Menos pirotecnia en Navidad y un juicio contra la ordenanza que la prohíbe
Durante Nochebuena se escucharon menos estruendos que habitualmente, en el primer año de vigencia de la ordenanza que prohíbe la venta y uso de pirotecnia. La empresa Cienfuegos fue a la Justicia porque considera que la norma vulnera su derecho al comercio legal. Una campaña “para que todos disfruten las fiestas”.
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Esta Navidad fue la primera en San Pedro con la ordenanza de Pirotecnia Cero vigente, que prohíbe el uso y venta de cohetes en todo el distrito.
A pesar de la prohibición, hubo estruendos en diversos puntos de la ciudad cuando las campanas doblaron para dar las 00.00 del 25 y la Nochebuena dio paso a la Navidad.
Lo que se escuchó fue mucho menos que en otras oportunidades. Por un lado, porque el costo de los artículos de pirotecnia creció exponencialmente –una cañita voladora cuesta entre 25 y 70 veces más que hace diez años–; por el otro, porque la prohibición hizo que no abundaran los puestos de venta y que para comprar haya que recurrir a los ilegales de barrio, que los hubo y mucho, o a comercios ubicados fuera de la ciudad.
El intendente recordó en sus últimos discursos públicos previos a las fiestas que la ordenanza estaba vigente y exhortó a los vecinos a cumplirla. De la misma manera, desde el Gobierno impulsaron una campaña que propuso cambiar “la pirotecnia por luces”.
Por su parte, la empresa más importante de fuegos artificiales y cohetes del país, Cienfuegos, interpuso una demanda judicial para solicitar la declaración de inconstitucional de la ordenanza vigente en San Pedro y otras ciudades, al tiempo que pidió una medida cautelar urgente que la autorice a comercializar mientras se define la cuestión de fondo.
Una Navidad tranquila
El Hospital no registró el fin de semana pasado heridos por pirotecnia. Como rige la ordenanza, los puestos que, como señalaba la norma anterior, debían instalarse afuera de los comercios ya no se vieron.
La venta de cohetes fue ostensiblemente menor. Si hace diez años se calculaba en alrededor de 100 mil pesos el resultado al final de las fiestas, ahora, con el incremento de entre 25 y 70 veces más, la cifra hubiese sido millonaria.
Sin embargo, los únicos beneficiados por el deseo de “quemar algo” y hacerlo sonar en Navidad fueron los que, como el denominado “Concejal Cohete”, compraron para sus negocios a proveedores que sortearon de manera ilegal la ordenanza vigente y a pesar de la prohibición llevaron pirotecnia a los barrios.
En diversos puntos de la ciudad la queja respecto de la presencia de fósforos, petardos y cañitas voladoras tuvo un mensaje compartido: “Acá nadie duerme la siesta”.
La campaña del Municipio tuvo como protagonista a María Laura, mamá de Juani, un chico con trastorno de espectro autista, quien en un video cuentacómo le afecta a su hijo y a los niños que sufren esa dificultad cognitiva el sonido de los cohetes.
“Ellos no llegan a entender el festejo, quizás. Entonces, es como si a un niño lo pusiéramos en la guerra y escuchara bombas, ruidos, luces diez veces más fuerte”, señala.
Un juicio con profundo debate
La ordenanza que rige en San Pedro fue impulsada por la Juventud Socialista y la protectora de animales Apama, a través de una campaña que reunió miles de adhesiones. En el Concejo Deliberante, el concejal suplente Fernando Nouet aprovechó una licencia de Barbieri para darle forma al proyecto, que fue aprobado por unanimidad.
En los considerandos están señaladas las ventajas de prohibir la venta y uso de pirotecnia, vinculados con el peligro que significa el uso doméstico de fuegos artificiales; los efectos sobre quienes padecen trastornos mentales y sobre los animales; los accidentes que se suceden año a año; entre otros puntos. Además, se citan 24 distritos donde rige la misma prohibición.
Aun así, la empresa Cienfuegos, una de las principales productoras y distribuidoras de pirotecnia del país, pidió audiencias, envió cartas documento al Municipio e interpuso una demanda judicial contra San Pedro, Bahía Blanca y Santa Rosa (La Pampa), tres ciudades donde prohibieron los cohetes, y contra el Renar, autoridad nacional que regula su producción.
Palabra de Cienfuegos
Los argumentos de la empresa son que la prohibición atenta contra su derecho constitucional a ejercer la industria lícita y a trabajar.
Alejandro Paolini, representante de la compañía, dijo el sábado en Sin Galera que querían reunirse con los funcionarios locales antes de que fuera sancionada la ordenanza para plantear una alternativa que implicara no vender en San Pedro productos que superen los 80 decibeles, sonido que comparó con el de “una moto que pase por la calle, a 30 metros de una casa”.
Paolini sostuvo que Cienfuegos no produce “un solo elemento de pirotecnia que supere los 150 decibeles”, límite impuesto por la legislación local sobre ruidos molestos.
Aseguró que una prohibición como la vigente fomenta la comercialización clandestina de productos que “se hacen con pólvora blanca, que es muy inestable”.
El representante de Cienfuegos advirtió que “hay dolo con la empresa”, es decir que podrían reclamar una indemnización por las ventas que perdieron en la ciudad.
La demanda fue interpuesta en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N° 5, a cargo de la Dra. María Alejandra Biotti, a quien la empresa solicitó una medida cautelar que detenga la aplicación de las prohibiciones que establecen las ordenanzas en las tres ciudades.
Bahía Blanca y San Pedro ya expusieron sus razones y se espera que la Jueza resuelva de un momento a otro sobre la cautelar.
“Las restricciones al uso y la comercialización de pirotecnia se llevan a cabo en este municipio con el objetivo de resguardar la seguridad, contribuir con los cambios de hábitos y celebrar las fiestas en paz, sin lamentar incidentes”, sostuvo el Director de Asesoría Letrada local, José Ignacio Macchia, en un escrito en el que citó: “La única verdad es la realidad”.
