Once horas de interpelación
Repasaron los temas por los que oposición y oficialismo debaten desde hace tiempo. El Intendente Guacone finalmente asistió, aunque habló poco y delegó en sus funcionarios las respuestas. Cruces, acusaciones y confesiones fueron parte de una larga jornada cuyo resultado depende del cristal con que mire quien analice lo sucedido. Aquí, una crónica para resumir lo que se dijo y lo que quedó del viernes.
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A las 8.00 de la mañana del viernes, el Gobierno municipal decidió que el Intendente Pablo Guacone se hiciera presente en el recinto del Concejo Deliberante para la interpelación a la que había sido convocado. De todas maneras, las respuestas las darían los funcionarios, encabezados por Silva, tal como adelantó La Opinión la semana pasada, de acuerdo a lo que habían resuelto los integrantes de la mesa chica del gabinete en una reunión que mantuvieron el lunes.
El Jefe Comunal sorprendió y presidió la mesa, aunque en silencio durante las primeras seis horas, tras las que habló para ofrecer una impresión política respecto a lo que estaba sucediendo (ver aparte).
Carlos Casini decidió no participar y pidió licencia. Consideró que era inapropiado interpelar a Guacone a poco más de una semana para las elecciones Primarias, por lo que Adrián Morosini ocupó su banca, ya que Orlando Mendoza, de campaña en la segunda sección donde es precandidato a diputado, se excusó.
Pasadas las 9.00, el Presidente del Concejo Deliberante daba inicio a una sesión extraordinaria que se extendería por más de once horas, con un cuarto intermedio a las 17.00, antes de entrar en la problemática de la inseguridad.
La Radio transmitió en vivo la extensa jornada. La sensación en los oyentes fue de tedio. En el poco público presente en el HCD también. La mayoría fue a acompañar al Intendente y quedó ubicada detrás de los integrantes del Gobierno, que estaban todos.
Nada claro por el Mastai
Para el primer punto de la interpelación, los concejales pidieron el contrato con la empresa 300 Producciones para analizarlo y consultar en consecuencia. Silva se comprometió a hacerlo llegar por escrito pero les informó que no sería ese día, por lo que se dedicó a responder los embates sobre el tema.
El Secretario de Gobierno explicó que el contrato con la empresa para la realización del Festival Mastai fue firmado por el Intendente sin que pase por el HCD porque “es una facultad” que le otorga la Ley Orgánica. Ello derivo en críticas diversas.
Rosa le dijo que el Municipio “no es una verdulería”. Baraybar que “no es una pescadería”. Monfasani que no es “un kiosquito”. Macchia que con el criterio de que “tiene facultades” bien podría hasta “vender la Municipalidad” sin acuerdo previo.
El problema es que el Gobierno firmó el contrato con la productora y en ese marco convino cobrarle 200 mil pesos en concepto de canon por entradas vendidas. Ello hizo omisión de la ordenanza vigente, que establece que debe cobrarse un diez por ciento sobre el número final.
Silva explicó las razones políticas por las que decidieron no cobrar lo que correspondía y acordar otro número de manera arbitraria, pero no esgrimió documentación alguna que lo avale, de manera tal que el tema siguió en el tapete y se llevó varias horas de la interpelación.
Sánchez Negrete consultó sobre la ordenanza que obliga a afectar los fondos que ingresen por el derecho de espectáculos públicos al Hospital y otras entidades, algo con lo que el Gobierno tampoco cumplió. Silva lo reconoció y dijo que bien podrían subsanar ese error.
“Al negarse y ser reiterativos en algo tan simple como un documento da la sensación que algo esconden”, señaló Pando tras la negativa del Ejecutivo a llevar el contrato al recinto.
“Dónde está el dinero y en qué se gastó”, reclamaron los concejales. A ello respondieron que emitirán la información de las cuentas donde fue depositado y las imputaciones de gastos correspondientes. Gil, al respecto, dijo que no era tan importante, teniendo en cuenta la gravedad de la situación económica municipal. Allí comenzó una especie de “sincericidio” sin precedentes.
Dentro del debate sobre el Mastai apareció la cesión del estacionamiento medido a la agrupación que conduce Antonio “Tony” Correa. Silva dijo que deberían preguntárselo a la empresa 300 Producciones, porque eran ellos los que habían tercerizado esa tarea.
