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viernes, abril 23, 2021

“No molestes a la Justicia, la casa ya la ganamos nosotros”

Una mujer denunció la usurpación de su vivienda, donde habitaba su hermano, quien salió a hacer unos mandados y se encontró con personas dentro que, a punta de pistola, le impidieron el ingreso. Tras la primera denuncia, empezó a recibir mensajes y llamadas intimidantes. Los usurpadores se vieron envueltos en tiroteos y hasta hubo un allanamiento en su casa, donde detuvieron a uno de ellos, que gozaba de libertad condicional tras la condena por un asesinato.

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Al menos dos hechos policiales de las últimas semanas tuvieron como epicentro una casa ubicada en Manuel Iglesias al 805: un tiroteo en el que hasta habrían tomado como rehén a una niña, y un allanamiento con un detenido por portación ilegal de arma de fuego y marihuana, quien gozaba de libertad condicional y sobre quien pesa la condena por un homicidio.

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Además de la gravedad policial que tiene esta historia, hay un componente social que resulta insoslayable y que obliga a analizar cómo se desarrollan determinados hechos que suceden con cada vez mayor frecuencia: la usurpación de viviendas.
La gravedad de este espisodio está dada porque quien la habitaba salió a hacer un mandado y cuando regresó tenía la propiedad tomada por una pareja con hijos y una pistola en la mano con la que lo intimidaron mientras le decían que se olvidara de la casa y no molestara a la Justicia.

La primera denuncia
El 11 de mayo a las 20.45, una mujer declaró en la Comisaría que es propietaria de la vivienda ubicada en Manuel Iglesias 805 y que no la habita desde hace cuatro meses, ya que hace cinco falleció su hijo y sufría porque estar allí le traía recuerdos que la entristecían.

Desde que se fue, el lugar estaba habitado por su hermano, quien según relató la hija de la denunciante a este semanario, sufrió la usurpación del inmueble cuando había salido de compras y al regresar encontró que le habían violentado la puerta, cambiado la cerradura y lo apuntaban desde adentro con una pistola.

Según consta en la denuncia cuando regresó a su vivienda un sujeto le dijo que ni se le ocurra entrar a la casa, que ahora era suya, y le mostró un arma de fuego.

Semanas antes del hecho, los mismos usurpadores lo habían consultado interesados en alquilarla.

Amenazas recurrentes
Tres semanas después, la denunciante fue a Fiscalía para dejar asentada las amenazas que sufría por parte de quienes le usurparon la casa con todos los muebles adentro. Los llamados y mensajes comenzaron luego de que supieran que había ido a la Comisaría.

Un hombre y una mujer la llamaban para decirle que “deje todo como está, que no haga nada por medio de la Justicia”, que saben “dónde vive, que se cuide porque la van a matar y la van a tirar al río, y nadie se va a enterar”, y que “no moleste más a la Justicia” porque “la casa ya la ganamos nosotros”.

El 22 de mayo recibió un mensaje de texto que reza textualmente: “Ase loq sete cante lo huevo. 5 chicos de aka no me vy mas. ok no molestes xq este celu de un primo ok agan lo que tengan q acer muertos vamos ha salide aka… chau, con los papeles limpiate el ortooooo. ok. tengo 5 chicos y no molestes xq sino ablaremos de otra manera no busques problemas porque los vas ha tener”.

La mujer y su hija aseguran tener documentación que prueba que ella es la propietaria de la vivienda en cuestión.

Liberado, detenido, liberado
El protagonista de esta historia se llama Lucas Fernández y tiene 29 años. Es un joven que fue condenado en juicio abreviado por un asesinato cometido el 11 de julio de 2009, cuando tenía 23 y diversos antecedentes. La víctima fue su primo hermano Fabián “Chivo negro” Pereyra y el acusado recibió condena junto a Leandro Sabino, también con historia delictiva previa, que en ese momento tenía 22 años.

Sobre ambos pesa una condena de ocho años de prisión efectiva dictada por ese crimen. Al momento de la usurpación de la que se lo acusa, Fernández gozaba de libertad condicional asistido por el Patronato de Liberados.

El viernes hubo un allanamiento en la casa usurpada, ordenado por la Fiscala Viviana Ramos. Al llegar la policía, Fernández huyó y en su camino dejó tirado un revolver calibre 32. Los efectivos lograron apresarlo. En el interior de la vivienda hallaron cartuchos de escopeta y 30 gramos de marihuana. Al otro día fue puesto en libertad porque la causa es excarcelable.

Consultada sobre el caso, Ramos explicó a La Opinión: “Informamos sobre este nuevo hecho al Patronato de Liberados, porque esta causa por tenencia ilegal de arma habilitará que solicitemos la revocatoria del beneficio” de libertad condicional del que gozaba el acusado.

“La tenencia del arma está certificada, eso va a implicar una condena que permitirá que regrese a la cárcel por el hecho anterior”, aseguró la titular de la UFI 11 que subroga a Gabriela Ates en la Fiscalía N° 7, que tiene a su cargo el caso.

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