En esta época, en la que instituciones como una Biblioteca Popular deben revindicarse con énfasis, en el contexto de una sociedad que de a poco y con mucho esfuerzo intenta volver a las raíces de la cultura que le dio origen, y por tanto coexistir con el avance tecnológico, intentaré desempolvar algunas ideas que seguramente nos harán reflexionar.
Una biblioteca popular es una asociación civil autónoma creada por la iniciativa de un grupo de vecinos de una comunidad. Ofrece servicios y espacios de consulta, expresión y desarrollo de actividades culturales de todo tipo, de la lectura y de extensión bibliotecaria en forma amplia, libre y pluralista.
Las bibliotecas populares son dirigidas y sostenidas principalmente por sus socios y brindan información, educación, recreación y animación socio-cultural a través de una colección bibliográfica y multimedial general y abierta al público, como así también lo hace a través de diversas actividades culturales. Asimismo, se encuentra abierta a las visitas de alumnos de todos niveles de las diferentes instituciones educativas de la ciudad, que recurren a ella en forma constante.
La dirección y organización, se encuentra a cargo, en primer lugar de Las Bibliotecarias, quienes son el espíritu de todos esos libros, las encargadas de guiar a los socios en su búsqueda e incluso de incentivarlos al desarrollo de la lectura y la investigación. Por otra parte, existe una comisión directiva, que trabaja AD HONOREM, conformada por 16 miembros y un presidente. Entre las tareas de la comisión, se encuentran la de llevar adelante la administración de la institución (memoria, balance, pagos mensuales, mantenimiento, cobranza de cuotas, publicidad, control de socios, rendición de subsidios, etc.) y la organización de eventos culturales de orden variado, para los cuales también se requiere de una gran dedicación, con el objetivo de que tengan éxito.
Nuestra Biblioteca Popular Rafael Obligado fue creada el 30 de agosto del año 1872, a través de la ley “Sarmiento”, e impulsada por hombres admirables como Bozzano, Aulí, Pereyra, entre otros. Esta biblioteca es, de las cuatro que aún se conservan en la Pcia. de Bs. As., la más antigua. Otro dato de relevancia, es que el espacio que actualmente ocupa la Biblioteca fue donado por Don Juan Monteverde, y el edificio fue levantado gracias al aporte económico de entidades benéficas, asociados, invitados, autoridades estatales, representantes políticos de nuestra ciudad, etc. Todos, en aquel momento, colaboraron para la creación del edificio propio y definitivo para esta institución.
Ahora bien, todos estos conceptos nos marcan algunas premisas imprescindibles que serán de gran ayuda para recomenzar este camino de colaboración con una institución que a lo largo de la historia y en la actualidad nos identifica como sociedad y nos brinda su espacio para desarrollarnos como seres humanos y sociales en todo el trayecto de nuestra vida.
La Biblioteca está atravesando un momento económico crítico. Si bien se recibe ayuda económica por parte de CONABIP, con un subsidio anual; de la Dirección de Cultura de la Provincia de Bs. As.; y del Municipio de San Pedro, con pequeños subsidios trimestrales y mensuales, con más la cuota anual de socios, y lo que en algunos eventos se recauda no logramos aún cubrir los gastos fijos que se devengan en nuestra institución como así tampoco obtener un margen de dinero que nos permita realizar las tareas de mantenimiento y mejoramiento del edifico para mayor confort de los socios. El problema del déficit radica en que los gastos superan los ingresos, y estos últimos siempre resultan insuficientes. Es por ello, que los convoco a colaborar desde el lugar más simple, asociándose, por una cuota mensual de quince pesos, por la cual serán retribuidos con un amplísimo servicio de préstamo de libros, servicio de diarios y periódicos, fotocopiadora, Internet, asesoramiento, eventos culturales de toda índole, talleres, etc.
También convoco a todas/os aquellos docentes que dispongan de tiempo, para guiar y apoyar a los socios en edad escolar en sus tareas curriculares.
Hace casi cuatro años que pertenezco a la comisión de la Biblioteca y aún no dejo de sorprenderme por la innumerable cantidad de satisfacciones que este trabajo me provoca. Desde un músico que cuando llega a ella se emociona y al interpretar su música le emergen las lágrimas de emoción por la energía que dentro de la sala se genera, o personas que luego de un evento cultural agradecen haberlos invitado, efervescentes de alegría; o jóvenes que por primera vez entran al edificio impactados por su belleza e inmensidad y los ves volver; o aquel adulto que todas las mañanas elige la biblioteca para leer el diario y conversar con las bibliotecarias; o un grupo de personas que asisten al taller literario y llegan a la meta mostrando los magníficos resultados al dejar volar su arte… en fin, un espacio para que el espíritu de cada ser se enriquezca sin límites.
Pero lo que más me entusiasma de pertenecer a esta formidable comisión de trabajo es que creo fervientemente en que dentro de instituciones como nuestra Biblioteca vamos a lograr ser la sociedad que nos merecemos y que nuestros hijos se merecen: solidaria, creativa, incondicional, educada y sobre todo FELIZ.
Sofía Rotundo
D.N.I. 27.978.122
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