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San Pedro
jueves, octubre 21, 2021
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Nuevos casos de narcotráfico internacional involucran a San Pedro

Dos investigaciones relevantes de la semana pasada tuvieron vinculación local. La “Operación Cambalache”, que desbarató al denominado “clan Loza”, una red que enviaba cocaína a Europa y lavaba dinero narco en el país, contó con un allanamiento en un campo sampedrino, propiedad de uno de los líderes de la banda. Otro caso de un grupo distribuidor de marihuana en el conurbano tiene lazos con la ciudad.

 

La semana pasada San Pedro quedó, una vez más, en medio de la ruta de las drogas que manejan los principales grupos narco que operan en la Argentina, lo que generó una alerta respecto de quiénes son los contactos locales que facilitan la presencia de bandas que se refugian, hacen base operativa para el monitoreo del traslado de los estupefacientes que distribuyen o bien se ocupan de colocar los cargamentos en la zona.
En los últimos años, además de los grupos de narcomenudeo que tienen asiento en barrios de precarias viviendas, hay que sumar casos resonantes que llamaron la atención:  la banda de la boliviana Gloria Paredes, que operaba desde un campo en Río Tala, donde secuestraron 65 kilos de cocaína; la banda internacional que cayó por el cruce de llamadas con un sampedrino que se comunicaba con un dealer que trabajaba con un grupo narco colombiano que vivía en Campana; el buque con siete toneladas de marihuana secuestrado en el río; la presencia de un miembro de los reconocidos Monos de Rosario, como un vecino más;  la detención de la banda del Bomba Gallardo son algunos ejemplos que aparecen en un repaso rápido y que dan cuentas de que algo pasa, contactos hay.
La semana pasada, dos operativos resonantes a nivel nacional estuvieron vinculados con San Pedro y la investigación de ambos casos continúa para establecer, entre otras cosas, quiénes son los locales que generan, facilitan o posibilitan las condiciones para que narcotraficantes de renombre tengan asiento en la zona.
“San Pedro está a mitad de camino de Buenos Aires y Rosario”, celebran los relatos turísticos que señalan las bondades de este pueblo. A quienes distribuyen drogas entre esas dos áreas de importante densidad poblacional es un dato que no se les escapa.
El miércoles pasado, alrededor de las 6.00 de la mañana, una gran cantidad de efectivos de la Unidad Operaciones Antidrogas de Gendarmería nacional llegaron a esta ciudad en el marco de un megaoperativo en el que había más de 50 allanamientos simultáneos en diversos puntos del país, bajo la coordinación del cuerpo nacional de Policía del Reino de España.
La investigación había comenzado en ese país, hace unos siete años. En 2017, cuando detectaron la remisión de una gran suma de dinero hacia Argentina, estuvieron en condiciones de confirmar la existencia de una estructura internacional que comercializaba cocaína proveniente de Bolivia y Perú que pasaba por nuestro territorio para llegar al mercado europeo y ser distribuido en países como Italia, España, Holanda y Bélgica, entre otros.
Los investigadores explicaron que la modalidad utilizada para el traslado internacional de la droga era la colocación de los paquetes en contenedores ya cargados con mercancía legal. Para ello, contaban con la complicidad de personal con acceso a los containers, una vez que estaban sellados y listos para su carga en los buques.
El verde más cercano
Además de Capital, Córdoba, Salta, Entre Ríos, y otros puntos de la provincia de Buenos Aires, el  megaoperativo incluyó allanamientos en Málaga, Barcelona y Madrid.
En San Pedro, la tarea tuvo lugar en un campo ubicado en ruta 1001, a pocos metros del acceso a Papel Prensa, en el carril que lleva desde la ciudad cabecera a Río Tala. El establecimiento rural había sido propiedad de Erwin Loza, cabecilla junto a su hermano José de lo que la investigación denominó “el clan Loza”
La investigación del juez Pablo Yadarol, titular del Juzgado Penal Económico N° 2 con asiento en Capital Federal, estableció que ese campo era parte de la red de bienes inmuebles adquiridos para blanquear dinero de la venta de drogas.
Autos de alta gama, participación en empresas constructoras y la compra de propiedades formaban parte de la maniobra para introducir el resultado del narcocomercio en el sistema financiero legal. La tarea implicó agentes encubiertos y arrepentidos que aportaron datos sobre el funcionamiento de la red.
