionamiento de la obra social OSPRERA en los últimos meses. La prestadora que pertenece al gremio UATRE, que nuclea a los trabajadores rurales, es una de las que cuenta con mayor cantidad de afiliados en San Pedro porque actualmente el padrón arroja la cifra de 7.300 personas que poseen esta cobertura social. Casi la mitad de ese total, son monotributistas que eligieron OSPRERA, atentos al buen servicio que presta en la ciudad pero también porque el titular de la prestadora es sampedrino y esto significa la posibilidad de tener el camino allanado ante una emergencia.
Cecilio Salazar no negó esta situación y reconoció a este medio que históricamente “he tratado de ayudar y atender a toda la gente que lo necesite” pero el resultado fue un desborde en la demanda que superó lo razonable.
“En una semana contamos hasta 48 viajes en remises. Había facturaciones de 20.000 pesos mensuales por estos traslados. Fue tremendo y por eso decidimos que no se autorizan los viajes sin la derivación del médico de cabecera, que es lo que siempre corresponde en estos casos”, dijo Salazar.
Desde la obra social, se recalca que la cobertura no varió y que el servicio no se restringió en ningún sentido, sino que simplemente el objetivo ahora es evitar abusos y controlar gastos innecesarios.
“Viajaban hasta por dolores de cabeza”
Por contrato, las prestadoras sociales están obligadas a cubrir los traslados en los casos en que los pacientes estén imposibilitados de viajar en transporte público y que por supuesto, cuenten con una derivación del médico de cabecera para atenderse en otra ciudad. En el caso de OSPRERA, el abuso se produjo porque muchos asociados exigían que se abonaran esos traslados aún sin el certificado del profesional.
Salazar reconoció que los desbordes tuvieron su origen en una actitud demasiado flexible del personal que diariamente atiende al público y decide estos traslados. Pero descartó que pudieran existir irregularidades en el desempeño de los empleados recalcando que el problema fue la buena voluntad con la que atendieron la gran exigencia de ciertos afiliados.
“Había mucho abuso. A algunos le dolía la cabeza y querían ir a Buenos Aires al médico en remis”, dicen desde OSPRERA. “Yo no puedo atender personalmente todos los reclamos y por eso le pedí a los empleados que resuelvan pero, terminó en un abuso”, dijo Salazar.
Llamativamente, la gran mayoría de esos afiliados “exigentes” no son trabajadores rurales sino monotributistas de clase media que “pagan 22 pesos por mes y pretenden más servicios que con una prepaga”.
“Ahora funcionamos como cualquier obra social. Sólo se hacen traslados si son justificados, pero ni cortamos el servicio, ni tenemos problemas porque estamos funcionando mejor que nunca y es una de las pocas obras sociales que no le debe un peso a nadie”, remarcan sus responsables.
