“Nunca tuve intención de disparar”
Uno de los imputados en el crimen de Gonzalo Rojas, que regresó a su casa bajo arresto domiciliario habló por primera vez desde que ocurrió el hecho. Dijo a La Opinión que su arma se disparó por accidente y que su familia quedó desamparada desde su detención. La abogada de la familia de la víctima dice que apelará porque la madre de Rojas intentó por segunda vez quitarse la vida ante la noticia de que los policías regresaron a sus casas.
El policía de 41 años que estuvo detenido en una Comisaría de la ciudad de Ramallo durante cuatro meses por el crimen del joven Gonzalo Rojas, habló con un medio por primera vez sobre lo que le ocurrió después de esa fatídica noche del 21 de Diciembre.
Luis Castañares, uno de los dos efectivos que están siendo procesados por la muerte de Rojas, regresó a su casa el viernes pasado alrededor de las dos de la tarde después de que la justicia le otorgara el beneficio de un arresto domiciliario. Su abogado, el Dr. Hugo Lima Hijo, había realizado una presentación para solicitar a la justicia que se le otorgue la posibilidad de retornar a su hogar y de trabajar porque como en el caso de su compañero Llul que también estuvo detenido por esta causa, es el único sostén económico de su familia.
Con lágrimas en los ojos, el policía comentó algunos detalles de lo que vivió desde la muerte de Rojas. No quiso explayarse en cómo ocurrieron los hechos esa noche, pero aseguró que jamás tuvo intenciones de disparar su arma.
“Nosotros acudimos a un llamado de ese lugar, en 3 de Febrero y Padre Santana. Subí yo solo a un techo…”, relató con dificultad el efectivo. Según explicó, nunca disparó al aire y el único proyectil que salió de su arma fue accidental por un desperfecto en la misma. Castañares dijo además que se enteró más tarde que el joven había fallecido y que incluso saludó a su padre cuando éste llegó al lugar.
Con respecto a su situación actual, explicó que no conoce detalles de la causa y que durante el tiempo en que estuvo detenido no recibió ningún apoyo de la institución policial. “La institución no me apoyó en lo más mínimo, ningún jefe se acercó, nada. Entiendo por mí, pero no por mi familia que quedó desamparada”, dijo. Por este motivo, confirmó que no piensa volver a trabajar como policía ni volver a vestir el uniforme, y que durante los 15 años en que se desempeñó en la fuerza jamás imaginó que le pudiera ocurrir algo así.
A pesar de ser suspendido de la policía, pudo continuar cobrando un 50% de su sueldo pero como tenía algunas deudas que se le descontaron del mismo, “me quedaban 40 pesos” explicó.
Como su arresto domiciliario incluye la posibilidad de salir a trabajar, está evaluando hacerlo para una firma sampedrina que reparte fiambres y que lo contrataría como chofer de transporte. “Pero no quiero perjudicarlos”, dijo adelantándose a las críticas que podría recibir esa empresa por ofrecerle trabajo.
Castañares es padre de dos hijos adolescentes, y por eso solicitó reserva sobre algunas cuestiones personales. También evitó ofrecer datos de lo que ocurrió esa noche “para no perjudicar el desarrollo de la causa”.
Pero confirmó que desde que fue detenido, su vida y la de su familia es un calvario, y que su única responsabilidad fue haber cumplido con su trabajo. “Podría haber sido mi hijo”, dijo sobre la muerte de Gonzalo Rojas.
Tanto Castañares como Llul fueron detenidos por haber sido los únicos policías de cuyas armas salieron disparos esa noche. Pero todavía se desconoce de qué arma salió el proyectil que dio muerte al joven de 16 años, y por eso será fundamental contar con las pericias balísticas que dispuso la justicia. Mientras tanto, siguen circulando rumores que hasta sugieren la posibilidad de una tercera persona disparando que no haya sido ninguno de los policías que intervinieron esa noche. “Hay muchas versiones”, dijo el propio Castañares pero reconoció no haber leído ni escuchado nada de lo que públicamente se expuso sobre el caso.
Intento de suicidio
La Dra. Marisa López Bravo, abogada que patrocina a la familia Rojas, estaría preparando una apelación para que se revea el arresto domiciliario de los dos policías sampedrinos. Según explicó, el impacto que la noticia provocó en los familiares de la víctima fue tal que la madre del menor atentó por segunda vez contra su vida y debió ser hospitalizada. La abogada se mostró crítica con la decisión de la justicia para con estos dos efectivos y en general, con la modalidad del arresto domiciliario. También se manifestó en contra de la posibilidad de que Castañares sea chofer de reparto porque eso le permitiría estar en la calle permanentemente. El pedido que hicieron en conjunto los defensores de Castañares y Llul puso en evidencia sobre todo, que ambos efectivos tenían un pasado intachable dentro de las fuerzas. Según explicaron desde el estudio del Dr. Lima, conseguir este beneficio significó un trabajo importante porque se tuvieron que presentar diversas pruebas para demostrar la necesidad de sus familias, entre otras cosas.
Igualmente, los letrados remarcaron el contexto favorable en el que la medida se tomó porque recientemente entró en vigencia una modificación al Código Procesal de la provincia en el que se vuelve a “ablandar” la situación de muchos acusados de delitos que siguen siendo procesados pero esperan una condena mientras continúan haciendo su vida con normalidad.

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