Mujeres armadas y cada vez más violentas
Tres hermanas fueron acusadas de herir a una adolescente en el barrio Las Malvinas la semana pasada, y golpear a otra en el ingreso a la guardia del Hospital. Una de ellas es mayor de edad pero ninguna quedó detenida. El domingo a la tarde, otras dos chicas menores se atacaron una a la otra con un cuchillo. La policía dice que las mujeres que protagonizan estos hechos “son inmanejables” y aprovechan su condición.
Durante la pasada semana, otros hechos protagonizados por mujeres llamaron la atención y reafirmaron la advertencia de las autoridades policiales sobre el crecimiento de la violencia entre ciertos grupos de mujeres, muchas de ellas menores de edad. Los casos que se denunciaron fueron cuatro, y en tres de ellos, las acusadas son tres hermanas que viven en el barrio Las Malvinas, en la intersección de Cruz Roja y Pasaje Almonacid.
Dos de estas violentas jóvenes son menores de edad, pero la otra es mayor y por eso la policía la identificó como Gisella Romina Bianchi, pero ni ella ni sus hermanas quedaron detenidas.
El primer suceso por el que fueron mencionadas, es el ataque a una adolescente de 16 años que se produjo en el barrio de la Escuela Nº 11. Según relató la víctima, había discutido con las hermanas Bianchi pero cuando se había alejado dos o tres cuadras de ellas, y mientras caminaba por la calle Saavedra, escuchó un disparo de arma de fuego y sintió que las perdigonadas la alcanzaban en una de sus manos y en el cuero cabelludo. La menor fue asistida en el Hospital y allí se constató que presentaba heridas en la cabeza y una fractura ósea en uno de sus dedos de la mano herida, por lo que se consideró un hecho de lesiones graves aunque su vida no fue puesta en riesgo. La fiscalía en turno dispuso dos días más tarde una orden de allanamiento para buscar el arma en el domicilio donde viven las supuestas agresoras, pero los resultados fueron negativos. Sin embargo, ése no fue el único hecho por el que se denunció a estas hermanas. El jueves a la mañana, otra mujer dijo haber sido amenazada por las tres chicas Bianchi cuando se encontraba en la guardia del Hospital. En este caso, la víctima relató que la insultaron y agraviaron en términos intimidatorios, y que el problema tendría su raíz en una relación amorosa que una de las hermanas mantenía con su hermano, quien habría terminado motivando el resentimiento de la joven.
A los cuchillazos
Dos adolescentes también fueron noticia este fin de semana, cuando ambas se provocaron heridas con un cuchillo en la puerta de la casa de una de ellas. El caso se registró en San Lorenzo al 1430, el domingo a la tarde. Fuentes policiales explicaron que una de las chicas se había presentado en ese domicilio donde vive la otra, portando un cuchillo. Luego de una discusión, la hirió en un brazo pero en medio de un forcejeo, la segunda la golpeó, le sacó el cuchillo y con este le devolvió la agresión cortándola en una mano.
Las menores, de 16 años, fueron trasladadas a la guardia del Hospital y desde allí se denunció el caso. Primero, una de ellas fue derivada a la Comisaría para prestar declaración y desde allí la retiró su madre. La otra debió permanecer en el nosocomio porque sufrió una crisis nerviosa y en ese lugar relató a la policía lo ocurrido.
Aunque no trascendieron los motivos de semejante agresión, las autoridades dejaron traslucir que también se trató de un caso de corte pasional, y que finalmente ninguna de las chicas quiso continuar con acciones penales contra la otra.
Difíciles de manejar
Los relatos de los oficiales de policía que debieron intervenir en situaciones violentas en las que participan mujeres, parecen un guión de comedia porque en muchos casos los efectivos se ven ante un doble dilema.
Por un lado deben evitar que continúe la agresión, y para ello detener a las agresoras, pero con variados recaudos para impedir ser denunciados posteriormente por ellas.
“Las mujeres son muy difíciles de manejar cuando se ponen violentas. A mí me han roto camisas, anteojos, y he vuelto todo rasguñado”, comentó un oficial al respecto.
La falta de personal femenino complica aún más las cosas. “Primero que te dicen cualquier cosa, pero si te agreden apenas podes intentar agarrarlas de las manos para evitar que te peguen, porque sino te denuncian por maltrato.
En general, saben cómo manejarse con estas cosas y uno sale perjudicado”, explican los policías.
La tendencia es alarmante y por eso se cree que a medida que avance este recrudecimiento de la violencia entre mujeres, será cada vez más necesario contar con sus pares dentro de las fuerzas para que puedan intervenir con mayor libertad.

:format(webp):quality(75)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)