Nosotros los culpables
Escuché esta tarde en una emisora porteña que en Santa Fe están alarmados porque en las playas han mordido a algunos bañistas las famosas “palometas” que nunca habían aparecido antes. De esto es toda culpa nuestra porque donde aparece un “yacaré”, hasta que no lo eliminamos no nos quedamos quietos, sin tener en cuenta que el “yacaré” es el único que persigue los cardúmenes de palometas y gracias a su voracidad da cuenta de ellas en poco tiempo. Nosotros los seres humanos somos así, protestamos por el que nos protege y con más razón contra el que nos perjudica. En el año 1957 estando yo en Olivos presencié la llegada del nadador Alberto Arenas que venía haciendo un raid tratando de llegar nadando desde Rosario a Buenos Aires. Venía en óptimas condiciones, pero como era la tardecita y el viento había favorecido para que el “Río de la Plata” comenzara a crecer, llegó nadando a la dársena del puerto de Olivos a la espera de que en dos o tres horas se produjera la bajante, que de esa manera le permitiría realizar la travesía con éxito. Estaba, pues en lo que se dice agua muerta a la espera de la bajante, con muy buen ánimo y nos contaba a los curiosos que estábamos allí que se sentía bien, que se le había disipado el sueño. Por eso nos dice: “si para la madrugada baja el río ¡llego seguro!” Pero de pronto pegó un grito y pidió: “saquénme que me mordió una palometa”. Lo sacaron enseguida y ví en el muslo derecho que le había sacado un pedazo del tamaño de un carozo de durazno. Como era lógico lo trasladamos a la enfermería de la escuela de Olivos que pertenecía a la prefectura y se terminó el RAID de un gran nadador ALBERTO ARENAS. Héctor Abel Belén

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