Mientras las víctimas siguen sin contención, piden arresto domiciliario para la madre
Las cuatro chicas siguen en un hogar de tránsito y quienes están a cargo de su protección planean lanzar una “campaña para recolectar ropa”, luego de la publicación de este medio acerca de sus condiciones de vida. Por contención adecuada, techo y sustento económico están condenadas a esperar. El abogado de la madre elevó un nuevo pedido para que deje de estar en el Melchor Romero.
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Desde que la semana pasada La Opinión advirtió las dificultades que afrontan las cuatro chicas cuyos padres están detenidos acusados de abusar sexualmente de dos de ellas, su realidad no se ha modificado sustancialmente.
Ni siquiera la exposición pública respecto de las condiciones en las que atravesaron el año y medio que pasó desde que una de las adolescentes contó los vejámenes a las que la sometía su padre con complicidad de la madre, que derivó en el relato similar de su hermana mayor, hizo mella en quienes se aferran a la fría letra de la ley.
Entre los que tienen la responsabilidad de asistirlas o tutelarlas, la tapa de este semanario, bajo el título “piden ayuda para las víctimas de los docentes abusadores” no cayó bien. Pero tampoco los movilizó demasiado. Su plan para contrarrestar las condiciones de vida de las chicas es, por lo pronto, lanzar una campaña para que les donen vestimenta.
Un pedido para la madre
El abogado José Luis Zino, que representa a la madre de las víctimas, imputada por “abuso sexual con acceso carnal agravado y encubrimiento agravado”, al igual que su esposo, presentó un nuevo pedido de morigeración de la detención de la mujer, que permanece alojada en el Melchor Romero, en La Plata.
La solicitud contempla el arresto domiciliario como beneficio para el cumplimiento de la prisión preventiva que dictó el Juzgado contra los acusados. La fragilidad de la salud mental de la detenida es el principal argumento.
Para ello, Zino se apoya en la última pericia oficial, con fecha 29 de diciembre, a cargo del Dr. Pablo Fortes, cuyas conclusiones el abogado explicitó en su solicitud.
Allí señala que la acusada “continúa sin recibir medicación de forma adecuada, lo que inciden negativamente” sobre ella, en dos sentidos: por un lado, señala, “se reagudizan síntomas alucinatorios” y, por otro, “se producen efectos adversos de tipo motor”.
Zino advierte que al no tomar la medicación, puede producirse recaídas que aumentarían “la peligrosidad para sí y para terceros”.
Qué dicen las pericias
La pericia psiquiátrica indicó un tratamiento que Zino pide sea cumplido “de manera urgente e inmediata”. En ese sentido, consideró que el arresto domiciliario garantizaría los cuidados que exige el estado de salud de su defendida.
Para el abogado, el traslado al Melchor Romero “ha menoscabado efectivamente el status quo de su detención” y pide subsanarlo con la morigeración.
“Melancolía” y “fase depresiva psicótica” son términos que utiliza el defensor de la madre de las víctimas para dar cuentas del riesgo existente.
Además, cita informes que advierten sobre las malas condiciones de detención de los internos del Melchor Romero que señalan “prácticas manicomiales vejatorias e indignas que ponen en riesgo la vida, la integridad física y la atención en salud de las personas alojadas”.
El perito psiquiatra Fortés señaló en su informe de diciembre que es necesario que la acusada “acceda a terapias psicosociales tendientes a apuntalar su funcionamiento de las áreas conservadas, lo que se traduce en favorecer la relación con sus familiares, donde pueda estrechar vínculos afectivos que conformen un sostén para su endeble situación”.
La familia de la mujer la visita poco. El Melchor Romero es lejos y llegar no es sencillo. Menos aún para personas de bajos recursos que, además, deben estar atentos a la manutención de las víctimas, con mínima ayuda del Estado. Esa situación es descripta por Zino para apuntalar su solicitud de arresto domiciliario.
Por qué la acusada quiere volver a declarar
La madre de las víctimas, acusada por el mismo delito que su marido, tuvo algunas comunicaciones con personal de la Fiscalía N° 11 en las que manifestó su deseo de ampliar su declaración.
Como anticipó La Opinión la semana pasada, la mujer estaría dispuesta a relatar lo que sabe, lo que vio, acaso aquello de lo que participó en la vivienda de Boulevard Moreno que compartió con sus hijas y su marido.
Víctima de violencia de género, alguna vez se fugó de la casa. Su abogado, en cada presentación para pedir morigeración de su situación penal, destacó que fue sometida a maltrato psicológico y dominación violenta por parte de su esposo.
