Ola de calor: Prevenir consecuencias en la salud
El Servicio Metereológico Nacional estableció, en conjunto con el Ministerio de Salud de la Nación, un sistema de alertas para extremar los cuidados ante las elevadas temperaturas. En la guardia del Hospital local hubo varias consultas al respecto. Un detalle de los cuidados necesarios y la advertencia sobre otros períodos de altas temperaturas tras las lluvias de ayer.
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El SMN comenzó a utilizar una escala de alertas de acuerdo a las temperaturas que afectan a las distintas regiones del país. A fines del año pasado las condiciones climáticas obligaron a establecer un alerta rojo, mientras que a comienzos de esta semana, el alerta fue amarillo y con el correr de las horas mutó a naranja, debido a las altas temperaturas. Las lluvias de ayer paliaron en parte las consecuencias, pero las altas temperaturas continuarán y conviene saber cómo cuidarse.
El sistema de alertas fue pensado para dar difusión a las consecuencias en la salud de las temperaturas pronosticadas. Por ello, el alerta amarillo indica que “las olas de calor pueden ser peligrosas, especialmente para los bebés y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellos con enfermedades crónicas. Se requiere la toma de medidas preventivas”.
El alerta naranja, en tanto, indica que es necesario “cumplir las normas dadas por el Ministerio de Salud de la Nación frente a la ola de calor”.
La temperatura máxima para ayer martes en la región alcanzó los 39º antes de las lluvias de media tarde, mientras que para hoy el pronóstico indica una máxima de 31, con ascenso para mañana con un pico que alcanzará los 35º, salvo variaciones importantes.
Consultas en el hospital
Los ingresos a la guardia del hospital por golpes de calor durante comienzos de esta semana representaron el 5% del total de las consultas realizadas. Un porcentaje mucho menor si se los compara con las registradas en la anterior ola de calor, a fin de año y entre las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Justamente en las fiestas, con el aumento de la ingesta de alcohol, todo contribuye a la deshidratación corporal por lo cual el número de consultas fue mayor a las de estas últimas jornadas.
Sin embargo, desde la guardia del hospital, afirman que un 15% de las consultas son de pacientes con una enfermedad de base pero que se ven perjudicados por las elevadas temperaturas y la deshidratación, lo cual hace más dificultoso el diagnóstico y el proceso de recuperación del paciente.
Los síntomas
de un golpe de calor
La llegada del calor tiene consecuencias directas sobre el organismo y se manifiesta con síntomas que nos obligan al reposo y a la rápida consulta médica en el centro de salud más cercano.
Las molestias más frecuentes con las altas temperaturas son el dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareos, presión baja, prurito o picazón en todo el cuerpo, sensación de fatiga, sed intensa y calambres musculares.
La principal problemática es la deshidratación. El Ministerio de Salud de la Nación aconseja que “si una persona siente mareos o se desvanece, hay que acostarla en un lugar fresco, bajo techo. Se le puede ofrecer una bebida rehidratante, pero nunca infusiones calientes ni muy dulces. Colocar agua fría en las muñecas proporciona alivio”.
Medidas preventivas
Para evitar los golpes de calor, hay consejos prácticos que pueden ser tenidos en cuenta y que forman parte de las recomendaciones médicas para estas elevadas temperaturas.
La principal recomendación es consumir al menos tres litros de agua por día y evitar exponerse al sol en las horas del mediodía y hasta las 17.00, cuando las temperaturas son más elevadas. En el caso de aquellos que desarrollan sus actividades al aire libre y están expuestos al sol, lo aconsejable es aumentar la cantidad de agua consumida, así como utilizar ropas livianas siempre y cuando ello sea posible, además de utilizar protector solar con un factor superior a 15. Otros consejos ante las altas temperaturas consisten en evitar las comidas abundantes y consumir alimentos frescos, como frutas y verduras. Además, aconsejan evitar las bebidas alcohólicas, muy dulces y las infusiones calientes.
Con respecto a los lactantes y a los niños pequeños, el Ministerio recomienda darles el pecho con más frecuencia, hacerlos beber agua fresca; trasladarlos a lugares frescos y ventilados; y ducharlos o mojarles todo el cuerpo con agua fresca.
