Mi descargo
En la mañana del sábado 29/03, una oyente de las tantas que llaman a su medio radial, se refirió a mi persona diciendo que ¿Dónde estaba la diputada? Para afirmar luego que: “Ahora que se llenó de plata no sale” y que era ¡una cagona!. A lo largo de mi corta vida pública, en la cual debo haber tenido infinidad de aciertos y errores, coseché el respeto de mis adversarios, de la gente y de los medios, no precisamente por estar siempre de acuerdo con lo que ambos pensaban, sino por ser fiel al mandato social que recibí el 10 de Diciembre de 2001, cuando asumí como concejal, por ser fiel a mis principios e ideología, por decir lo que había que decir y trabajar incansablemente al lado de todos aquellos ciudadanos de cualquier sector o simpatía política me lo requieran. No me caractericé precisamente por esconderme. Ahora bien, si no esconderse es estar paseando por el centro y hacer sociales, no me verán nunca porque no salía antes y no lo hago ahora, las horas de ocio las dedico a mi familia y a las decenas de personas que tocan el timbre de mi casa todos los sábados y domingos y que yo personalmente atiendo. Tampoco me he caracterizado, tanto como ciudadana común o como mujer política, de ser miedosa o cagona, simplemente porque desde siempre, los que me conocen pueden atestiguarlo, una de las cosas que me trajo más problemas, fue mi forma de ir al frente, expresar mi pensamiento y si tenía la certeza de la razón, defenderlo hasta las últimas consecuencias. En mi vida política, esa actitud me costó amistades. Volviendo al tema que me ocupa, quiero decirle a esta persona, que el hecho de no haber estado presente públicamente en estos días, no significa que no he estado involucrada en el problema, porque aparte de ser diputada oficialista, soy ciudadana de San Pedro, tengo amigos productores, tengo vecinos productores, tengo compañeros políticos productores. Si no estuve en el sitio, fue porque consideré que eso podría haber exacerbado aún más los ánimos. Todo ello no significa que no haya estado al tanto de cada acontecimiento sucedido en estos días de paro en mi distrito y no haya realizado lo que mi conciencia y mi lealtad al pueblo, dentro de mis posibilidades me permitieran. Más fácil hubiera sido hacer lo que otra funcionaria nacional hizo en la madrugada de ese mismo sábado y que a mi entender, por lo que escuché en su radio, Sra. Directora, de su propia boca, porque era Ud. uno de los movileros, no es más que posicionamiento político del más bajo. Por lo que pude apreciar, cuando Ud. intenta averiguar a que había venido y le responden con tanto misterio y la acusan de ser parte de los “servicios”. Creo que esta funcionaria vino a llenar de sospechas y temores de espionaje a los productores que todavía allí quedaban. Así es fácil tener presencia, cuando el único interés es que la cosa se desmadre para obtener ganancias. En ese momento yo intentaba comunicarme con el Ministerio de Justicia de la Nación. Esa es la diferencia entre aprovechar el río revuelto o esperar a que las aguas se aquieten por el bien de todos. Cada día de mi vida como Diputada Provincial, me dedico a mi función, porque no puedo cuando la gente me busca decirle que no estoy o no atenderla. Esto me cuesta, a veces, discusiones familiares, porque en mi casa se perdió la intimidad, no hay horarios ni feriados. Pero yo sabía cuando acepté, que esas son las reglas del juego. También se que las urgencias de la gente no tienen horarios ni feriados, ni un día especial; mi obligación es luchar porque haya respuesta, además de legislar. Mi obligación es dejar de lado lo emocional y tratar de ser lo más racional y justa posible. El 24 de Marzo de 1976, yo, como muchísimos de los que hoy luchan por los derechos humanos, por la democracia, por sus intereses sectoriales, no defendimos como debíamos un gobierno constitucional, elegido por el pueblo y así nos fue. Digo esto porque luego de lo que vivimos durante esos años, luego de lo que nos costó a los argentinos, me juré a mi misma que ese error no lo cometería nunca más. Cuando en el año 2001 renuncia De la Rúa corrido por cacerolazos que hoy nadie recuerda, al HCD de San Pedro, precisamente al Bloque Justicialista, venía la gente a pedirnos que destituyéramos al Sr. Intendente Barbieri y tuve ahí la oportunidad de defender como correspondía, lo institucional. No sólo no lo hicimos, sino que pasábamos horas convenciendo a la gente para que entendiera el error de su pedido y se volviera a su casa en calma. Hoy hay otra realidad en Argentina y algunos pícaros, con intereses de todo tipo, intentan debilitar a un gobierno que podrá gustarnos o no en las formas, pero que innegablemente le ha dado un vuelco en este país, de 180 grados. Es gracias a ese vuelco que hoy podemos estar discutiendo si más o menos retenciones fijas o móviles, si pequeño productor es el que tiene 500 Has., 200 Has. o 20 Has., etc. Esto no significa, que se acabaron los pobres en la Argentina, o que no hay más desnutridos, o que los jubilados están bien con $ 600, o que todos podemos acceder a un crédito para hacernos la casa. No, esto significa, que después de la terrible crisis del 2001/2002, hoy podemos comenzar a pujar los distintos sectores por mejoras, significa que hoy podemos volver a recrear, con mucha lucha, injusticias por el medio, y dificultades y falencias por muchos lados, la esperanza de tener un proyecto de vida mejor, apuntando a la solidaridad, al crecimiento como sociedad, con inclusión para todos, dentro del disenso pero priorizando lo que nos une, sin hipocresías ni conveniencias, tanto políticas como de cualquier sector. También significa reconocernos como argentinos, como país, como hermanos, con respeto por las instituciones, participando en ellas para mejorarlas no para destruirlas cuando no nos convienen sus decisiones. Me estoy refiriendo a todas las instituciones en general, por dar un ejemplo, tenemos la escuela, cuando nuestros hijos son sancionados con justa razón, la mayoría de los padres vamos contra la medida y eso es desautorizar a la escuela como institución. Es ahí cuando se rompe el límite entre el respeto a lo institucional y el interés particular que es un hilo muy delgado y que nos puede llevar nuevamente a la debacle, a la anarquía, a las antinomias que tanta sangre y sufrimiento nos costó. Sra. Directora, creo que queda clara mi posición, de todas formas, vivo en la misma casa de siempre, tengo los mismos teléfonos y lo hago desde mi más profunda convicción y sinceridad. Atte. A su órdenes, Patricia M. Rocca, Diputada Provincial FPV.

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