Muchos más recuerdos…
Amigos de LA OPINIÓN: Ya van dos publicaciones donde ex alumnos de la Normal y Comercial, comentan la fiesta de las carabelas que inició el profesor de dibujo Rivas Fernández a instancias mías al fundar la AGRUPACIÓN MALLORCA con los alumnos del Comercial, convocando yo a un concurso literario sobre “Hispanidad” con premio de una foto autografiada de Camilo José Cela, aun no Premio Nóbel, quien me la trajo personalmente desde España, y un concurso de dibujo convocado por Rivas, con el mismo tema, y de premio un dibujo de Joan Miró, que ni nos contestó el pedido. El 12 de Octubre de 1966 inauguramos la Av. España y la Vía Mallorca, que empalma la bajada del Náutico con la Av. España, asistiendo por la Embajada de España Don Rafael Blanco y Ladrón de Guevara, el Intendente Otto Lancelle, una numerosa delegación de la Casa Balear de Buenos Aires encabezada por su presidente, el actor Mario Lozano, que protagonizó la película “Los isleños” filmada en Las Canaletas. Acto seguido teatralizamos el “Descubrimiento de América” con libro en verso de mi autoría, y preparado el barco de 11 metros del Prof. Robelo Pérez, que quedó más pintón que la “Santa María”, previo desfile de carrozas de “Reyes Católicos” representados por Mateo Sbert, más tarde el héroe de Malvinas, y Cristina Pérez, hija del profesor que nos había prestado el barco. La carroza de los “Descubridores” era capitaneada por Pirulo Calonge (Cristóbal Colon) y Bocha Bello (Rodrigo de Triana), los restantes... verdaderos piratas, a cual peor entrazado. En el puerto una lancha de Prefectura nos iba a remolcar la “carabela”, en tanto un bote con cuatro escuálidos remeros simulaba sacarla de la dársena, mientras “Colón” les gritaba “Remad siempre con vigor, remad siempre bien avante, / y es bueno que en adelante / os pongáis desodorante / pues hacéis muy mal olor.”. Como los parlamentos estaban grabados los actores no tenían que hacer más que mímica, pero la caída al agua de Rodrigo de Triana (chapoteando agua dentro de un fuentón) se iba a malograr porque había refrescado mucho y Bocha Bello no estaba para bromas. Como director de escena gritaba “Bocha tírate” y Bocha nada. A la tercera me hizo un corte de manga y los del público que estaba cerca casi caen al agua de la risa. Finalmente la lancha se hizo cargo del remolque hasta la playa del Náutico donde se haría el descubrimiento. Allí estaban mis indiecitos de 1er. año tras los sauces con un taparrabos de bolsa, muertos de frío, y para colmo empezó a lloviznar. La gente que nos seguía empezó a meterse en el Náutico que amenazaba reventar los vidrios, mientras Colón a bordo del bote clavaba el pendón de Castilla y Aragón en la playa. Los indios en lugar de tirarle las flechas con los arquitos que habían preparado... aprovechando que llovía, me lo taparon a pelotazos de barro al pobre Pirulo Calonge, para colmo ataviado con un tapado de cuello alto que nos había prestado una señora. Mejor final no se me hubiera ocurrido, todo fue mérito de los chicos para que la gente que calculamos en unas diez mil personas, hasta de Baradero y Ramallo, se divirtieran como no era posible imaginar. Toda esa tramoya entusiasta de mis alumnos me valió ser invitado por la Embajada de España a viajar a Mallorca desde Enero a Marzo de 1967, y ser designado Delegado Consular de España a mi regreso. Lo de las tres carabelas del Prof. Rivas fue el año siguiente, en la imposibilidad de repetir el descubrimiento. Estaban armadas con listones y cartón, pintadas, a orillas de la laguna, y se las quemaba no evocando a Colón sino a Hernán Cortés, aunque en verdad era para no tener que acarrear con los deshechos de la fiesta que se repitió por un par de años más. Tal la verdadera historia de quien la escribió. Un cordial abrazo para todos. Miguel Antonio Bordoy Matheu.

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