En el Congreso Nacional se acaba de sancionar la Ley de Protección de Menores, más concretamente denominado: niños, niñas y adolescentes, norma que viene a adaptarse conforme a la CONVENCION INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS y que fuera sancionada en 1990.
Nuestro país adolecía de norma para conformar nuestra legislación a lo que es normal en el ámbito internacional, por lo menos en los países que se consideran “civilizados” o con una cultura superior.
Vuelvo a decir una vez más que, una ley por sí misma no modifica conductas, actitudes, vicios, anormalidades nacidas al calor de alguna forma de ser y, que incluye, enormes tropelías en perjuicio de los menores, tropelías físicas y morales.
En pleno coloniaje cultural, según JAURETCHE lo que él denominaba “El colonialismo mental y la imagen del país”, muchos autores argentinos definían nuestra manera de ser entre tazas de té en la casa de Victoria OCAMPO, días de descanso en estancias bonaerenses o en otra zona, y en grandes hoteles de cinco estrellas. Era difícil desde allí determinar con exactitud la idiosincracia de un coya norteño, un guaraní puro de Corrientes o un hijo de italiano de Rosario o cualquier pueblo de Santa Fe o un productor bonaerense o un “turco” mercachifle.
La diversividad cultural de lo que se ha llamado “lo argentino” no lo tienen bien definido esos autores entre los que se contaban BORGES, MALLEA, ROMERO (el historiador), la misma OCAMPO y otros notables de la llamada superestructura ideológica, o “establisment” que toleraraba y le daba gran prensa a todo aquel que enunciaba a los “argentino” como ventajero, aprovechado, vago, mentiroso y, para colmo de males, populista, esto es en la década del 10 o el 20 del Siglo XX de origen radical y en los cuarenta peronista.
Viene a cuento esta disgregación que hacemos, porque con los derechos de los menores ha pasado algo más o menos similar. Durante años y años en la Argentina por ejemplo se ha tolerado el trabajo y –la explotación- de menores sea en el campo o en la ciudad. Eso estaba bien para las conciencias liberales, he visto confesar hasta algún colega defendiendo el proyecto de pseudas “cooperativas de trabajo” que se entronizaron en San Pedro, quien recordaba con gracia la canción del “changuito cañero”, que cantaba el ex gobernador “Palito” ORTEGA.
Ninguna gracia nos puede hacer quienes hemos vivido esa explotación de cerca, “en vivo y en directo” como se decía brutalmente en televisión. Ahora se ha agregado con fuerza un fenómeno escandaloso: la prostitución y el abuso sexual infantil, que incluye hasta un “turismo sexual infantil”. Se pueden tolerar esas situaciones?? Qué país en serio se puede hacer si esas conductas disvaliosas aún existen en varios ámbitos nacionales, toleradas por funcionarios públicos inclusive?? Queremos ver condenas largas, ejemplificadoras que sancionen por muchísimos años a esos perversos. Bienvenida la Ley “de protección”, pero por favor entre todos defendamos a los menores sin ninguna clase de especulación política o ideológica!!!
[align=right]por el Dr. Elvio Macchia[/align]

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