Nada explicó sobre el uso del Paseo Público para ello, que no estaba en el permiso de uso precario para el Mastai. “Estaba vallado hasta el Náutico”, señaló, como si ese contrato contemplara algo que suele hacerse por ordenanza: el corte de calles. En esa oportunidad fue 11 de Septiembre desde Quiroga hacia abajo y la costanera desde esa avenida hasta la subida de Rivadavia.
El Balneario y sus concesiones
De la misma manera, buena parte del debate se lo llevaron las concesiones para explotación del camping del Balneario durante los fines de semana de Carnaval y Semana Santa, el primero al CEF N° 14 y Miles, el segundo a la Asociación de Bomberos Voluntarios.
“Se le dio permiso al CEF para que puedan tener un rédito económico y para que puedan brindar una contraprestación que fue edilicia”, explicó Silva y volvió a esgrimir la Ley Orgánica para decir que el intendente “está facultado” para ello.
“No es así, hay una ley que debemos respetar, hay un marco jurídico del que no nos debemos apartar”, se quejó Sergio Rosa y señaló: “Este cuerpo no está para `empiojar la situación, este cuerpo está para convalidar los actos precisamente para que estos actos no sean irregulares y no estemos frente a un delito”.
Sualdea explicó el Hospital
Los concejales Cecilia Vázquez y Fabián Artenzio fueron los encargados de consultar sobre el estado del Hospital local y las deficiencias que han sido señaladas respecto a su funcionamiento, a lo que contribuyeron ediles del Frente de Todos.
El primero en hablar sobre el tema fue Gil, quien aseguró que hay un “gran déficit”. Reconoció que más del 80 por ciento se destina a sueldos y que están pagando “sobreprecios” del orden del 30 por ciento en los insumos, por las dificultades para pagar a término lo que compran.
El Subsecretario de Salud Javier Sualdea, al fin y al cabo un hombre de mayor experiencia política, explicó en detalle el funcionamiento del Hospital y salvó la situación. Se tomó la licencia de disentir con su par de Economía y señaló que no hay que tener “una mirada economicista” de la salud pública. Destacó la tarea de los profesionales y las medidas implementadas para mejorar el servicio.
Gil dijo que era imposible mantener cualquier empresa con esos costos. “No estamos hablando de una empresa, sino del Hospital. Me resisto a hablar de déficit, más allá de que se enoje el Secretario de Hacienda”, disparó Sualdea.
Vázquez consultó además por la cantidad de personal que presta servicio en el nosocomio y el Secretario de Hacienda respondió: “Tengo entendido que sí existe una cantidad exagerada de empleados pero aún no se ha cubierto la cantidad que se necesitan”, y ejemplificó: “No tenemos gente capacitada para administrar obras sociales, hay mucha gente que está en las categorías menores y que por esa razón no se puede cumplir con determinadas cuestiones”.
Gil, el confeso
El Secretario de Economía Jorge Gil volvió a hablar como si el suyo no fuera un cargo político. Tanto fue así que hasta le dijo a Monfasani “usted es político, sabe cómo son estas cosas mejor que yo”, cuando aseguró que todas las órdenes de pago pasaban por él aunque “puede escaparse alguna”.
El funcionario cometió, como cada vez que habla en público, un “sincericidio” respecto a la situación económica del Municipio. “Tenemos un Hospital público que tiene que ser gratuito, pero a ese hospital público para la sociedad sampedrina este municipio no lo puede bancar”, dijo por ejemplo.
En ese sentido, en un momento de la jornada disparó: “Cerremos el Hospital o echemos 300 personas”, como ejemplos de ajustes extremos que necesitaría el Estado local para sanearse.
“Existe una cantidad exagerada de empleados”, señaló y habló de “mala” política de Recursos Humanos. Sánchez Negrete lo consultó sobre la inclusión de un familiar suyo y reconoció: “Sí, mi hija, yo pedí por ella”. La hija de Gil es kinesióloga y trabaja en el Hospital de Santa Lucía. “Hacía tres años que estaba ad honorem y ahora gana 3 mil pesos”, explicó el funcionario.
Sobre los empleados, también dijo que a pesar de seguir sumando personal “no se ha cubierto la necesidad de capacitación que debe tener para muchas cosas, porque hay muchos empleados pero no tenemos gente capacitada”.
