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Las obras de pavimentación que el Municipio comenzó en la Avenida Costanera y que inlcuirán la bajada desde Almirante Brown hasta la rotonda del Náutico fueron soprendentes en su anuncio, velocidad y hasta la pronta inauguración. Al festejo se suma la repavimentación de Crucero General Belgrano, la escalera que baja hacia el Paseo Público, el propio predio con playas y relleno previsto y el traslado de la Dirección de Turismo a la Casona de 1830. Todas grandes noticias, óptimos títulos para una ciudad agobiada por la resignación y la desidia de las administraciones. El único problema es que cuando se pregunta por la inversión, planificación, diseño, dibujo, maqueta o “imaginación”, nadie responde, salvo el Intendente que debe recordarle a miembros de su gabinete que están obligados a entregar la información. “Ni estar alegre nos dejan”, dijo Lilí Berardi en La Agenda de los Medios cuando se refirió a la necesidad de contar con datos duros sobre las características que tendrán las nuevas intervenciones urbanas.