El predio rural allanado en San Pedro había sido arrendado este año por una reconocida familia de Río Tala dedicada, especialmente, al cultivo de batatas. Ese día se desayunaron con el allanamiento, que requisó íntegramente el lugar, con especial foco en la vivienda ubicada a unos mil metros de la ruta, donde buscaban elementos que pudieran estar vinculados con la causa.
La familia talense no conocía al dueño del campo. A Erwin Loza lo vieron una sola vez, a principios de año, cuando en una escribanía porteña firmaron el contrato de arrendamiento. Antes que ellos, otro vecino de la zona había arrendado el predio para sus propios cultivos.
Cuando los gendarmes llegaron al lugar supieron de boca de un vecino que “hace 12 años atrás había un dueño, que hace cinco atrás lo compró otro que lo tuvo unos dos meses; a ese se lo compró otro, y el que lo tuvo antes, el dueño, nunca le dio pagaré o constancia de que era el dueño”, así fue el relato que confirmaba que efectivamente sería difícil establecer quién figura hoy como propietario.
“Lo que era el chalet no sé, por lavado de dinero o qué, pero había mucha plata, porque al frente hay una casita más o menos, pero el chalet del fondo es impresionante. Las habitaciones son un lujo. Había cosas de mucho valor, una silla de hidromasaje que salía más de 90.000, un horno también, no sé, uno no sabe calcular la cantidad de plata que puede haber invertido en esa propiedad”, dijo uno de los hombres que presenció el procedimiento.
“El gendarme tenía nombres y apellidos de gente que aparece en los recibos que estaban acá, se llevaron todos papeles de gente vinculada a la causa”, indicó otro hombre que estuvo asistiendo a los efectivos.
En conferencia de prensa, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, dijo que la denominada “Operación Cambalache”, puso “a la Argentina en lo más alto” en materia de investigaciones de este tipo, sobre todo por “la desarticulación del delito económico, del lavado de activos, de la conversión de la plata de la droga en bienes ilegales”.
Murdock también tenía contactos sampedrinos
La denominada “Operación Murdock” comenzó con la investigación de un asesinato cometido el 28 de noviembre en la localidad de Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas, donde un hombre fue ultimado a balazos en la calle, en una modalidad que fue sospechada de “ajuste de cuentas”.
La investigación permitió el desarrollo de ocho allanamientos, en cuyo marco fueron detenidas 33 personas y decomisada una gran cantidad de armas. Esos procedimientos provocaron que un cargamento con más de 1000 kilos de marihuana fueran abandonados en la calle sin que los destinatarios pudieran recibirlo, puesto que habían sido detenidos.
La detención de un hombre apodado “Murdock”, sindicado como autor material del asesinato que se investigaba, derivó en la posibilidad de desmantelar la banda narco a la que pertenecía, que según los investigadores tenía vínculos con Rosario y San Pedro.
“Es una banda bastante grande, que tiene vinculación con Malvinas, que tenía base operativa acá, y con San Pedro”, dijo el viernes en diálogo con César Rotundo, a través de APA, el subsecretario de Seguridad de Malvinas Argentinas, Jorge Cancio.
Luego de los ocho allanamientos y la detención de las primeras 30 personas vinculadas, el Centro de Monitoreo del municipio que gobierna el kirchnerista Leo Nardini observó que habían dejado una camioneta estacionada, que a simple vista se veía con un cargamento en su interior.
Presentes en el lugar, las autoridades confirmaron que adentro del vehículo, y mal tapados, había más de 1100 paquetes con alrededor de un kilogramo de marihuana cada uno, que arrojó un total de 1150 kg de esa droga secuestrada en el operativo.
La persona que había dejado estacionada la camioneta en Malvinas fue el primero de tres detenidos más en el marco de la causa, atrapado en el vecino municipio de Tigre. En los allanamientos, la Policía decomisó ametralladoras y armas de distintos calibres.
La investigación está abocada a establecer precisiones sobre la ruta de esa droga, que, proveniente del norte del país, tenía como base de distribución la ciudad santafesina de Rosario y, desde allí y por ruta 9, se dirigía hacia el conurbano, con vínculos sampedrinos como parte de la logística.

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