“Nunca supe por qué estuve preso”
Lucas Crespien recuperó la libertad luego de estar casi dos años detenido acusado de asesinar a otro joven. De regreso en su casa, asegura que nunca tuvo que ver con el hecho por el que se lo acusó.
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El domingo 13 de septiembre de 2009, durante una trágica jornada, fallecía de un tiro en el corazón Joaquín Cresta, de 17 años. Por el testimonio de una sola persona, Lucas Crespien, de 24, debió purgar casi dos años de prisión efectiva entre la preventiva y los pocos más de seis meses que llevaba cumplidos de condena.
Ahora, sorpresivamente, lo notificaron y de inmediato recuperó la libertad. Esto aconteció el pasado jueves mientras descansaba en uno de los pabellones de la Unidad Penal de San Nicolás y el viernes a la madrugada ya estaba en su casa reencontrándose con sus familiares.
Tanto el acusado como su familia, desde un primer momento, reclamaron por su inocencia, y a pesar de que en juicio abreviado había sido condenado a ocho años de prisión efectiva fue dejado en libertad sobreseído de culpa y cargo.
“La verdad es que nunca supe porqué estuve preso”, expresó Crespien a La Opinión.
“Recuerdo que ni bien me di cuenta de que me andaban buscado para llevarme a la Comisaría por el asesinato de Cresta yo mismo fui y me presenté”, dijo el joven. “Como estaba seguro de que no tenía nada que ver fui y me puse a disposición pensando en que me iban a largar enseguida. Ese día había unos policías en la Comisaría que ellos mismos me decían, quedate tranquilo que es solo unas horas y te vas, pero resulta que para el fiscal yo era el asesino y me dejó adentro”.
Tras permanecer algunos días en la dependencia local, Crespien fue alojado en un penal de la ciudad de Mar del Plata y al mes fue trasladado a la Unidad Nº 3 de San Nicolás por reclamo de sus familiares.
“La verdad que no se lo deseo a nadie, lo que pasé yo no se lo deseo a nadie, y más aún cuando estaba en un penal por algo que yo no hice”.
“Nunca pude aceptar como era que podían culparme a mi por el testimonio de una sola persona que dijo haberme visto, cuando con él había varias personas y no dijeron lo mismo. Es más, supe que en las tres declaraciones que hizo en mi contra, en todas dijo cosas diferentes, pero para la justicia nunca fue diferente”, aseguró Crespien.
“Yo solo quiero que todo esto pase pronto, porque estuve preso por algo que no hice y me sentí muy mal, yo al pibe ni lo conocía. Solo pienso en caminar con la frente alta, poder trabajar y estar con mi familia, nada más”, destacó.
El joven, que hoy tiene 26 años, permaneció alojado en un pabellón de presos comunes y efectuaba tareas en la huerta que el Penal tiene entre otros tantos pasatiempos con los que cuenta. Allí compartía celdas con otros presos sampedrinos que cumplen distintas condenas. Apenas se enteró de que quedaba en libertad firmó la documentación pertinente y ni bien pasó la puerta de entrada de la Unidad Carcelaria corrió más de cuatro cuadras hasta conseguir un remis que lo trajera a San Pedro.
¿Y los homicidas?
El hecho que se le adjudicaba a Crespien se produjo cerca de las 23 horas. Según testigos, dos personas que se movilizaban a bordo de una moto fueron las que dispararon a su paso sobre un grupo de jóvenes que se encontraba en el patio de una vivienda de la calle Aulí al 1080, propiedad de la familia Farías. Se escucharon al menos tres disparos. Uno de ellos dio en el brazo izquierdo de la víctima, penetrando la axila e impactando en el corazón de Cresta, quien caminó unos metros y cayó delante de sus amigos. La víctima fue trasladada a la guardia del Hospital, pero la herida era demasiado grave y falleció de inmediato.
Ese mismo día pero en horas de la madrugada fue asesinado a golpes Leonardo Vicente López, quien fue hallado con la primera luz del día sumergido en una zanja, a media cuadra de la casa en donde murió Cresta.
Al contrario de lo que desde la Justicia se sostuvo, siempre hubo versiones de que ambos casos (López y Cresta) estaban emparentados y que uno era en venganza del otro, pero al parecer nunca fue una fija.
¿Ahora que dirán? Los dos imputados de los asesinatos del 13 de septiembre de 2009 están en libertad. Carlos “Tony” Barbosa fue absuelto durante el juicio oral debido a que las pruebas en su contra nunca fueron suficientes, y Lucas Crespien recuperó la libertad cuando ni siquiera había cumplido un año de su condena y siempre reclamó por su inocencia.
