Orgullo por lo que se hizo por la Escuela Normal
Fue una acción, un llamado de atención a quienes deberían pensar y forjar las bases y cimientos para mejorar nuestra sociedad. No hace mucho en relación a la víspera de la ceremonia, releía a un historiador contemporáneo el cual refería “Hoy la educación atraviesa una crisis profunda. Toda civilización que, como la nuestra, deja perecer sus órganos de educación está gravemente enferma. Es evidente que la enfermedad está allí. ¿El enfermo lo advierte? Es preciso que cada ciudadano tome conciencia de la gravedad y que cada uno admita que es anormal que los organismos encargados de transmitir nada menos que el saber y las reglas de sociabilidad estén tan abandonados, tan desamparados. No resulta normal que la enseñanza se haya convertido en unos de los oficios más ingratos...” Si bien es preciso reformar el sistema educativo, ¿Quién lo intentará? Salvo por quienes ayudan y ayudaron con este granito de arena, la sociedad (salvo excepciones) inconciente de que está en peligro, no parecería exigirlo. A principios de siglo dábamos cátedra al mundo sobre nuestro sistema educativo, nuestras escuelas fueron diseñadas intentando imitar literalmente “Palacios”, refiriendo simbólicamente que la educación era un “tesoro”. Desde aquel entonces no se que habrá pasado, algunos comentan que la discontinuidad política fue destruyendo los cimientos de aquella Razón Vital. Cito: La Argentina a comienzos del siglo XX poseía un 35 % de analfabetización, mientras que España lo era en un 59 %, Italia un 48 %, y la mayoría de las Naciones de América del Sur un tremendo 70 %. En 1935 la Argentina destinaba el 30,7 % de su presupuesto Nacional a la educación, según cifras oficiales, en 1996 se destinó un 2,9 % del PBI para el nivel primario y secundario y un 0,7 % a la educación Universitaria; mientras que Canadá invertía en 1935 un 29 %, Alemania 27 %, Chile 17 %, Italia un 9 %. País generoso referiría Inodoro Pereira reflejo de la cultura popular. A un siglo de aquella epopeya quedan edificios monumentales como el Nacional de Bs As situado en la manzana de las luces, o nuestra Escuela Fray Cayetano Rodríguez. Esos edificios que si no fuera por las acciones heroicas de grupos de personas, hoy estarían en ruinas (algunos lo están). Edificios que hoy ni siquiera estamos en condiciones de mantener o peor aún, ni siquiera nos interesa conservar” (eso si, sentimos que morimos si el jurado fue injusto con aquella pareja de baile…) Precisamente, el cuidado y la magnificencia de aquellas escuelas pretendían señalar ante la sociedad la importancia vital que poseía la educación, grandiosidad que obviamente se traducía en excelencia educativa. Y aunque nadie se haga cargo al leer estas cifras, por un momento los responsables de turno, aunque sea por un momento, se deberían incomodar por omisión, negligencia o simplemente vacío de soluciones para lograr darse cuenta en primer medida que es vital lograr revertir esta tendencia decadente actual, que como una gran bola de nieve amaga crecer aun más de lo que ya ha crecido a fines del año 2008. Como mi idiosincrasia fue forjada con un tinte cientificista, siempre me baso en datos los cuales dejan crudamente en claro en qué lugar nos encontramos, imprescindible para saber a donde vamos; de acuerdo con la UNESCO, en los países desarrollados se destinan 115.220 U$S en promedio para cubrir las necesidades educativas de una persona desde el jardín hasta la Universidad, en la Argentina se invierten 12.644 U$S. Por esto gracias a aquellos que ayudaron en la toma de la escuela, por intentar reflejar lo que debería ser la primera tarea que todo ciudadano debería tener con sus pares: educar. Alejandro García DNI: 21.674.108.

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)