“Escucho muchas opiniones sobre responsabilidades políticas que hay que asumirlas. A veces, las cosas no se hacen respondiendo a todos los pasos que se tienen que hacer”, dijo en otro pasaje del día, ante la mirada impasible de sus compañeros de gabinete, que lo escucharon sorprendidos hablar de un “35 por ciento anual de inflación” que contradice los informes oficiales del Gobierno nacional, al que responde Guacone.
“Hay que explicar cómo se generó el déficit. Acá no vino el Espíritu Santo y planteó el déficit. ¿En qué se gastó la plata?”, le respondió Monfasani. Gil reconoció también que en varias oportunidades se pasaron del descubierto en el banco permitido por el HCD.
Guacone, encendido
Pasadas seis horas de interpelación, el Intendente habló por primera vez y para quejarse del Concejo Deliberante, a quien acusa por no haber aprobado el Presupuesto con aumento de tasas por lo que “ahogan financieramente al Municipio”.
“Hoy San Pedro tiene una tasa de ABL de 45 pesos mensuales mientras que Baradero paga 180 pesos”, ejemplificó y disparó: “Si acá vamos a hacer demagogia, muchachos…”.
“No me gustaría pensar que algunos están disfrutando de esta situación económica tan grave”, dijo y apuntó a los concejales: “Algunos son tan delicaditos para hablar pero a la hora de arremangarse no lo hacen nunca”.
En ese marco, tras la respuesta de Sergio Rosa, le dijo: “Usted dijo que este intendente vino pero no habla. La verdad que yo concejal, con respecto a usted, tengo una diferencia abismalmente opuesta: a usted le gusta hablar mucho y a mí me gusta trabajar mucho”. Pando consideró esto como “un agravio”. El Jefe Comunal le respondió: “Usted no es palabra autorizada para hablar de falta de respeto”.
Tras eso, Guacone habló de iniciar “un diálogo efectivo y fluido con respeto” y les pidió a los concejales “compromiso” con “todos los vecinos que conforman el partido de San Pedro”.
Ante una pregunta de Pando, el Intendente decidió que sea Gil quien le responda, a lo que el concejal dijo que preferiría que sea Guacone. Allí se generó una situación extraña, donde pudo verse al Jefe Comunal en un gesto hacia el edil radical.
Pando dijo luego a La Radio que entendió que el Intendente le espetó un “te voy a arrancar la cabeza”. El concejal Víctor Secchi entendió lo mismo y hasta hizo un gesto de “¿me decís a mí?”, que luego ratificó y agregó: “Le dijo ‘nos vemos afuera’”. Cecilia Vázquez dijo que vio el gesto y que notó un insulto.
Guacone llamó a la redacción de este semanario tras las declaraciones de Pando y lo desmintió: “Jamás se me ocurriría decir una cosa así”, aseguró. Las imágenes que graba el Concejo Deliberante habrían captado el momento.
Cruces en el recinto
Fueron varios los contrapuntos en la sesión. Al protagonizado por Pando y Guacone hay que sumar el del joven concejal con el Secretario de Desarrollo Humano, que fue duro, al punto de que Butti aseguró que el edil “desprestigia a la política” y lo llamó “mentiroso”, sin más.
A Dalmy Butti lo dejó sin palabras Noemí Bordoy, cuando tocaron el tema de la intervención de la Mesa local de Violencia y Abuso. El funcionario se quejó porque los integrantes de ese organismo “se meten” en las problemáticas y la concejal le respondió en duros términos, contando incluso una anécdota que pinta el estado de situación.
Relató cómo en una reunión de hace algunos meses de esa Mesa, Butti y el Fiscal Manso se vieron por primera vez. “Ni se conocían y se supone que deben trabajar juntos”, se quejó Bordoy.
Otro cruce durante la jornada fue el que protagonizaron Daniel Monfasani y el dirigente social Tony Correa. El líder de Miles interrumpió varias veces a los ediles de la oposición cuando hablaban. El Presidente del Concejo Deliberante le pidió varias veces silencio.
En una de ellas, advirtió que lo haría salir del recinto. “Vení a sacarme vos”, dijo Correa. Monfasani llamó a la Policía, que dispuso un importante operativo de seguridad, y Tony se fue por sus propios medios, no sin antes insultar al precandidato a Diputado.
