Hasta principios de este mes el santalucense que recorre el mundo a caballo se encontraba en el Cairo, esperando, algo desanimado, un encuentro con autoridades argentinas y llegar definitivamente a una solución para sacar sus caballos de Israel, tarea sumamente difícil. En su diario de viaje, el jinete argentino destaca la amigabilidad de la gente del lugar y hace referencia a la difícil situación por la que atraviesa, juntando botellas que sólo cubren los gastos para el pago de sus impuestos y un pequeño hotel. Eduardo aprovechó para desarrollar en ese lugar maravilloso del mundo actividades turísticas recorriendo las Pirámides, Museos y el Nilo.
Los caballos en Israel quedaron a cargo de Walter Saad, el dueño de las carpas donde Díscoli actualmente vive y la colaboración de Daniel Abisman, su colega de la Facultad de Derecho.
La situación es muy complicada, ya que pasar por el Sinai con los caballos sólo Moisés lo haría, ya que no se ve ni una gota de agua a doscientos Kilómetros y la única opción sería bordear el Nilo, comenzando 300 Km. al Sur, (pero eso sería una ilusión).
Eduardo viajó a Eilat para juntar botellas y pagar el viaje a Bruselas, trabajar en algo allí para volver hacia América, posiblemente a México, siempre y cuando consiga un lugar para dejar los caballos en Israel, y algún día repatriarlos. En México, el jinete tratará de recuperar los caballos y volver a sus pagos.
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