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lunes, abril 12, 2021

Ofrecen obleas truchas de VTV por $ 2 mil

Al igual que en otros puntos de la provincia, en San Pedro aparecieron perfiles de Facebook que ofrecen el trámite sin necesidad de llevar el vehículo a la planta verificadora, donde si el auto está en condiciones es calificado “apto” tras alrededor de 600 pesos. Se trata de un delito penado con hasta ocho años de cárcel.

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“VTV. Si no conseguís turno o no te dan los horarios, te gestiono tu trámite”, anunciaba en los grupos de compra, venta y servicios de Facebook un perfil registrado bajo el nombre “Ariel Benegas”. La propuesta llamaba la atención, ya que en la planta de Baradero, a la que deben recurrir los sampedrinos para cumplir con la verificación técnica vehicular obligatoria en la provincia de Buenos Aires, no es necesario sacar turno y basta con llegar y esperar. “No hace falta que lleves el auto. Info por privado”, decía el aviso.

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La propuesta parece tentadora. En principio porque supone no perder tiempo. Pero hay un detalle: si no hay que llevar el auto, ¿cómo verifican que esté en buen estado y cumpla con los requisitos para obtener la oblea?

La Opinión, a través de un tercero, mantuvo un diálogo con el presunto Ariel Benegas, que reveló que se trata de una irregularidad que podría calificar en el delito de falsificación de documento público que, según el Código Penal, se castiga con hasta ocho años de prisión.

El fenómeno no es nuevo en la provincia de Buenos Aires, donde hay cientos de ofrecimientos para hacer trámites truchos de todo tipo, incluyendo la VTV y hasta la revisión de GNC denominada “prueba hidráulica”.

Cómo se “gestiona” la oblea trucha

Para obtener el certificado de “apto” de la VTV hay que comunicarse con el presunto Ariel Benegas quien, amablemente, explica en detalle cómo es el proceso para obtener la verificación técnica vehicular para autos, camionetas, camiones o colectivos sin pasar por la planta verificadora.

“Benegas” dice garantizar que se trata de una trámite “hecho en planta” y “totalmente legal”, con asiento de los datos en el sistema oficial y con código QR para escanear.

Para ello, hay que entregarle los datos del rodado a verificar, los mismos que necesitan los empleados de cada planta en el territorio provincial: los que están detallados en frente y dorso de la cédula de identificación automotor, conocida como “tarjeta verde”, aunque ya no es de ese color.

Luego, hay que esperar que el “trámite” esté listo. En ese momento, “Ariel Benegas” entregará la oblea y la planilla, iguales a las oficiales, y cobrará.

La VTV hoy cuesta 568,24 pesos para un auto que la tenga vigente y necesite renovarla. Si está vencida, vale 614,32. El trámite con el presunto Benegas cuesta $ 2.000. Tiene sentido: quien recurre a sus servicios es porque quiere evitar la verificación legal en planta, que le puede implicar gastos importantes en el mecánico. “No hace falta ir a la planta con el vehículo”, remarca en cada ofrecimiento el “gestor”. Camión, camioneta o colectivo es un poco más caro: 2.500 pesos.

El ofrecimiento es claro: si no querés ir hasta la verificadora o tenés dudas de que apruebe el test, ellos te cobran más del triple del valor oficial para que “te quedes tranquilo” de que “la oblea la vas a tener igual, directo de la planta, totalmente legal”. “En pocos días hacemos el trámite y te lo entregamos”, prometen.

La mafia de las obleas falsificadas

La VTV trucha se vende en las redes sociales y la existencia de que hay quienes hacen este trámite se revela de boca en boca en conversaciones cotidianas ante el comentario de que hay que hacer la verificación pero “no hay plata que alcance para arreglar todo lo que te piden”.

Aquellos que tienen problemas mecánicos cuya solución implica mucho dinero, prefieren no hacer la VTV, porque les significaría incurrir en un gasto extra. Entonces, prefieren correr con el riesgo de
circular con esas fallas o, peor aún: contratan los servicios de gente como “Ariel Benegas” y contribuyen a la comisión del delito de falsificación de documentación pública. Muchos lo hacen antes de vender un auto con problemas para garantizar al adquirente “el buen estado”.

Un informe de la ONG Defendamos Buenos Aires reveló que “actualmente hay aproximadamente una oblea falsa cada diez, generalmente puestas en vehículos que por su pésimo estado de seguridad no podrían aprobar ningún examen de la Verificación Técnica Vehicular”.

Allí se advirtió de la existencia de una extensa red, calificada de “mafiosa”, que se dedica a la falsificación de las obleas y a su venta, con las redes sociales como principal vidriera.

Falsificar es delinquir

Lo que ofrece Benegas es delito. Ya sea porque las obleas son truchas y pasibles de ser descubiertas como falsas, o bien porque tienen origen legal y son confeccionadas de manera apócrifa en connivencia con empleados del sistema de verificación, ya que el vehículo que la posea no habría pasado la prueba y, de seguro, es porque tiene algunos problemas mecánicos que impedirían que sea calificado como apto en la planta oficial.

El artículo 292 del Código Penal establece un castigo de entre tres y ocho años de prisión para quien “hiciere en todo o en parte un documento falso o adulterare uno verdadero, de modo que pueda resultar perjuicio” y “fuere de los destinados a acreditar la identidad de las personas o la titularidad del dominio o habilitación para circular de vehículos automotores”.

En los tribunales federales bonaerenses y porteños había hasta el mes pasado unas 88 causas abiertas para investigar este tipo de delitos. De esas, más de la mitad corresponden a la Provincia de Buenos Aires.

Desde Defendamos Buenos Aires sostienen que “este delito no sólo es grave, ya que lo que se falsifica es un instrumento público, sino que además es de sencilla detección”, ya que el vehículo con oblea trucha no existiría en la base de datos oficial.

Por supuesto, circular con un automóvil, camioneta, camión o colectivo que no cumpla los requerimientos de la Verificación Técnica Vehicular implica poner en riesgo la propia vida, la de quienes viajen con los dueños del auto y la del resto de los conductores con los que eventualmente puedan protagonizar un incidente vial.

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