Maxi Espíndola volvió al hospital y los inspectores implicados a su trabajo
El joven que fue embestido por una moto que era perseguida por una patrulla de protección ciudadana fue sometido a una operación de urgencia en Rosario. Rodolfo “Chacha” Romero y Diego Belesi retomarán su labor como empleados municipales tras el dictamen por el caso. La sanción es por desobedecer a Manchone: apenas diez días suspendidos sin goce de haberes.
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Maxi Espíndola había sido trasladado a su casa para continuar con la milagrosa recuperación de las lesiones que le dejó el accidente del 14 de abril, donde fue embestido por otra moto que circulaba en contramano, escapando de una patrulla de Protección Ciudadana, a cargo de Rodolfo “Chacha” Romero y Diego Belesi. Uno volvió al hospital, los otros al trabajo.
El joven de 20 años fue internado nuevamente en Rosario para una operación de urgencia, mientras esperaba recuperar peso para la intervención quirúrgica de importancia que deben practicarle: la reconstrucción del lado izquierdo del cráneo.
“Está internado desde el miércoles”, indicó su padre, Fernando Espíndola, quien informó a La Opinión que el joven “tiene una bacteria que le está dañando el disco de la quinta vértebra” y por ello hubo que operarlo el viernes.
Por su parte, la Municipalidad finalizó la instrucción del presumario iniciado contra los inspectores de tránsito vinculados al accidente. La Dirección de Asesoría Letrada dictaminó que los agentes municipales sean sancionados, aunque por apenas diez días sin goce de haberes, tras lo que retornarán a sus labores.
Pasados los 60 días de suspensión que pesaban sobre Romero y Belesi, el municipio tuvo que tomar una decisión y según explicó el Director de Asesoría Letrada José Macchia, “no se pudo determinar el grado de responsabilidad” de los dos acusados.
“El dictamen aconseja la suspensión por diez días sin goce de haberes, teniendo en cuenta que no se pudo determinar el grado de responsabilidad en los hechos. Todo lo que hay es una desobediencia hacia el titular del área (por entonces Raúl Manchone) por perseguir en lugar de persuadir, algo que él les había recomendado”.
Además, en Fiscalía tampoco pudo establecerse demasiado y los dos empleados municipales son apenas testigos en la causa penal iniciada por el accidente.
Mientras en la Municipalidad se preguntan qué harán con los dos cuestionados –y no sólo por este caso– trabajadores, la familia Espíndola aguarda los resultados de las operaciones y al decisión del infectólogo acerca de cómo deberá seguir el tratamiento de Maxi.
“Nada me sorprende, no podes esperar nada”, respondió Fernando Espíndola ante la consulta de La Opinión sobre la decisión del Ejecutivo de poner en actividad nuevamente a los dos inspectores que, en cierto modo, provocaron la partida de Manchone y la llegada de Mario “Tatalo” Aguilera, el único funcionario que recibió a la familia en cada una de las movilizaciones que realizó tras el accidente.
Desde la sala donde su hijo se recupera, Fernando se mostró molesto con la actualidad de la causa. Consideró que no avanzó demasiado y manifestó su queja respecto a la actuación de la Fiscal Gabriela Ates, que tiene a su cargo el caso: “No se qué compromiso tiene, no mueve mucho los papeles”, dijo.
Obviamente, la causa principal tiene a dos jóvenes como protagonistas del choque contra Espíndola. La responsabilidad aún no ha sido determinada por la justicia.
