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miércoles, abril 14, 2021

No se puede decir ni “pichí”, ni “caca”

El caso de los baños de la Escuela 7 parece no tener fin. Primero los padres reclamaron por la tardanza de las obras y el mal estado de los baños químicos que utilizan los alumnos, luego la empresa encargada de las construcciones renunció y se adjudicó la obra a otra. Ahora la Directora del establecimiento denunció al Presidente del Consejo Escolar por amenazas y aguarda que las autoridades educativas tomen cartas en el asunto. Los padres indicaron que si los trabajos no comienzan en 15 días trasladarán los baños a las puertas de la Municipalidad.

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Yo sólo quiero los baños”, fue la última frase que utilizó Mariana Bennazar Directora de la Escuela Nº 7 e indicó que realmente eso será lo último que diga en un medio de comunicación ya que está cansada de “tanto manoseo”. Previamente consultada por La Opinión confirmó haber sido amenazada por el Presidente del Consejo Escolar, Marcelo Paladini, y reconoció que el exdirector de la escuela agropecuaria y otros consejeros “prepotearon” a los padres de los alumnos que pedían el rápido inicio de las obras para construir los baños del establecimiento, tras haber usado durante más de un año y medio un cuerpo de baños químicos ubicados en el patio de la institución.
Graciela, una de las madres que encabezó el reclamo por la falta de limpieza de los sanitarios de emergencia, aseguró: “El señor Paladini amenazó a nuestra directora y dijo que la Escuela 7 no iba a tener ni baños, ni nada”. Pocos minutos después el Presidente del Consejo Escolar desmintió esta situación señalando: “Yo no necesito amenazar a nadie y no tengo motivos”, para luego añadir: “Yo siempre entendí a los padres y el reclamo que están haciendo, sí dije que es inoportuno”. Cabe recordar que el día que los padres sacaron los baños de la institución y los ubicaron frente al edificio el exdirector de la escuela agropecuaria indicó que los adultos “estaban manijeados” y dejó entrever que detrás de toda esa movida había algo político.
Pese a las intenciones de Paladini de tratar de explicar que él no ha sido irrespetuoso con nadie que represente a la institución en cuestión, la Directora elevó una denuncia a sus superiores y aguarda que las autoridades sigan las vías jerárquicas para esclarecer esta situación.

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Un plazo de 15 días
El martes los padres fueron recibidos nuevamente por la Jefa Distrital Belén Yunes y por la Vicedirectora de la Escuela Nº 7 Bibiana Kasta, a quienes les trasmitieron que si las obras no comienzan en 15 días retirarán las casillas del patio del establecimiento y las colocarán frente a la Municipalidad y del Consejo Escolar para que “vean los baños que están utilizando los chicos”.
Kasta informó que según lo que les comunicaron los padres la idea es dejar 15 días para que la empresa de Moisés Vlaeminck (no de Nelson como éste semanario consignó erróneamente en su edición 1063) pueda “arreglar papeles, seguros y demás documentación para comenzar a trabajar”. Durante ese plazo una madre será la encargada de revisar que cada una de las unidades se encuentre limpia y en buen estado para ser utilizada por los alumnos.
El Presidente del Consejo Escolar informó que de respetarse todos los plazos las obras deberían estar finalizadas 60 días después de iniciada la construcción.

Los números de la obra
Pese a que muchos consideraban que una vez que los padres de la Escuela Nº 7 comenzaran con este reclamo iban a abandonarlo a los pocos días; continuaron con la “lucha”, no se conformaron con las explicaciones que les dieron las autoridades escolares y solicitaron los papeles de la licitaciones para ver cuánto dinero se gastó hasta el momento a fin de compararlo con lo poco que se avanzó.
“Entró mucha plata”, indicó Graciela y aseguró que la empresa, que abandonó la obra días atrás, “se llevó 131.900 y monedas”. Por su parte Marcelo Paladini minimizó la situación y expresó: “Lo que se pagó no se si eran 30 o 20 mil pesos” y explicó que “un arquitecto certifica la obra una vez al mes para ver cómo avanzó. Se hace un cálculo y se realiza un certificado por ese valor”. La firma renunciante recibió dinero por los trabajos que realizó, que “no superaron el 8 por ciento” y remató: “No hay dinero gastado inútilmente”.
A la espera de lo que suceda en los próximos 15 días los padres dicen: “no vamos a abandonar” para finalizar con una triste conclusión: “Son todos chicos pobres del barrio obrero, FONAVI I y II, de las 104; somos todas gente pobre pero no por eso no vamos a dejar basurear”.

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